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Ale Oseguera: “Cuando migras buscas un refugio, pero el hogar termina siendo las personas”

Foto: Víctor Hondartzape

¿Qué tanto podemos transformarnos sin perder las coordenadas del retorno? En Dugongo (Caballo de Troya), la escritora y periodista mexicana Ale Oseguera nos adentra en la historia de Lula, una migrante mexicana en Barcelona que emprende un viaje por el Sudeste Asiático para intentar recuperar la memoria perdida del hogar, el cuerpo y el amor mientras lidia con la depresión, las tensiones del duelo y las burocracias familiares. Surcando paisajes deslumbrantes al otro lado del mundo, y navegando entre la experiencia turística y la viajera, la protagonista se enfrenta a la inevitable circularidad del trayecto para descubrir que somos portadores de nuestro propio origen. Como el mamífero herbívoro, un poco monstruo, un poco sirena, que da título a la novela, Oseguera hibrida poesía, crónica de viaje y ensayo-ficción para desmontar traumas compartidos, jerarquías geopolíticas y relaciones coloniales que arrastramos como un pesado equipaje. A continuación, conversamos con la autora sobre esta exploración.

¿Cómo nace esta historia?

La cuestión del hogar es algo que he pensado mucho y que me ha seguido muy constantemente a través de toda mi trayectoria de escritura. Es un tema que exploré desde mi primer libro de poesía, que ya tiene 10 años, ya estaba como muy ahí y creo que está muy ligado en la segunda época de mi vida con el hecho de haber migrado. Yo ya llevo 20 años en Barcelona y esa como incertidumbre siempre del no saber dónde vas a estar mañana, porque si cambia la ley de extranjería y te echan, no hay como una precariedad de esa estabilidad donde tú creces en un mismo sitio y sabes que están ahí tus redes de apoyo y tu hogar a nivel de personas. Eso no lo tienes cuando migras, entonces yo creo que ya era un tema lo de la casa, el hogar y a dónde pertenezco siempre ha estado como ahí, pero yo creo que sí que es un tema al que en los últimos 20 años le he dado como muchísimas más vueltas en plan dónde está el hogar o qué conforma el hogar.

La protagonista tiene esa identidad creada en diferentes espacios reflejando la exploración de lo que es la protagonista como persona a través de sus desplazamientos

Sí que es verdad que creo que la identidad es algo que no es fijo y que vamos construyendo todo el tiempo. Se va modificando conforme vamos creciendo, vamos aprendiendo cosas, conocemos otras personas, otras experiencias. No necesitas mudarte como a otro país distintísimo para cambiar quién tú eres o para crecer hacia un sitio o hacia otro.

Creo que esto se relaciona también con la propia identidad: el cuerpo cambia y exige adaptarnos al mundo. Así, ese movimiento interno de construcción constante dialoga con el viaje físico que propone la novela: un desplazamiento por territorios desconocidos en busca de lo familiar.

La protagonista de esta historia podemos decir que es una viajera – antiviajera

Es un poco una persona que está buscando lo familiar en lugar de lo desconocido, lo raro, lo exótico, que es un poco a lo que se viaja y sobre todo en la exploración. Vas buscando estas tierras nuevas que descubrir y estas fantasías sobre el exotismo. Ella está buscando totalmente lo contrario, ella está buscando todo el tiempo un sitio donde quizá hay una casa, hay algo conocido. Y yo creo que en ese sentido también expresa mucho este viaje interior donde siempre estamos buscando lo que somos desde el sitio cálido.

La identidad es algo que se va construyendo en las diferentes etapas de la vida, dependiendo de con quién te encuentres, a veces habrá cosas que te gustan y otras que tendrás que cambiar

Sí, hay un libro muy bueno, a mí me gusta mucho porque es bastante divulgativo, o sea, tiene su base teórica heavy, el autor es como de estos académicos importantes, pero este libro en particular es como muy de fácil acceso, que es de Kwame Anthony Appiah, que se titula Las mentiras que nos unen.

Trata de deconstruir, y él reconstruye la identidad en cinco compartimentos, entre ellos el cuerpo, donde habla de etnia, raza y todo esto, habla de creencias, habla de orientación sexual, habla de nacionalidad, bueno, desgrana un poco la identidad. Y la conclusión a la que llega es que son mentiras, y son las mentiras que nos unen porque también tienen este componente social de pertenencia a un grupo. Y me parece interesante ser conscientes un poco de ello, porque ser consciente de que todo es de alguna forma performativo, también creo que si todos supiéramos que es performativo, que nada está dado, que todo es cambiante, tenderíamos más a la tolerancia, a decir que cualquiera puede ser cualquier cosa y está bien, mientras no dañes a nadie, está bien.

Lula, Arnau y Ezequiel forman un triángulo amoroso donde se refleja echar de menos ese afecto territorial y sentir a otra persona como casa

Sí, yo creo que ahí hay como una dicotomía en Lula. Cuando está con Arnau se ve la fascinación, incluso desde la apatía, que tiene ella por ese amor que él tiene por su tierra, que él es independentista, catalán, y ella no lo entiende porque ella se fue como de este México que siente que no la apoyó. Un México que casi la echó, que es lo mismo que siente Ezequiel. Ezequiel siente que él está triunfando en el extranjero y que en México no se come nada y tiene como ese rencorcillo.

Pero a la vez, Ezequiel y Lula se sienten como en casa, como si fueran un refugio el uno para el otro, porque están fuera ya. Entonces existe esa complicidad, que además con ellos también viene desde muy, muy lejos, porque eran amigos de niños.

Esta novela, es un viaje para el lector para que a la vez que lo lea se pueda hacer preguntas

Sí, lo he pensado, pero no era mi objetivo principal cuando lo estaba escribiendo. Yo me genero a mí misma preguntas, dudas y como no tengo respuestas, al final las transmito en los libros. Podemos decir que son reflexiones.

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