Ibon Martín: “He intentado que sea un libro difícil de dejar de leer”
Tras publicar una serie de cuatro libros, Crímenes del faro, inspirados por el thriller nórdico y que se convirtieron en un éxito rotundo. Ibon Martín llega con su nueva novela La danza de los tulipanes en donde el paisaje vuelve a ser protagonista de unos crímenes con un sello perturbador como es el tulipán. Además, en esta novela la investigación policial y los conflictos emocionales se entremezclan con precisión con los crímenes, logrando así un final perfectamente espectacular.
La danza de los tulipanes, ¿cómo surge esta historia?
Surge de un paseo por una costa que tenemos en la zona vasca que es apasionante y es la reserva de la biosfera de Urdaibai. En ese paseo estaba buscando un contraste porque tenemos un paisaje perfecto, un lugar en donde hay unos ritmos súper relajados y pensé en cómo sería introducir en estas aldeas un asesino en serie con unas inquietudes muy impactantes como es el tulipán rojo. Era una idea de querer buscar con ese contraste.
¿Por qué los tulipanes rojos?
El tulipán es una pista que tiene la policía inmediatamente de que el asesino es una persona muy meticulosa, inteligente y que es capaz de rivalizar con la propia naturaleza porque está consiguiendo cultivar tulipanes en pleno mes de octubre o noviembre cuando es imposible que en esa época florezcan a cambio que no tengas una atmósfera muy controlada. Es una flor muy delicada y de hecho hay varios capítulos donde nos metemos en la mente del asesino y vemos las dificultades que ha tenido para crear esa flor. Para él es una firma especial que el lector podrá saber a lo largo del libro. A nivel plástico creo que la fuerza de un tulipán rojo encima de un cadáver me parecía especialmente perturbadora.
A la hora de escribir, ¿tienes un proceso fijado?
Primero pienso en el lugar porque para mí es vital. Primero me enamoro de Udaibai y me voy ahí una temporada, me dedico a pasear por las orillas de la ría, a tomar cafés en las diferentes cafeterías y tascas de los pueblos, y a recorrer la orilla en el cercanías. Un viaje tras otro con el cuaderno de notas y ahí voy intentando ver lo que puedo contar, lo que está relacionado con esa zona, lo que puede inducir al suspense, pero siempre teniendo una relación con la zona por eso para mí es muy importante tener el escenario primero.
En la historia tratas temas de actualidad como el bullying, violencia machista o el uso de las redes sociales
Yo de formación soy periodista y en mi caso lo que hago todas las mañanas es leer la prensa y escuchar la radio, entonces todo este tipo de historias de nuestro día a día me marcan y tienen el reflejo en esta novela. En el momento en el que yo quiero localizar el año de la novela en el 2018 quiero que todo el contexto que ocurra sea muy contemporáneo a lo que está ocurriendo.
Has reflejado una muerte en directo a través de Facebook
Sí, en cierta forma es un punto de denuncia de decir cómo cualquier cosa sirve para tener notoriedad a través de las redes sociales y llegan a tener una repercusión brutal.
Un libro donde hay venganza, amor… ¿puede ser la venganza un motor más potente que el amor?
Yo creo que sí. A mí me parece que el amor no tiene barreras, pero el deseo de venganza, más cuando tiene que ver con el amor o desamor, puede ser todavía más fuerte. Realmente tiene la fuerza del amor, pero llevado a la rabia y creo que la rabia nos lleva a cometer actos que pueden ser muchísimo más duros de los que se pueden cometer por amor. Por amor se comenten locuras, pero por venganza se pueden cometer más locuras porque hay que sumarle ese movimiento de la propia rabia.
En la historia hay una trama policial, en este caso, ¿te has documentado o trabajado con la policía para llevar un trabajo más exhaustivo a la hora de escribir?
