Joaquín Berges: “Me interesa que los personajes estén al margen de la sociedad”
Joaquín Berges nos sorprende con Ganas de vivir, una ácida comedia, ingeniosa y emotiva. En ella nos presenta a los Llorente, propietarios de una funeraria en Zaragoza que parecen heredar algunas fijaciones obsesivas que les impiden sentirse normales. El abuelo Cosme, el fundador, siente un temor creciente a ser enterrado vivo. Matías, el padre, no puede reprimir su atracción secreta hacia las fallecidas hermosas que llegan a la funeraria, y Tristán, el nieto, que será al postre el que mantenga vivo el negocio, tiene cierta inclinación por el fetichismo.
Ganas de vivir es tu novela más zaragozana
Sí, sin duda. Hasta ahora Zaragoza había salido en alguna otra novela tangencialmente. En la que más en mi sexta novela, En una sola palabra, en donde había un viaje a la ciudad. Pero, nunca la había ubicado completamente en Zaragoza. Yo quería separar los ámbitos donde me muevo. No quería mezclar realidad y ficción. Poco a poco ha pasado el tiempo y eres capaz de mezclar estos dos ámbitos, nombrando a sitios muy reconocidos.
Si hay algo que sorprende tuyo es que nunca te imaginas cómo va a ser la novela porque cada uno de ellos es diferente
Busco no repetirme y la diferencia. Busco historias distintas y formas de contarlas que sean las que la historia requiere. Estoy al servicio de la imaginación. Quizás mi obra aunque tenga un sello propio, que es inevitable, pero tiene cosas y personajes muy diferentes. Siempre digo que todo lo que escribo está basado en la realidad y en las relaciones humanas. Por lo tanto, por mucho que queramos decir que todo es muy diferente al final, todo el rato estamos hablando de las relaciones con los seres humanos.
El retrato de la condición humana se ve reflejado perfectamente en la novela. Los personajes de Tristán y Gracia que tiene una constante veneración amorosa
Él es un personaje excéntrico. Todos mis personajes suelen estar en el margen, no son personas convencionales. A mí me interesa que los personajes estén un poco al margen de la sociedad, no son la media aritmética de lo que somos todos. Tristán es un caso muy particular porque desde la funeraria de su padre y de su abuelo se va a las antípodas de las pompas fúnebres que es el enamoramiento, la pasión, la entrega y el casi delirio que siente por Gracia de la que se enamora plenamente. Es un personaje que se mueve entre extremos.
El terapeuta también es importante
Sí, hacen un papel como los sacerdotes y tienen como un punto espiritual en la psicología. Del mismo modo que hay un punto de psicología en la espiritualidad y religión. No están tan distantes. Al final, cuando uno se va a confesar casi es como si va a la consulta de un psicólogo. Yo veo todo igual. Es una necesidad de amparo, anímico, espiritual que se puede encontrar en un sacerdote, un amigo, un psicólogo o un vidente.
¿Por qué una funeraria como elemento que une toda la historia?
La muerte en realidad es un momento muy transcendente de reunión de las familias y, es un momento en el que una persona se convierte en transcendente. Todo lo que ha dicho y ha hecho se convierte como en algo lapidario. La anécdota más burda casi se convierte en una cita literaria. La muerte es un hecho muy trascendente. Precisamente está en ese extremo del final de la vida que es de donde yo quería que salieran las ganas de vivir de Tristán. Toda la familia está en ese ambiente de la funeraria y, desde ahí creía que había un enorme potencial para sacar a este personaje de ahí y llevarlo a las antípodas del deseo, la pasión y del enamoramiento que es hacia dónde va Tristán.
La comedia ácida y el humor que guarda el libro es una forma de deformar la realidad de la historia
El humor es un arma y es la clave. El humor deforma la realidad, pero es reconocible. Esto es lo que nos hace reírnos de la realidad y perder el miedo. El humor es una forma de ser, una actitud en la vida y una forma de enfrentarnos a las cosas que nos dan miedo.