Javier Sierra: “No nos viene mal que alguien nos recuerde nuestra pequeña posición en el universo”
Javier Sierra nos deleita con su última novela El mensaje de Pandora. Un libro escrito durante el confinamiento que encierra, en forma de novela, toda la sabiduría que la actual crisis nos puede reportar, ya que ofrece claves que hasta ahora nadie ha barajado y que no perderán actualidad, pues los personajes hablan de prosperidad, de florecimiento, de oportunidad, de vida.
El autor nos traslada por las páginas de su novela a través de Arys que el día que cumplió dieciocho años recibió esta extraña carta. Le llegó desde Atenas envuelta en papel de estraza con el apremio de que debía leerla de inmediato. Escrita en circunstancias excepcionales, en ella su tía evoca el último viaje que hicieron juntas por el sur de Europa y le confía un secreto que llevaba eones guardándose: que los antiguos mitos esconden la clave para comprender el origen de la vida, las enfermedades e incluso nuestro futuro.
Basándose en investigaciones de importantes científicos y premios Nobel, Javier Sierra ha escrito una fábula lúcida, deslumbrante, que expandirá nuestro punto de vista sobre las cuestiones que de verdad están llamadas a alterar el equilibro de nuestra civilización.
El mensaje de Pandora es un libro escrito durante el confinamiento
Surge de mi necesidad de interpretar este momento y esta situación en la que estamos. Los escritores nos dedicamos a poner orden en lo que vemos y a convertirlo en un relato secuenciando las distintas cosas que nos vamos encontrando. Con este libro yo quería explicarme, primero para mí, lo que estaba ocurriendo y, luego vi que salía un relato que podía compartir con los demás.
Antes de la pandemia estabas trabajando en un proyecto que tuviste que dejar parado y escribiste este libro
Lo que ocurrió fue que cuando decretaron la fase uno del confinamiento con el estado de alarma el 14 de marzo yo tenía encima de la mesa otro proyecto. Una novela que llevo casi dos años documentando, pero dadas las circunstancias de lo que nos estaba llegando a través de los medios de comunicación, de las redes sociales y de los gobernantes de todo el mundo vi que el relato que tenía entre las manos podía esperar y que había otras cosas más prioritarias. Lo aparqué, traté de empezar otra novela y tampoco lo logré.
Finalmente, me hice la pregunta de si podría aportar algo a esta situación escribiendo un relato que reflexionara sobre los orígenes de la enfermedad, las influencias a lo largo de la historia y, de alguna manera si a partir de lo que nos dice la historia de las enfermedades podíamos aprender algo para superar esta. Acudiendo a la mitología, a la historia y a la ciencia encontré suficientes pistas para poder construir este relato.
¿Este relato ha sido para ti como una terapia para sobrellevar la situación que estamos pasando?
De alguna manera sí porque me obligó a concentrarme en el texto y a verlo con cierta distancia. Cuando ya no hablas del coronavirus y estás leyendo sobre la peste negra o, sobre la gripe española lo puedes ver con mayor objetividad y no te implicas tanto emocionalmente. Los muertos aunque sean millones, como en esas dos pandemias, son muertos de otra época, no te tocan en lo próximo y puedes ser un poco más objetivo. De alguna manera me ayudó a comprender la situación y, a la vez a alejarme de ella. Parece algo contradictorio, pero ese fue el efecto que produjo en mí el trabajo sobre este manuscrito.
Como me has comentado, el libro versa sobre esa mitología clásica, esa revisión de la historia del pasado, la ciencia y, también, sobre el mito de la caja de Pandora
Buscando como veían nuestros antepasados las enfermedades, sus tratamientos, pero, también, la investigación de su origen era inevitable tropezarse con el mito de Pandora. En resumen lo que cuenta este mito es que Zeus tratando de vengarse de la humanidad porque había aceptado el fuego que le había robado a Zeus Prometeo envía una venganza en forma de caja hermética en manos de una mujer. Cuando esa mujer llega a tierra abre la caja y deja escapar a todas las enfermedades.
A mí ese mito me recuerda en su estructura a una hipótesis científica que se maneja desde principios de siglo XX para tratar de darle un sentido al origen de la vida en la tierra. Esa hipótesis es la de la panspermia. Varios premios nobel suponen que en el origen de los tiempos, hace 4.500 millones de años, cuando se formó nuestro planeta el mundo empezó a ser bombardeado por cometas, asteroides y meteoritos que estaban afectados por microorganismos invernados. Al llegar a tierra y tocar el suelo lo que hicieron fue infectar nuestro planeta. Desde ese punto de vista, nosotros y la vida seríamos un tipo de infección.
Lo que yo vi en esa explicación fue un inmediato paralelismo con el mito de Pandora. Ambos relatos, el mítico y el científico presuponen que la vida vino de fuera, en un recipiente o en un vehículo cerrado y que al tocar suelo, se abrió y expulsó su carga. A partir de ese paralelismo entre textos que están separados por quizás 3.000 años de diferencia empecé a construir mi historia.

En el libro haces referencia a esas primeras pandemias de la humanidad, a las pinturas rupestres y a los mitos egipcios
De alguna manera, yo buscaba aquellas situaciones históricas en las que por primera vez la humanidad tuvo que enfrentarse a una pandemia. Aunque no hay registros históricos escritos de cuando se produjo esa primera pandemia sí que hay suficientes indicios para suponer que esta se tuvo que desencadenarse necesariamente en el neolítico. En ese momento, la humanidad dio un gran salto. Implementó la agricultura y la ganadería. La humanidad empezó a convivir con animales y, al tiempo empezó a agruparse en comunidades cada vez más grandes. Al tener tierras que proteger y que cultivar, los asentamientos ya no eran los de tribus nómadas de cazadores de pocos individuos.
