Laia Vilaseca: “Escribo desde la intuición y desde las heridas que remueven a mis personajes”
En El aullido del agua, Laia Vilaseca vuelve a un territorio donde la naturaleza, los silencios y los vínculos familiares sostienen una trama llena de misterio, desapariciones y secretos. En esta conversación, la autora explica cómo construye personajes complejos, cómo trabaja entre pasado y presente y por qué escribe desde la intuición absoluta.
Laia Vilaseca tengo que darte la enhorabuena por la novela, ‘El aullido del agua’. ¿Cómo nace esta historia?
Siempre parto de tres pilares: la localización, los temas que me remueven en ese momento y la parte psicológica. Esta vez decidí situarla en El Prat, mi ciudad. Aunque siempre escribo naturaleza, nunca la había puesto tan cerca de casa.
El Prat suele asociarse a lo urbano, pero aquí la naturaleza es protagonista
En los años 60 y 70 vivió una transformación enorme. Era un sitio agropecuario, lleno de marismas. Hoy esa reserva natural está amenazada constantemente por la expansión urbanística y el aeropuerto. Esa tensión alimenta la novela.
Esa contraposición entre naturaleza y progreso atraviesa la historia
Sí, es simbólica. Para mí la reserva natural representa una energía más ligada al cuidado, a lo femenino, a la vida. El aeropuerto simboliza el avance a cualquier precio. Ese choque también lo viven los personajes.
La novela combina desapariciones, secretos familiares, misterios… tiene de todo
Me encanta la novela negra, pero escribo desde el ‘cómo’. Mis temas siempre están antes que la trama. El género me permite explorarlos con asesinatos, desapariciones o tensiones.
Con tantas líneas abiertas, ¿cómo gestionas la estructura?
Soy jardinera total. No uso escaletas rígidas. Empiezo con unos cuantos personajes y un tema, y resuelvo mientras avanzo. A veces lo paso fatal en el segundo acto, pero es como funciono.
¿Te sorprenden tus propios giros?
A veces sí. Pero tengo claro lo que quiero decir. Y me gustan los grises morales. No escribo malos absolutos. La equivocación no es el problema: lo que haces después de equivocarte es lo que te define.
El juego entre pasado y presente engancha muchísimo
Nadie es quien es sin su pasado. Me parece más honesto mostrarlo en escenas que explicarlo con exposición. Además, como escribo de manera intuitiva, volver atrás me ayuda también a descubrir cosas.
Incluyes un árbol genealógico. Facilita mucho seguir a los personajes
En mi escritorio siempre tengo fotos de los personajes. Pensé que sería bonito compartirlo. Es una novela muy familiar, llena de lazos. El lector puede orientarse sin que yo revele demasiado.
¿Hay algún personaje que hayas detestado escribir?
Hay uno… pero no diré quién. No quiero condicionar la lectura. Me interesan los matices. Solo uno de ellos es realmente más oscuro que los demás.
Los capítulos cortos hacen que la lectura fluya mucho
Sí, como cambio de narrador y de escena constantemente, es más claro así. En el final hay capítulos más largos porque las dos tramas —pasado y presente— avanzan casi al mismo tiempo.
Leyéndola, pensaba que funcionaría muy bien como serie
Yo también lo veo así. Cuando escribo pienso mucho en cómo transmitir mis imágenes. Si tú lo has visto tan claro, entonces lo he conseguido.