Francisco Castaño: “Educar es algo que se hace durante toda la vida”
El autor Francisco Castaño es asesor y orientador familiar en temas de educación, fracaso escolar, y especialista en el trabajo con padres en casos de trastornos de conducta en adolescentes y en orientación y asesoramiento a los familiares de jóvenes con problemas de adicción.
En La mejor versión de tu hijo, Castaño ofrece una serie de herramientas y pautas para ayudar a los adolescentes a ser la mejor versión de sí mismos. Además, nos recuerda que ser comprensivo no es lo mismo que permisivo, y que reconocer los méritos de los hijos no significa olvidarse de aquellos aspectos en los que deben mejorar.
En su libro La mejor versión de tu hijo afirma que educar es un trabajo “difícil, costoso, largo y duro”
Educar no es tener un hijo y ya. El tener hijo es muy costoso, es duro y difícil. Educar es algo que se hace durante toda la vida. Tiene altibajos y exige mucha responsabilidad.
Es tarde para empezar a educar a los hijos en la adolescencia
Nunca es tarde y no hay que tirar la toalla. A veces y en función de lo que hagas entre los cero y los doce años, la adolescencia va a ser más o menos divertida. En la adolescencia empiezan a tener juicio crítico, importa más lo que dicen sus amigos que lo que dicen sus padres y tienen ese punto de rebeldía y de rechazo a las normas. En función de cómo se haya hecho en esos primeros años y si no has conseguido marcar esos límites de que haya una buena comunicación o que tengan unas normas te puede generar que te causen problemas.
Todos los que tenemos hijos adolescentes decimos que es una época “divertida”, pero siempre se puede reconducir. De hecho, uno de mis trabajos es ayudar a otras personas con sus hijos. Actuando sobre los padres y dándoles unas pautas o herramientas, como en el libro, con eso se consigue cambiar un poco la actitud. Es algo que va a costar más que si es un niño, pero siempre se puede y no hay que tirar la toalla.
Esas pautas o herramientas son un claro diferenciador de tu libro con respecto a otros que se han escrito
No intento ser un manual psicopedagógico aunque, sea una buena ayuda, pero lo que intento es hacer un libro cercano para todo el mundo en donde cuento anécdotas de casos reales que pueden ser aplicables a todos al igual que las recomendaciones.
Una de las ideas que muestra en el libro es que los padres nunca deben de criticar a los amigos de sus hijos aunque no les gusten
Eso pasa sobretodo en la adolescencia. Cuando tu hijo tiene un problema de comportamiento y se junta con amigos que no te gustan siempre sale la típica frase de “la culpa de lo que hace mi hijo es de los que se junta si no fuera con ellos no haría esto”. Todos los padres de los amigos dicen lo mismo. El problema no es que sean los amigos. Tienes que plantearte por qué tu hijo se junta con estos amigos y se junta con estos amigos porque se siente bien con ellos.
Tú no puedes criticar a los amigos porque si haces eso tu hijo se une más a ellos. Lo que más le fastidia a tu hijo, en la adolescencia, es que los critiques porque para él son lo más importante, mucho más de lo que digas tú. No se les puede criticar aunque sí que se le puede decir que no te gusta que vaya con esos amigos.
Cuando un adolescente empieza a salir de noche, ¿cómo se puede marcar de una manera justa y prudente la hora de llegada?
El discutir por la hora de llegada es algo normal. El tema es ¿qué es una hora justa? Yo no me atrevería a decir una hora justa para todos los adolescentes de 15 años porque va a depender de dónde vives. En Zaragoza capital, Madrid o en un pueblo como puede ser Ejea de los Caballeros o en Valareña. En estos pueblos es costumbre salir a la fresca y pueden salir hasta la 01.00 de la mañana porque han estado jugando, han estado con las bicicletas, pero en Zaragoza no sé si dejaría a un chico de 15 años hasta las 03:00 horas.
Las circunstancias son diferentes y son las que van a marcar un poco la hora. Más que darle importancia a la hora, lo que se debe hacer es marcar un límite y mantenerlo. Lo que no puedes hacer es entrar en negociaciones con tu hijo porque le parece injusto. Siempre les va a parecer injusto el límite de hora que les pongas y van a querer más. Educar consiste en poner esos límites sin que se genere conflictos.
En el libro reflejas muy bien que no hay que confundir autoridad con autoritarismo
Autoritarismo es hacer las cosas porque lo digo yo. Autoridad es que los padres somos los que tenemos que educar a los hijos y nosotros somos los que fijamos las normas. Marcar autoridad no quiere decir que lo hagas porque lo digo yo, pero no nos debemos olvidar nunca ni confundir que en casa está el rol de padres y el rol de hijos.
Los padres colegas son los que tiene el mismo rol que los hijos y no consiguen tener esa autoridad de decirle a tu hijo a la hora que tiene que venir o que tiene que recoger la habitación. Si te mantienes en el rol de padre es donde se tiene autoridad. Los padres, también, tenemos que tener autoridad moral. ¿Qué quiere decir esto? que si yo le digo a mi hijo que no use el móvil mientras estamos comiendo, yo tampoco lo tengo que usar y eso también es tener autoridad moral.
A día de hoy, consideras que el gran problema de los padres es ser demasiado permisivos
Yo creo que sí hay un problema en la educación actual. Tenemos el objetivo de que nuestros hijos sean felices y ese es el fin de todos los padres y madres del mundo. El problema es que en la sociedad actual nos equivocamos de lo que es la felicidad.
Los hijos desean muchas cosas. Lo que hacemos los padres es en vez de rebajar las pretensiones, lo que hacemos es concederles muchas cosas por lo cual ellos aumentan sus pretensiones de forma exponencial y no llegan a estar contentos del todo.
En el libro explico que para educar hacen falta dos cosas: firmeza y cariño. Los hijos necesitan el cariño más que la comida, pero darles cariño no está reñido con mantenerse firme. Yo creo que el problema es que pensamos que dar cariño es ser permisivos y estamos pecando en eso y, se generan muchos problemas de conducta de comportamiento en niños.
Es imprescindible contar con estos dos aspectos para educar bien. Además, los niños tienen que tener límites porque en caso de no tenerlos no tendrían fin. Los padres hacemos todo con la mejor intención del mundo para hacer lo que creemos que es mejor para nuestros hijos. Aunque, a veces lo que hacemos no da el mejor resultado posible.