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Vanessa Montfort: “La novela cuenta la historia de dos mujeres que viven en dos mundos totalmente distintos”

Vanessa Montfort, novelista y dramaturga, está considerada como una de las voces femeninas de la literatura española que ha traspasado nuestra frontera. Tras su última y exitosa novela Mujeres que compran flores que ha sido un gran triunfo internacional, Vanessa Montfort llega con su nuevo trabajo El sueño de la Crisálida.

Su nueva novela cuenta la historia de amistad entre dos mujeres aparentemente opuestas en pleno proceso de transformación vital. La novela es un retrato veraz y necesario sobre la sociedad en la que la prisa y la hiperconexión digital nos han hecho olvidar lo realmente importante de la vida. Este libro que apenas lleva unos días a la venta se está convirtiendo ya en todo un best seller.


¿Cómo surge esta novela?

Surge de un encuentro real cuando conozco a una religiosa que tiene ganas de contar una historia. A partir de esa persona construí el personaje de Greta, que es un personaje con tintes ficticios pero bebe mucho de lo real de esta persona. Quise plasmar en el libro la historia que tenía que contar esa mujer.

¿Qué buscas transmitir con El sueño de la crisálida?

En la novela se tratan muchos temas, el acoso en el entorno laboral, el encontrarse a sí mismo tras una crisis, la relación con la tecnología que en los días en los que vivimos llega a ser tóxica… La novela cuenta la historia de dos mujeres que viven en dos mundos totalmente distintos. Por un lado, Patricia que es una mujer de ciudad que vive en una espiral constante de trabajo y estrés y, por otro lado, Greta, una religiosa que se ha dedicado a ella toda su vida pero que por discrepancias con sus superiores terminan por echarla. Para Greta es muy difícil volver a esa “vida real” tras haber estado casi toda su vida trabajando como religiosa. Quería transmitir eso, ese choque entre los dos mundos de las protagonistas pero que aunque parezcan totalmente diferentes, hay algo que las une.

¿Qué simboliza el título de esta novela?

El título de la novela tiene que ver con la transformación que sufren las dos personas. Y es que, se propone una pregunta al lector: y si todos tuviéramos una oportunidad en la vida de cambiar totalmente y experimentar una transformación que nos cambiara para siempre. El mismo que vive una mariposa, cuya larva se deshace totalmente de su antiguo cuerpo, del que solo conservará cerebro y corazón, para transformarse con un nuevo esqueleto, unos nuevos ojos, unas patas y unas alas que le den la posibilidad de volar. Es un proceso increíble y maravilloso, pero también puede llegar a ser traumático y extremadamente doloroso. Y es justa esa la transformación que sufren Patricia y Greta.

La historia muestra dos personajes principales: Patricia Montmany que es una mujer urbana, con una vida algo estresante y muy conectada con la tecnología. ¿Qué hay de ti en este personaje?

Muchas cosas, menos la pérdida de vocación del periodismo y mi vida personal, que obviamente, no iba a contar. Patricia es una mujer moderna del siglo XXI que vive estresada, hasta arriba de trabajo y pegada a un móvil que es el mal de nuestros tiempos. Lo primero que hacemos al levantarnos es mirar el móvil y también es lo último que hacemos al acostarnos. Actualmente pocas personas son capaces de no estar mirando el móvil cada poco tiempo para ver si alguien nos necesita. Es uno de los males actuales. Quiero dejar claro que no estoy en contra de la tecnología. La tecnología es maravillosa pero siempre en su justa medida. Esto es igual que el vino tinto, beberse una copa está genial pero si te bebes tres botellas diarias…

¿Consideras que la sociedad se está perdiendo grandes cosas por estar tan conectada?

Sí. Como he dicho antes, no estoy en contra de la tecnología pero tenemos que aprender a usarla. Muchas veces estamos en un restaurante con alguien enfrente: un amigo, nuestra madre, nuestra pareja… Y estamos mirando el móvil atendiendo a una vida que no es real, contestando a un grupo de Whatsapp con 30 personas más que, probablemente, nos interesen menos que la persona que tenemos justo delante. Te das cuenta de que nos estamos perdiendo grandes cosas cuando ves por la calle a una madre con un carro y su hijo y ambos van con auriculares totalmente aislados el uno del otro.

Tanto en nuestra sociedad como en el libro se habla mucho de mobbing, ¿crees que se está llevando alguna medida acabo para acabar con esto?

Existen medidas legales para acabar con esto, pero el problema es que la gente que lo sufre no las conoce. Por eso, es importante visibilizar este problema. Además, mucha gente que sufre este tipo de acoso en el trabajo no es consciente de ello. En nuestro entorno laboral podemos tener alguna discusión con otro compañero o con el jefe e incluso gritarnos en alguna ocasión, pero cuando eso es constante y va yendo cada vez a más, es cuando hay un problema. Cuando conocí a la mujer en la que se basa Greta, que es una persona muy valiente, ella quería contar su historia para que gente que la leyera y estuviera pasando por un momento parecido se diera cuenta de lo qué es y de que hay salida.

Madrid es el escenario principal de esta obra aunque también haces referencia a otros países ¿Qué ha sido para ti lo más difícil a la hora de llevar a cabo esta novela?

El puente de Segovia es un punto clave de la novela porque es el lugar que une a las dos protagonistas, ya que cada una vive a un lado de este puente. Además, lo escogí porque desgraciadamente es uno de los lugares donde más gente se suicida en Madrid. Sin embargo, ellas lo llaman el puente de “suividarse”, todo un símbolo en la novela., de ese reencuentro con ellas mismas y de esa transformación. También Patricia viaja a otras ciudades como Nueva York o Shanghai donde todavía viven más rápido y asusta el nivel tan frenético de vida que llevan y donde intuye ese futuro dominado por el Big Data, por la cantidad de datos que vamos dejando cada uno tras la red. Y Greta a su vez, también viaja por distintos países, su Colombia natal Venezuela, Méjico y España.

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