Héctor Castiñeira (Enfermera Saturada): “El humor es como una terapia frente al dolor”
Detrás de todo este fenómeno de la Enfermera Saturada está Héctor Castiñeira, un enfermero que actualmente trabaja en un hospital, pero que entre turnos de guardia se dedica a escribir las historias de Satu. Unas historias que no solo han cautivado a las enfermeras sino que se ha convertido en todo un fenómeno viral. Este gallego es autor de seis libros, el último de los cuales, se llama El silencio de los goteros en donde no solo hace reír con las historias de la protagonista sino que además hace referencia, en ocasiones, a la dura realidad que están viviendo en el mundo de la enfermería.
¿Qué se va a encontrar la gente que lea El silencio de los goteros?
La principal novedad de este sexto libro dentro de la colección de Enfermera Saturada es que los lectores van a ver como Satu va a intentar resolver un misterio. El libro empieza como que ella sale de un turno de noche, llega a casa, muy cansada y no sabe si ponerse la crema de día o de noche, si desayunar o cenar y en ese momento recibe una oferta de empleo que busca una enfermera zurda. Ella se pregunta porqué la piden porque se trata de un trabajo muy bien remunerado que se realiza de lunes a viernes y sin turnos de noche que es lo que ella odia. Ella investiga el motivo por el cual tiene que ser una enfermera zurda y ese extraño trabajo. Mientras trata de resolver eso va contando todo lo que le sucede en el hospital y con los pacientes.
¿Cómo te sentiste cuando te quitaste la máscara y todo el mundo descubrió quien era enfermera saturada?
Fue un sentimiento extraño y de liberación. Realmente yo llevaba ya dos años de actividad en redes y con el primer libro ya publicado en el que nadie sabía quién estaba detrás de esa enfermera saturada, ni siquiera lo sabían mis compañeros de hospital. Al principio, me lo pasaba muy bien con el personaje, pero luego tenía que esconderme para tuitear. Eso, al final, me agobiaba más que mantener el anonimato. Al final, salí y dije que era un enfermero el que estaba detrás. La gente se lo tomó muy bien y se sorprendió mucho de que fuera un hombre porque somos muy pocos enfermeros.
Nos puedes contar alguna anécdota que hayas tenido con los goteros
A la gente le preocupa mucho que cada vez que se les pone el suero a los pacientes las burbujas del aire. Eso es un mito porque aunque el suero se termine no te va a entrar aire y aunque te entre una burbuja pequeña no te va a pasar nada. Eso es lo que más le agobia a la gente con los sueros.
En uno de los capítulos del libro hablas del momento mantel y la comida en las salas de las enfermeras
Uno cuando es eventual en el hospital y va recorriendo las plantas aprende a distinguirlas en si es buena o mala en función del mantel que pongan para desayunar. Si en ese rato que tenemos para tomar un café ponen un mantel de papel, si ponen uno de tela es como que sabes que va a haber magdalenas.
¿Es verdad eso que dicen que el gotero siempre suena en el momento más inoportuno?
Siempre. Incluso cuando el paciente por fin se ha conseguido quedar dormido suena para que se despierte o cuando uno tiene que ir al baño es cuando va a pitar. Parece que estén puestos a propósito para que piten en ese momento.
El libro habla de los turnos de noche. En tu caso has tenido algún mal turno de esos que hubieras preferido no trabajar
Sí, hay veces que piensas para qué trabajaré yo en esto. La parte buena del turno de noche es que no está la supervisora, pero el gran inconveniente es que son 10 horas en donde tienes que estar alerta y pendiente de muchas cosas. Al final llega un momento, entre las cinco y las seis de la mañana, que te vence el sueño.
En esos turnos alguna cabezada cae…
A veces sí y es por puro agotamiento. En ese momento en el que bajamos la luz del pasillo para que los pacientes descansen y claro con esa poca luz, sentado en una silla y siendo las cinco de la mañana, en donde no toca ningún timbre porque todos los pacientes están bien, el cansancio al final te vence.
