El evangelio según el humor: cuando El Brujo hizo yoga con Jesucristo en el Teatro Alcázar
El Brujo en el espectáculo 'La segunda venida de Cristo o el yoga de Jesús'. Foto: Web oficial El Brujo
¿Conocéis esa sensación de ir sin ninguna perspectiva al teatro y dejarte deslumbrar? Es la que yo tenía el otro día cuando me fui a ver el nuevo espectáculo de Rafael Álvarez, El Brujo. Su última parada en el Teatro Alcázar, La segunda venida de Cristo o el yoga de Jesús, vuelve a demostrar por qué este veterano juglar cordobés, no tiene rival cuando se trata de llenar un patio de butacas a base de ingenio, ironía y una sabiduría escénica que roza la hipnosis.
Si pensamos en la propuesta de partida tenemos que reconocer que tiene miga. Lejos de quedarse en la chanza fácil sobre el Juicio Final o la reaparición de un Mesías en esta era de redes sociales, donde el TikTok es la “fuente de la sabiduría”, El Brujo toma como mapa de navegación la monumental obra del místico indio Paramahansa Yogananda. El texto que defiende en escena es tan fascinante como audaz: los Evangelios, especialmente el de San Juan, esconden una lectura oriental en la que la “segunda venida” no es un cataclismo cósmico, sino el despertar interno de la conciencia a través del silencio, la respiración y la meditación.

No me quedaría con que lo fascinante de este montaje es solo la densidad de lo que cuenta, sino cómo lo cuenta. Con un foco, una mesa al fondo, tres sillas, en una de ellas su amigo Javier Alejano acompañándolo al violín y una soltura pasmosa, el actor desarticula cualquier atisbo de solemnidad dogmática. Rompe esa cuarta pared desde el minuto uno, se ríe de sus propias divagaciones, interactúa de alguna forma con el público y es capaz de saltar del control de la energía a la sátira política actual o a los tics de la vida cotidiana.
Este espectáculo, sin duda, tiene muchas cosas buenas entre ellas destaca la maestría del ritmo. Su dominio de las pausas, su improvisación calculada, los momentos puntuales donde el violín tiene la palara. Todo es una lección magistral de interpretación. El texto no abarca una pedagogía barata; hay explicación sagrada pasada por el filtro andaluz. El formato está bien porque es juglaría pura con todo lo bueno, y lo denso, que ello implica. Para quien busque una dramaturgia tradicional con un gran despliegue visual esta no será su sala.
En definitiva, La segunda venida de Cristo o el yoga de Jesús es un bálsamo para los tiempos que estamos viviendo. El Brujo logra que los cientos de personas escuchen lecciones sobre contemplación y mística, saliendo todos a la calle con una sonrisa, una lección aprendida y varias cuestiones sobre las que pensar.