Sí, en más de una. Al final del libro se habla de cuatro personas de la Ertzaintza que me han ayudado especialmente, aunque realmente han sido más personas, y todas aparecen sin apellido para no complicarles. Además, tengo gente en diferentes apartados de la Ertzaintza, que me han ayudado en diferentes niveles, salvamento marítimo, otro que está a pie de calle en seguridad ciudadana, otro en investigación y otro que es oficial y está dentro de la comisaría. He pasado muchas horas tanto en la comisaría de Hernani como de San Sebastián viendo los métodos. A la mínima duda que tengo de como lo harían siempre se lo pregunto.
Como has mencionado antes, eres periodista y en este libro no salen muy bien parados
Ya, aunque creo que en cierto modo reflejan un poco la realidad. Natalia, que muere en las primeras páginas, es una periodista radiofónica y creo que la mejor manera de tener protagonismo en una novela de suspense era siendo el asesinado. Por otro lado, tenemos al periodista que es capaz de cualquier cosa por medrar y conseguir la información y, también, representa a una parte de la profesión que son esos periodistas que van persiguiendo a cualquier persona para conseguir la exclusiva. A mí ese tipo de periodismo no me ha gustado nunca y lo denuncio de alguna forma en la novela.
Se trata de una novela con muchos personajes en donde todos tienen un papel importante y una trama detrás de ellos
Cada uno de ellos tiene un carácter muy diferente. Es verdad que los personajes femeninos están más creados y he disfrutado más metiéndome en sus cabezas. Dentro de los personajes de Julia y Ane son muy buenas amigas y se complementan muy bien, pero son totalmente diferentes. Ane Cestero es muy impulsiva, no respecta exactamente la ortodoxia y, sin embargo, es la líder del grupo. Julia es todo lo contrario, es más ortodoxa, tranquila, demasiado empática y se lleva los casos a su casa y por eso se tiene que bañar todas las noches en el mar para lavarse la mente. Las dos tienen que responder a preguntas que no tendrían que responder de por qué han llegado a estar en esa unidad tan especial de la Ertzaintza e incluso les achacan méritos que no lo son como que Ane está ahí por una relación que tuvo con un superior cuando nadie se plantearía nada así de un hombre porque todo el mundo se pensaría que es por su valía y no por otras historias.
Luego tenemos a los personajes masculinos. Txema tiene un punto soberbio y Aitor es la mano derecha de Cestero, el que la consigue frenar y es muy pausado. Me ha gustado mucho trabajar con ellos para lograr este equipo investigador.
¿Te has sentido identificado con alguno de ellos?
Claramente en Julia y en Ane. Ambas tienen mucho de mí. Yo soy muy empático como Julia y me cuesta mucho desprenderme de cualquier historia, de hecho me llego a preocupar y traumatizar con las historias que creo y me llevo los casos encima pese a ser de papel. Por otro lado, también tengo ese punto de impulsivo y poco racional que tiene Cestero. En cada una de ellas he puesto un poco de mi carácter.
La forma de narrar la novela es muy directa transcurriendo en dos semanas
El libro empieza muy trepidante con el asesinato de Natalia. Al empezar de una forma tan alta había que conseguir el reto de mantener la tensión todo el rato para que no decayera. He querido que todo ocurriera en apenas dos semanas, en donde hay más de un asesinato y el libro en todo momento discurre en esa misma tensión. He intentado que sea un libro difícil de dejar de leer. Es verdad que en algunos momentos, el lector puede pensar que le estoy dando una tregua para que disfrute del paisaje, pero en el momento en el que el lector empieza a relajarse va a encontrarse con otra sorpresa que le volverá a poner en tensión. Ese ha sido el juego y el reto con La danza de los tulipanes.
¿Cómo están siendo las opiniones de los lectores?
Están siendo fantásticas. Hay muy pocos comentarios que no son del todo positivos. La gente la está recibiendo con muchísimas ganas de leerla y se la están leyendo en dos o tres días. Y ya estoy pensando en una continuidad con el equipo que lidera Ane Cestero y en matar a alguien en algún punto de la costa vasca para empezar de cero.