Noemí Sabugal: “La idea del libro es que hubiera una multiplicidad de voces”
En esta obra tan singular Hijos del Carbón, mezcla de autobiografía, memoria, ensayo y reportaje, Noemí Sabugal narra sus recuerdos de infancia ligados a las minas de carbón y se embarca en un viaje por los principales entornos mineros de España: Galicia, Asturias, León, Palencia, Córdoba o Teruel. En cada una de las etapas conversa con trabajadores de los pozos, con políticos, con vecinos o con comerciantes, todos ellos afectados por una transición energética que conlleva el fin de una cultura y de una forma de comprender el mundo.
¿Cómo nace esta historia?
La historia nace de la vivencia y de la memoria personal porque yo soy hija, nieta y bisnieta de mineros. Nací en una cuenca minera, en la cuenca minera de la montaña central leonesa y con dos abuelos que uno venía de la cuenca minera de Asturias y el otro de León. También, nace un poco de mi propia necesidad de dejar reflejadas muchas cosas que tanto yo como los habitantes de las cuencas mineras habíamos vivido. Siempre he dicho que lo hago con una idea de que lo personal lleve a lo colectivo. No porque haya vivido ninguna circunstancia extraña, excepcional o singular en una cuenca minera, al revés porque las vivencias son muy parecidas. Quería dejar esto por escrito porque era una necesidad al ver como este mundo desaparecía delante de nuestros ojos tal y como lo habíamos conocido. No quiero decir que las cuencas mineras desaparezcan porque no es así, existen y hay muchas personas haciendo su trabajo, pero se ha producido un cierre de minas y un fin de una etapa.
¿Crees que se ha contado y escrito lo suficiente sobre esta realidad que representa el final de una cultura y de una forma de vida?
Hay una amplia literatura minera, hay ensayos, novelas entonces, sí que hay muchos libros escritos sobre la minería y yo quería que eso se viera en el libro porque cada vez que voy a una mina hago referencia a esos libros, documentales y pinturas. Es una actividad que lleva más de dos siglos. Quizás es verdad que en estos últimos años no había un libro que diera esa visión más global de las cuencas mineras. Mi idea era arrojar una visión en donde las cuencas mineras se miraran unas a otras y se reconocieran. Yo entendía que este libro sí que tenía su hueco porque yo sentía que no había un libro de esta manera.
Tal y como comentas hay una extensa documentación en el libro
Hay unos capítulos iniciales en el libro que me parecían importantes para explicar que había sido el mundo de la minería y las cuencas mineras. Tenía una documentación que me servía al igual que las experiencias personales y de otros mineros. La documentación se alargaba en cada territorio mientras iba a ellos. No solo rastreaba testimonios también lo que se había escrito sobre esos lugares.
¿Cómo ha sido manejar ese lenguaje afectivo cuando hablas de tu entorno más cercano con tus familiares, en contraposición a cuando incorporas testimonios de personas pertenecientes a otras minas que has visitado?
La idea del libro es que hubiera una multiplicidad de voces. Mi voz es una más de una persona que ha vivido en las cuencas en medio de un montón de testimonios que dan muchas perspectivas diferentes. Siempre había una mirada interior porque yo venía de ahí y no lo podía ignorar. Esa parte personal era importante y, después que hubiera más miradas reflexivas. He jugado con estos dos aspectos: el personal y los testimonios.
En el libro explicas como los mineros han sido un gran pilar en la lucha de los derechos laborales y me gustaría destacar una frase que pones en el libro que es “nuca podremos entender el mundo de hoy sin los sacrificios y las luchas de quienes nos precedieron” ¿Estamos olvidando su historia y su lucha?
Esta frase como bien dices es de un historiador que ha estudiado la zona de Peñaroya – Pueblo Nuevo que es una cuenca minera en Córdoba y él recuerda toda la historia política, sindical y de reivindicaciones laborales que siempre ha sido muy dura.
Sobre si se ha olvidado creo que iría por sectores. La capacidad reivindicativa continúa. Las huelgas en la minería al igual que en otras industrias han sido duras porque son trabajos duros. Leerlo en estos momentos creo que es bueno porque nos encontramos en una situación de trabajos precarios, de colectivos atomizados, muy poco unidos quizás el reflejo y recuerdo de estas reivindicaciones laborales que tuvo la minería es importante recordarlo. Yo creo que era interesante recordar estos puntos.