Ane Odriozola: “Entremezclar parte histórica y ficción es un reto”
Siglo XVI. Una nueva desaparición. Dos gremios enfrentados. Unas mujeres dispuestas a imponer la única ley posible, la ley del valle. Así nos presenta Ane Odriozola su libro El valle del hierro, una historia que te atrapará de principio a fin
En el valle del hierro las desapariciones son un punto clave para la historia
Así es. La novela comienza con la desaparición de Domingo Harria, un carbonero que trabaja para los ferrones de Mirandaola. Una noche acude a una reunión con los ferrones, pero en el trayecto desde su casa a la ferrería, muy cerca una de la otra, desaparece. Su desaparición no será la primera que ocurren en el valle ni tampoco la última. El lector tendrá que descubrir si están relacionadas unas con otras.
Nos trasladas a la parte de Euskadi del siglo XVI en plena expansión de la industria del hierro, ¿Cómo fue el proceso de investigación?
La fase de documentación me llevó unos cuatro o cinco meses. Tengo la suerte de que existe mucha información al respecto, y varios historiadores de la zona han hecho un gran trabajo recopilándola y ordenándola. También he tenido que acudir a los archivos a buscar partidas de nacimiento, defunción, testamentos… Ha sido mucho trabajo, pero un trabajo con el que he disfrutado enormemente.
¿Qué fue lo que más te sorprendió de lo que encontraste?
Todo lo referente a la industria del hierro me ha resultado muy interesante, desde el proceso de elaboración del hierro hasta el asentamiento de las ferrerías o la cantidad de mano de obra complementaria necesaria para su funcionamiento, como carboneros, venaqueros, tobereros, acarreadores… Pero quizá lo que más me ha sorprendido ha sido la dureza del trabajo de ferrón. Trabajaban las 24h del día de lunes a sábado sometiéndose a temperaturas muy altas, dormían en la misma ferrería con los golpes del martillo resonando a escasos metros y apenas veían la luz del sol. Aun así, se sentían orgullosos de su trabajo, ganaban muy bien y ser ferrón les daba cierto prestigio ante la sociedad.
¿Cómo ha sido jugar con dos líneas temporales a la hora de escribir la novela?
Ha sido todo un reto. Es verdad que he escrito las dos líneas por separado, primero una y luego otra. Después llega el momento de intercalar ambas y asegurarse de que no queda ningún cabo suelto. Creo que hacerlo así le da un valor añadido a la historia.
La estructura de esta historia nos muestra los capítulos narrados desde el punto de vista de diferentes personajes, ¿por qué decidiste hacerlo así?
Creo que explorar el punto de vista de un personaje en primera persona nos sumerge en sus pensamientos de una manera más profunda y sincera, facilitando la empatía con él. Suelo limitar el uso de la primera persona a un único personaje en cada novela, por lo que debo escogerlo muy bien, y en esta novela tuve claro que ese personaje sería el de Jurdana, una joven de origen desconocido a la que le tocará lidiar con una realidad complicada.
Euskadi, es uno de los escenarios principales, ¿Has tenido que ir o recorrer otros puntos como Vitoria o La Rioja?
El valle del hierro es el lugar donde he nacido y donde vivo actualmente. Conozco cada rincón de memoria. En cuanto al resto de los escenarios de la historia, ya los conocía, pero es verdad que los he vuelto a recorrer para observarlos con otro punto de vista, el de mi novela.
Asencia y Jurdana, dos mujeres protagonistas, con un objetivo común: controlar y dirigir su propio destino, ¿cómo fue el proceso de creación de estos personajes?
En una época en la que las mujeres apenas tenían voz, quería contar una historia en la que hubiera mujeres fuertes como ellas, porque estoy segura de que las hubo.
Asencia es una mujer fuerte, valiente, decidida, tozuda… Creo que es un gran ejemplo de matriarca vasca, y representa a todas esas mujeres, trabajadoras incansables, que han llevado el peso del caserío y de la familia durante generaciones.
Jurdana tendrá una niñez feliz al lado de Ginés, su protector, pero las horribles circunstancias que vivirá cuando este muera la llevarán a tener que luchar por sobrevivir, algo que le hará darse de bruces con una realidad desconocida y cruel. Su destino se cruzará con el de Asencia y juntas formarán un buen tándem.
¿Cómo has logrado acomodar una historia con tanto trasfondo al ritmo de una novela de intriga?
Creo que la clave está en equilibrar bien la parte histórica y la parte de intriga. Ambas tienen que estar bien integradas, sin que una predomine sobre la otra. En El valle del hierro, el contexto histórico es tal y hay tanto que contar, que he procurado que la intriga de la trama esté al mismo nivel. Entrelazar la información histórica con la parte de ficción es todo un reto, y mi objetivo es ofrecerle al lector una historia que combine ambas a través de una lectura ágil.