Mario Escobar: “El amor fue lo único capaz de vencer al horror”
Mario Escobar presenta ‘Canción de amor de Auschwitz’, una historia real sobre el Holocausto que rescata del olvido la esperanza y la humanidad en medio del horror.
El escritor Mario Escobar, autor de ‘Canción de cuna de Auschwitz’ y referente de la novela histórica española, regresa con ‘Canción de amor de Auschwitz’, una obra que ahonda en el Holocausto a través de una historia real de amor y supervivencia. En esta entrevista, el autor reflexiona sobre la memoria, la intolerancia, la escritura y el poder transformador de las emociones frente a la barbarie.
Ya tenías desde hace tiempo esta historia en la cabeza desde hace tiempo. ¿Cómo te sientes ahora que ‘Canción de amor Auschwitz’ ya está publicada?
Es una sensación ambivalente. Lo digo en el prólogo. Cuando te sumerges en este tipo de historias, ya no ves cifras ni datos, sino personas. Durante años investigué y leí mucho sobre el Holocausto, y al final te afecta, te golpea emocionalmente. Pero también hay satisfacción: rescatas vidas del olvido. Creo que, casi una década después de mi primer libro sobre el tema, sigue siendo más necesario que nunca.
Mencionas en la novela que la intolerancia y los extremismos vuelven a crecer. ¿Sientes que la historia se repite?
Dicen que la historia no se repite, pero sí rima. Hoy vivimos momentos parecidos a los años veinte y treinta: crisis económica, confusión, populismos que prometen soluciones fáciles. Cuando deshumanizamos al otro, abrimos la puerta al odio. ‘Canción de amor de Auschwitz’ es también una advertencia: no podemos olvidar de dónde venimos.
Tus novelas transmiten mucha emoción. ¿Qué buscas provocar en el lector?
No me interesa llenar la historia de datos, sino de humanidad. Muchas novelas históricas olvidan la parte emocional, y eso es lo que cambia a las personas. Quiero que el lector sienta lo que sienten los personajes, que huela, que toque, que viva dentro de la historia. Mi objetivo es que olvide que está leyendo y se sumerja por completo.
En ‘Canción de amor de Auschwitz’ hay escenas muy duras, pero también esperanza
Sí, porque incluso en el horror absoluto había amor. Se suele pensar que los campos estaban llenos de odio, pero también fueron lugares donde se dieron las mayores muestras de amor: madres que besaban a sus hijos antes de morir, parejas que se despedían sabiendo que no volverían a verse. Ese amor, desinteresado y valiente, fue la última forma de resistencia.
¿Y cómo surge la historia entre los protagonistas?
La descubrí en un artículo sobre un reencuentro real: dos supervivientes que se volvieron a ver después de 72 años. Él había guardado silencio durante décadas; ella había dedicado su vida a contar lo ocurrido. Aquello me pareció tan poderoso que decidí convertirlo en novela. Es una historia sobre la promesa, la memoria y el perdón.
¿Fue difícil escribir sabiendo que narrabas hechos reales?
Mucho. Cuando escribes sobre personas reales, entras en su intimidad. No puedes cambiar lo que vivieron ni dulcificarlo. A veces sientes pudor, porque no son personajes de ficción, son seres humanos que sufrieron. Escribir sobre ellos es una forma de rendir homenaje, de decirles: “vuestra historia no cayó en el olvido”.
Hay también una reflexión sobre la esperanza, incluso después del horror
Exacto. Los que sobrevivieron lo hicieron porque mantuvieron la esperanza: volver a casa, reencontrarse con su familia, creer en algo. Sin esperanza, incluso fuera de un campo, dejamos de vivir. Por eso el amor entre esta pareja representa esa fuerza que da sentido al sufrimiento.
Tu obra también aborda la memoria como responsabilidad
Sí, ‘Canción de amor de Auschwitz’ busca recordar que incluso en el mal absoluto hubo gestos de bondad. En tiempos donde resurgen los discursos de odio, es vital rescatar esas historias. La literatura no cambia el mundo, pero puede recordarnos quiénes somos y advertirnos de quiénes no debemos volver a ser.
Este libro conecta con tu anterior novela, ‘Canción de cuna de Auschwitz’
Sí, hay un nexo a través del doctor Mengele y del campo gitano. Ambos libros exploran cómo el mal puede infiltrarse en lo cotidiano y cómo, incluso entonces, hay quienes se aferran a la compasión y la justicia. Reeditar ‘Canción de cuna de Auschwitz’ ha sido muy especial. Ahora llega a nuevos lectores con una perspectiva más amplia y madura.
Después de todo este trabajo, ¿qué te queda como autor?
La emoción de haber dado voz a quienes no la tuvieron. Saber que los nietos de los protagonistas leerán el libro en varios idiomas es un regalo. Escribir sobre el pasado es también una forma de sanar el presente.