¿Cómo es un turno bueno para un enfermero?
Un turno bueno es aquel en donde todo va un poco según lo establecido. Ningún paciente empeora según lo previsto, no tienes demasiados ingresos ni demasiadas altas y no te falta nada de la planta porque a veces te falta material o por el tema de los recortes te falta un compañero al que no sustituyen.
Otro de los temas del libro es el de la máquina de los medicamentos. ¿Alguna vez has cogido alguno?
Si estás ahí y tienes dolor sí aunque, no es lo habitual. Si estás ahí y te duele la cabeza o lo que sea y sabes lo que necesitas directamente lo coges, lo pruebas en ti y ya le puedes contar al paciente lo que va a sentir cuando se tome esa medicación.
De las historias que cuentas en el libro, ¿cuáles te han pasado a ti?
Todas las historias son reales. En los primeros libros todas las historias me habían sucedido a mí. En estos libros hay algunas que me han sucedido a mí y otras a los compañeros porque, al final, me paran por los pasillos para contarme sus historias y lo que les ha sucedido a ellos para seguir alimentando al personaje y quieren ver sus historias reflejadas en los libros.
¿Es verdad que la gente vende cosas en los hospitales?
Sí que es verdad que pasa. Hay desde un matrimonio que vende en un mercadillo bragas, calcetines o calzoncillos, ese día está ingresado en el hospital y como no pueden ir al mercadillo se dedican a montarlo en el hospital y vender entre los acompañantes. Luego hay alguna compañera que trae el catálogo de los tupper y gente que viene por el hospital ofreciéndonos cualquier tipo de artículos.
Me llama mucho la atención lo que cuentas que la gente que lleva tatuajes luego le tiene miedo a las agujas y a hacerse análisis
No falla porque está la gente haciendo fila para las extracciones y como veas a uno tatuado es que le va a tener miedo a la aguja seguro. Es muy curioso, pero a casi todos les pasa y te dicen que no es lo mismo y yo siempre digo lo mismo no es, pero eso también se hace con aguja.
¿Cómo llevas el ser enfermero con escribir los libros y contar con tantos seguidores en Twitter?
La verdad es que muy bien porque, al final, me sirve un poco de terapia tanto el hecho de tuitear como de escribir. El humor es como una terapia frente al dolor porque al final día a día trabajas frente al dolor, la muerte y con momentos muy buenos y muy malos de la vida y para no llevártelo a casa te sirve un poco todo eso.
Otro de los temas que comentas es sobre la precariedad del sector
Sí, si uno quiere hacer un libro sobre la enfermería en España no hace falta que cuente solo las anécdotas también tiene que contar la parte buena y la mala de la profesión. Aunque sea con el humor se pueden decir cosas muy serias de la profesión y se pueden denunciar muchas situaciones como la precariedad laboral a la que estamos sometidos en cualquier comunidad autónoma porque no es algo que vivamos solo en una.
La historia que le pasa de ir a ese trabajo que piden para enfermeras/os zurdos ¿fue tu caso o te atreverías?
Yo soy diestro, pero esa oferta de empleo era real. De hecho cuando me llegó realmente me pregunté en qué consistía y me puse a investigar. Yo realmente no podría hacerla porque hay que pinchar con la izquierda, pero es para planteárselo.
A ti te pasa con tus amigos que siempre que les duele algo te preguntan qué se pueden tomar o qué les puede pasar
Sí, siempre está el típico WhatsApp que te llega a las 00:00 horas diciéndote que está tomando antibiótico, pero que si puede beber alcohol. La consulta la tienes 24 horas del día abierta.
¿Te has planteado dejar el trabajo como enfermero y dedicarte más al tema de escribir?
No, la verdad es que no porque la enfermería me gusta mucho. Además, las historias nacen de ahí, los libros los escribo durante el turno de noche y, al final, necesito eso para seguir escribiendo. A pesar de lo bueno y lo malo, la enfermería es una profesión que me gusta mucho.