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Una impresionante Jessica Chastain se mete en la piel de Tammy Faye

Esta biografía cuenta la historia de la célebre y peculiar esposa del reverendo Jim Bakker, interpretada por Jessica Chastain, premiada en el Festival de San Sebastián por su personificación de este curioso y contradictorio personaje. Jessica Chastain no solo interpreta a la famosa televangelista titular en el filme biográfico “The Eyes of Tammy Faye”, sino que ella misma adquirió los derechos en 2012 y luchó por años para poder producirla. Y esa pasión es notoria en su destacado trabajo dándole vida a la controversial mujer.

Tammy Faye, interpretada por una camaleónica y por momentos irreconocible Jessica Chastain, era un personaje por derecho propio, una chica devota y religiosa pero también amante del dinero y los lujos, una carismática animadora y cantante (conducía con su marido algunos de sus programas de TV en canales religiosos) que podía usar los atuendos más chillones y todos los trucos posibles para recaudar dinero pero también una mujer solidaria y preocupada por lo que la iglesia tiende a llamar «las ovejas descarriadas».

las abundantes plastas de maquillaje no nos distraen de su trabajo (principalmente en el tercer acto), Jessica Chastain cautiva en el rol titular. Canta, ama, sufre y rompe reuniones masculinas con gran autoridad y poderío. Su actuación transmite exitosamente la pureza de una mujer intentando sanar a otros a través de su fe y amor. Chastain mantiene unida a una película con más hoyos narrativos que un queso suizo.

Pareciera que el director Michael Showalter (“The Big Sick”) olvidó acompañar a Chastain con calidad porque todo a su alrededor está cocinado a medias y tiene fallas notables, comenzando por un guión manipulativo y caótico escrito por Abe Sylvia que deja volando a ideas y personajes constantemente, mismos que bien pudieron aprovecharse para conocer más sobre Faye. Uno de los elementos más descarados es la omisión casi total de la importancia o influencia de sus hijos; sabemos que tuvieron dos, pero, salvo por una escena de tres minutos, nunca son mencionados o aludidos.

El personaje de Bakker no goza de un desarrollo satisfactorio. Después de un primer acto lleno de amor entre la pareja, Bakker es retratado claramente como un charlatán que descalifica constantemente a Faye, pero ¿por qué? Sylvia no intenta indagar en las razones detrás de sus actos o explorar el momento en el que la riqueza lo alejó de sus ideas cristianas. Vincent D’Onofrio interpreta con su clásico toque intimidante al pastor conservador Jerry Falwell, un hombre introducido como si fuera El Padrino de la cristianidad en una memorable escena involucrando a Faye retando su homofobia. Pero momentos después, Faye y Bakker deciden crear su propio show, desafiando la palabra de este hombre al que temen tanto. Un corte nos lleva al futuro en donde dicha meta ya es una realidad. Esta edición da a entender que todo fue muy simple para la pareja televangelista y en realidad Falwell no era tan influyente. Entonces, ¿para qué introducirlo de tal manera?

Otro fracaso narrativo considerable es el trato de la adicción de Faye, mismo que es resuelto con un intercambio de diálogos. Este tipo de fallos son constantes a lo largo de la película y hablan de una escritura sumamente floja que intenta contar su historia a través del maquillaje.

Y también tenemos la manipulación. “The Eyes of Tammy Faye” funciona como una buena observación de la utilización de la religión para manipular a las masas, obtener dinero de ellas y hasta influenciar campañas políticas en Estados Unidos, algo que sigue siendo una realidad. Nunca hay duda de las sucias acciones de Jim Bakker; ni siquiera se intentan disfrazar. El problema es que el filme intenta hacernos creer que Faye fue completamente inocente en dichos fraudes.

La brillantez de la película está cuando nos centramos en Faye, quien a diferencia de los demás personajes, está utilizando al amor incondicional como herramienta para apoyar a la gente, sin importar su género o preferencia sexual.

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