El rap y el pop se unen la noche del sábado para consolidar el éxito del Vive Latino en Zaragoza
Kase.O sobre el escenario del Vive Latino Zaragoza. Foto: M.J. Gracia
La segunda y última jornada de esta edición del Vive Latino en el recinto Expo volvió a abarrotar la explanada a orillas del Ebro, firmando una velada marcada por la diversidad estilística, el orgullo local y momentos de auténtica catarsis colectiva.
El momento más esperado del fin de semana llegó bien entrada la noche con la salida a escena de Kase.O. Jugando en casa y arropado por una marea de miles de personas, el icono del hip-hop zaragozano ofreció un show antológico. Con una presencia escénica arrolladora y la precisión lírica que lo caracteriza, repasó tanto clásicos de su etapa en Violadores del Verso como sus grandes éxitos en solitario, haciendo retumbar el suelo de la Expo en un ejercicio de comunión absoluta con su ciudad.
Antes del vendaval de rap, la tarde había adquirido tintes de gran elegancia con la actuación de Zahara que trajo consigo uno de los momentos más inolvidables de la edición cuando canta su icónica canción Con las ganas metida en un baño portátil de los que te encuentras en los festivales. Zahara bailó, habitó las sombras de la tarima y lanzó sus proclamas sobre la salud mental, el dolor y la liberación personal con una contundencia feroz. La transición progresiva hacia ritmos más acelerados convirtió la explanada en un club al aire libre donde la música funcionó como un canal de sanación colectiva.
En esta noche, todas las generaciones se vieron reflejadas en el Vive Latino con la música gracias a Fangoria, León Benavente e Iván Ferreiro que representaron el pop, el indie y el rock estatal. Fangoria convirtieron el escenario en una pista de baile electrónica llena de lentejuelas y estética deslumbrante. Repasaron sus clásicos eternos A quién le importa y Dramas y comedias haciendo cantar a miles de asistentes en el tramo central de la noche.
Por su parte, el inconfundible estilo expresivo de Iván Ferreiro brindó uno de los sets más emotivos del sábado. Equilibro el repertorio de su trayectoria en solitario con los recuerdos inevitables de Los Piratas, sirviendo de refugio melódico antes de las horas más frenéticas. Mientras León Benavente desplegó un directo rítmico e incisivo. Canciones como Ser brigada provocaron verdaderas sacudidas de energía, confirmando por qué son una de las máquinas de directo más engrasadas del panorama nacional.
No podemos olvidarnos de nuestros amigos del otro lado del charco Molotov que llegaron a Zaragoza para hacer brincar al público con éxitos que nos han acompañado a lo largo de nuestra vida, demostrando que son una de las bandas más devastadoras del rock en español. Su actuación en el escenario principal del Vive Latino Zaragoza se sintió como una autentica prueba de resistencia para los altavoces del recinto Expo, que temblaron desde el primer acorde.
Molotov encadenó un repertorio directo donde el bajo distorsionado y la batería contundente llevaron la voz cantante. Temas míticos como Frijolero, Gimme Tha Power y Marciano no tardaron en sonar. Con su característico humor ácido, potencia sonora y ese espíritu irreverente que los define desde los noventa, la banda mexicana conectó al instante con un público de todas las edades. Su paso por el festival zaragozano fue un recordatorio brutal de la fuerza del rock latinoamericano y una de las descargas de adrenalina más memorables de la jornada.
La cita zaragozana volvió a consolidar su puente cultural entre España y Latinoamérica. Con miles de asistentes abandonando el recinto exhaustos pero sonrientes bien entrada la madrugada, la cuarta edición se despidió reafirmando a Zaragoza como la capital iberoamericana del directo y dejando el listón en lo más alto para el próximo año.