OneRepublic, la banda de toda una generación que hace historia en Madrid
OneRepublic durante el concierto de Madrid en donde no faltaron sus hits.
Tras meses de espera por su sonado aplazamiento, la banda estadounidense convirtió el recinto madrileño en un karaoke colectivo. OneRepublic demostró por qué su líder es el maestro del pop del siglo XXI.
Hay conciertos que se miden por los decibelios y otros, como el de anoche en el Palacio de Vistalegre, se miden por la intensidad de gargantas desgastadas por metro cuadrado. OneRepublic regresaba a Madrid con una cuenta pendiente. Su concierto, originalmente programado para finales de 2025, tuvo que posponerse, dejando a miles de seguidores con las entradas sacadas y las ganas de divertirse en un cajón. Pero la espera ha merecido la pena. Cuando a las nueve de la noche se apagaron las luces, el clamor del público no se hizo esperar, desatando esa gran bienvenida liberadora que tanto llevaban aguardando.
Anoche, el sexteto de Colorado desplegó todo su arsenal desde los primeros compases. No son una banda de rock al uso, y tampoco pretenden serlo. Lo que sí son es una fábrica de crear himnos emocionales.
La velada arrancó con una declaración de intenciones. La vibrante sección de cuerda, ese violonchelo y violín que dotan al grupo de una épica orgánica tan difícil de ver en el pop de estadios actual, introdujo los primeros acordes de canciones como RUNAWAY, Secrets y Rescue Me. El confeti tampoco se hizo esperar, recreando un escenario mágico desde que el primer agudo imposible (para el público) sonó con Light It Up. A su vez, Run hizo que la temperatura entre el público subiera, ya que muchos no dudaron en replicar el paso de baile de la canción desde sus sitios.
El Palacio de Vistalegre es un recinto históricamente temido por las bandas debido a su acústica caprichosa y rebotes metálicos, pero anoche lució una de sus mejores galas sonoras. El equipo técnico de la banda logró frenar la reverberación del palacio, permitiendo que la voz de Ryan Tedder brillara con esa textura limpia, rota en los agudos y sumamente elástica que lo caracteriza.
Tedder: el hombre que está detrás de la banda sonora de nuestras vidas
En el ecuador del concierto, la noche dio un giro de lo más interesante. Ryan Tedder, luciendo su habitual carisma y una complicidad absoluta con el público, habló de su relación con el fútbol y aprovechó la ocasión para lanzar tres balones de España firmados por el grupo. En su discurso, con algunas palabras en castellano, dijo que tenía siete minutos por delante para convertir el concierto en un auténtico karaoke.
Los que han seguido la trayectoria del cantante saben que, además de liderar One Republic, Tedder es uno de los productores y compositores más codiciados de la industria de la música. Con el artista al piano, comenzó el karaoke para repasar los hits que ha regalado a la historia del pop contemporáneo. Escuchar a OneRepublic interpretar Halo, popularizada por Beyonce, o Bleeding Love, de Leona Lewis, no fue solo un ejercicio de nostalgia colectiva, sino un recordatorio del peso específico que el artista tiene dentro de la cultura pop de las últimas décadas. En este momento, el cantante se declaró fan absoluto de Rosalía, llegando a decir que la española es su artista favorita en el mundo y que Malamente su canción predilecta. Así, a modo homenaje, cantó La Perla como mejor pudo, ya que explicó que su español no es tan bueno.

De la emotividad de Apologize a la adrenalina de Top Gun
El clímax más emocional estaba reservado para la canción que les hizo mundialmente famosos y que se ganó el corazón del público. Cuando los instrumentos de cuerda junto con Tedder al piano, comenzaron a tocar Apologize, el Palacio de Vistalegre se inundó de un silencio absoluto, transformándose en un océano de linternas de teléfonos móviles. Fue un momento de comunión absoluta, de esos en los que las emociones brotan entre los allí presentes, la sensibilidad se palpa en el ambiente y el artista termina apartándose del micrófono para dejar que el público tome el control absoluto de la melodía.
La noche prometía estar cargada de emociones y no fue de otra manera. Para su siguiente canción, el grupo decidió subir al escenario a Emilio, un pianista español al que había conocido y a quien invitaron a tocar junto a ellos Need Your Love. El propio Tedder admitió con humildad que Emilio tocaba mucho mejor el piano que él.
El tramo final del concierto subió las revoluciones. La frescura de I Ain’t Worried, tema que podemos escuchar en Top Gun: Maverick, desató una auténtica fiesta con silbidos coreados al unísono por los presentes.
Flamenco + One Republic = un éxito rotundo en Madrid
OneRepublic continuó su pequeño homenaje a España en la recta final cuando subió al escenario la bailaora Belén López, quien a ritmo de flamenco dejó al palacio sin habla. Su arte no solo cautivó al público, sino también a la propia banda, que se arrodillo ante su talento y su duente. Tedder no pudo expresar mejor este momento “es una auténtica locura”. Antes de bajarse del escenario, la bailaora acompañó a la banda en Counting Stars. Para poner el broche final y desatar todavía más la locura de lo vivido sonaron los éxitos I Don’t Wanna Wait (colaboración con David Guetta) y If I Lose Myself. Un cierre dorado para una noche de diez.
OneRepublic se despidió de Madrid dejando la sensación de haber asistido a un espectáculo redondo. No hay trampa ni cartón en su propuesta, no necesitan de una pirotecnia excesiva ni de coreografías porque sus canciones son el verdadero espectáculo.
Madrid tardó en tener su cita, pero la recompensa fue un concierto inolvidable.