En esos momentos en los que convivimos con animales y en los que había muchos individuos que vivían unos junto a otros se produjo, sin duda, el primer salto zoonótico, es decir desde animales a humanos de los virus. Seguro que provocó las primeras pandemias. Esto tiene su reflejo en las pinturas rupestres y es ahí donde aparecen las primeras pinturas que se ven en el libro en los que hay unas criaturas que son mitad humanas, mitad animales y que de alguna manera representan ese momento de fusión, de integración entre lo humano y lo animal. En la prehistoria no lo sabíamos, pero ahora sí y sabemos que es bastante peligroso.
Esto nos da la perspectiva de que la humanidad siempre ha estado en peligro
Sí, la humanidad siempre estuvo en peligro. Cuando abres el gran angular de la historia y lo ves todo con perspectiva te das cuenta que la humanidad siempre ha superado esos peligros y ha salido airosa de las amenazas. Cada situación pandémica ha servido para apuntalar lo que Darwin llamó la selección natural. Morían los individuos más débiles, se reproducían los individuos más fuertes y el resultado fue una humanidad cada vez más potente desde el punto de vista genético y más resistente. Eso nos ha hecho evolucionar la línea de la humanidad en ascendente desde la prehistoria hasta nuestros días.
Esto de alguna manera es lo que vamos a encontrar tras la Covid-19 que forma parte de ese proceso. Se trata de un proceso en donde la mayoría de las personas no eran conscientes, hasta este momento que se puede hablar de ello, y prestamos atención. Es un proceso que lleva ahí desde que el hombre es hombre.
Con la teoría sobre que los virus y las pandemias vienen de los meteoritos que transmites en El mensaje de Pandora das otra visión de la historia que para muchos lectores puede ser desconocida
Al recurrir a la teoría de la panspermia, de los meteoritos, mencionar episodios recientes como la lluvia roja de Kerala que aparece descrito en el libro lo que quería de alguna manera era que el lector tomara una perspectiva más amplia del problema. Cada vez que hablamos de enfermedades o de situaciones críticas el ser humano se mira mucho al ombligo. Pensamos que somos el centro del universo, que la naturaleza está a nuestro servicio y que es una simple fuente de recursos sobre la que auparnos y esto no es exactamente así. La humanidad forma parte de una larga cadena de seres vivos que no solamente pertenecen al planeta tierra sino que forman parte de otra larga cadena de la que desconocemos todo, pero que es cósmica. De alguna manera, lo que la ciencia, un poco, nos está dejando entrever es que hay muchos planetas ahí fuera que pueden albergar vida como en el nuestro.
Esto que nos cuentas da un poco de vértigo
Evidentemente da un poco de vértigo, pero se trata de abrir un poco la perspectiva. En el fondo es una cura de humanidad que necesitamos, porque muchos de los fallos que hemos cometido en esta crisis sanitaria global se deben a la soberbia, a dirigentes que se pensaban que esto no iba con ellos e incluso expertos que pensaban que la pandemia iba solo a afectar a países subdesarrollados y que no nos iba a afectar. No nos viene mal que alguien nos recuerde nuestra pequeña posición en el universo.
Esa reflexión queda, al igual que otras, reflejada en El mensaje de Pandora que no es como tal una novela al uso
Lo que he escrito no es exactamente una novela aunque tiene ese ritmo y personajes. Lo que he escrito se parece más a un diálogo platónico, a un texto de la antigüedad clásica en lo que verdaderamente importaba no era tanto la acción como el mensaje y lo que contaban los personajes.
¿Qué hay de mito y de realidad en esa parte de los protagonistas?
Al final, un escritor siempre tira de sus recuerdos y de sus recursos. De alguna manera siempre hay alguna persona real que inspira a algún personaje de la novela. En el caso de Arys es más complejo de lo que parece porque Arys, en mi visión, es una metáfora de lo que yo creo que es nuestra sociedad en este momento.
Es una sociedad que está pasando a la edad adulta, pero es una sociedad que todavía tiene algo de niña. De alguna manera, al acabar la Guerra Fría y desaparecer el terror nuclear global pasamos a miedos de menor intensidad como es el terrorismo, las guerras en Oriente Medio, etc. eran miedos más concentrados, eran menos salvajes que, de repente, pensar en un invierno nuclear tras un Holocausto entre las dos superpotencias. Ahí la sociedad ha tendido a infantilizarse, ha echado mano de la tecnología, ha buscado más que cualquier otra sociedad del pasado el entretenimiento y ha abandonado un poco la educación. Todo eso es lo que ha pasado en las últimas décadas hasta que de repente ocurre algo que te hace madurar. Siempre es un drama lo que te hace madurar y en este caso se llama coronavirus.
Aquí Arys hace la metáfora de esa niña que está a punto de transformarse en mujer y que se está dando cuenta de la situación que tiene.
¿Podemos decir que nos encontramos en una situación con un futuro incierto?
Es incierto, pero, más o menos, sabemos que es lo que va a pasar. Si tú miras cualquier estudio parecido de pandemias verás que una crisis de estas características viene a prolongarse unos dos años. Lo único que diferencia a esta crisis de otras es que ahora vivimos en una sociedad hiperconectada y, por lo tanto, la tasa de transmisión de la enfermedad es más veloz y puede rescindir. Finalmente se conseguirá eso de lo que tanto se ha hablado y que ahora nadie lo menciona que es la inmunidad de rebaño.
Nos tenemos que dar unos dos años. La solución no está solo en las vacunas también está en muchos otros factores que se han visto en otras pandemias.