Natalia Rodríguez: “Drea & Cloe habla de una ambición en un mundo de hombres”
La actriz, Natalia Rodríguez, estrena un largometraje independiente y oscuro que explora la perspectiva femenina en la dirección de orquesta, un proyecto que le ha exigido una profunda preparación y un viaje emocional extremo.
Con los nervios a flor de piel ante la mirada atenta de su familia y el público, Natalia Rodríguez confiesa vivir por esos instantes de ilusión que preceden al estreno de una película. En esta ocasión, la expectación está justificada por la llegada a las pantallas de Drea & Cloe, un largometraje independiente que ha conllevado un gran esfuerzo colectivo y del cual la intérprete se siente profundamente orgullosa.
El guion cautivó a la actriz desde el primer momento por su naturaleza oscura y diferencial, alejada de las tramas convencionales de la cartelera actual. “Es una película que habla de mujeres a sí mismas. Son mujeres que no rotan alrededor de nada, es su propia historia”, explica Rodríguez. A esto se le suma un telón de fondo poco explorado en la ficción cinematográfica española: “El ambiente del mundo de la dirección de orquesta me parece superinteresante, y más desde la perspectiva femenina”.
Prepararse para reflejar con fidelidad la técnica de una directora de orquesta supuso un verdadero desafío cotidiano para la actriz. “Ha sido una locura. Recuerdo estar con mi chico viendo vídeos de YouTube en bucle, continuamente, horas y horas investigando y estudiando directores y directoras”, relata divertida, señalando que partía de un absoluto desconocimiento del área y que el aprendizaje ha sido todo un regalo.
Más allá del ámbito musical, la obra sumerge al espectador en un entorno despiadado. Rodríguez destaca que la película profundiza en la ambición en un contexto dominado por los hombres, donde las dinámicas empujan a las mujeres a actuar de forma extrema: “En ciertos puntos justifico y entiendo esa ambición, porque no tienen muchas oportunidades y tienen que cogerlas”.
El rodaje de este papel ha dejado una huella notable en la actriz debido a la intensidad emocional del arco dramático del personaje. Rodríguez admite que llegó a volver a casa “completamente trastornada” tras ciertas jornadas, pero con la gratificación que aporta la interpretación desde el disfrute. Del viaje junto a su personaje, se queda con una lección de vida fundamental de la que ya se ha apropiado: “Me llevo la resiliencia que tiene y la seguridad de ocupar tu espacio. A veces a mí se me olvida y tiendo a hacerme pequeñita; ella me enseña que este es mi espacio y voy a luchar por ello”.