“The French Dispatch”, la crítica artística de Wes Anderson
Tras diez años Wes Anderson sigue haciendo magia con sus películas. Este director estadounidense ha creado su propio universo con una reconocible estética y narrativa. Esto no quiere decir que esté cómodamente anclado en una rutina o se limite a producir películas sin parar. Sí, hay evidentes rasgos reconocibles en su estética, historias y personajes. El guionista y el director busca nuevas formas de contar sus historias a través de los diferentes capítulos con motivación y entusiasmo para volver a rodar.
El film se divide en tres historias acompañadas de un pequeño prólogo. Cada una de las mismas ha sido representada en un artículo publicado en The French Dispatch (La crónica francesa) un periódico ficticio cuyo objetivo es llevar los peculiares acontecimientos del pueblo francés de Ennui a Kansas. Este medio está inspirado en el famoso periódico The New Yorker. ¿Con qué nos encontramos? Con la defunción de su fundador y editor Arthur Howitzer Jr. (Bill Murray) poniéndole punto final al proyecto de su vida. Con esta colección de historias buscan honrar su memoria y exponer al mundo la calidad de su periódico.
Antes de hablar de las historias hay que hacer referencia a la infinidad de escenografías y decorados. Cada vez son más expresionistas en su artificialidad llenas de detalles e incesantes personajes interpretados por Bill Murray, Owen Wilson, Tilda Swinton, Adrien Brody, Willem Dafoe, Frances McDormand, Benicio del Toro y Timothée Chalament.
Cada una de las tramas se ramifica que impiden que uno se sumerja en lo que está pasando. A excepción del primero de ellos que está dedicada al arte en donde un preso que es un artista plástico (Benicio del Toro) algo sociópata y encarcelado crea obras de arte con ayuda de su guardia y musa (Léa Seydoux); un comerciante de arte (Adrien Brody) reconoce su talento e intenta comenzar todo un movimiento artístico a través de su trabajo. Esta sección funciona mejor que las subsecuentes debido a su ritmo, irreverencia, excelentes actuaciones cómicas y sátira al mundo del arte.
Una segunda historia “Revisions To A Manifesto” donde la reportera Lucinda Krementz (Frances McDormand) escribe sobre un grupo de estudiantes creando una revolución. Son liderados por Timothée Chalamet (“Dune”) repitiendo su papel de “Lady Bird”, pero en esteroides. Es un relato que huele a Truffaut y su juventud idealista.
Finalmente, “The Private Dining Room of the Police Commissioner” sigue a Jeffrey Wright (“No Time to Die”) interpretando a un crítico de comida rememorando su artículo sobre un famoso chef (Stephen Park) que trabaja para un respetado comisionado de policía (Mathieu Amalric) cuyo hijo (Winston Ait Hellal) es secuestrado por un chofer (Edward Norton). Aquí encontramos un destacado uso de animación para darle vida a una persecución y una entrañable actuación de Wright para llenar de calidez a una historia que elegantemente toca el tema de la intolerancia.
Si hablamos del prólogo es liderado por el escritor viajero Herbsaint Sazerac (Owen Wilson) recorriendo el pasado y el presente de Ennui; es una pequeña y divertida viñeta que sirve sólo como una introducción al filme y un aviso de la oleada Anderson-ista en camino.
Anderson aborda con humor temas como el costo del arte, soledad, el idealismo juvenil y las complicaciones del periodismo objetivo, pero en general, “La Crónica Francesa” se siente como un agradecimiento del director al periodismo y a aquellos que, a través de palabras e ilustraciones, inspiraron su imaginación. También podemos interpretarlo como una despedida a este tipo de revistas o periódicos que cada vez son más difíciles de encontrar en este mundo donde el contenido rápido y superficial, y sin un fondo periodístico adecuado, suele recibir más atención que una historia enriquecedora.
El asombroso lenguaje visual no se queda estancado, pues Anderson nos muestra nuevos trucos como la alternancia entre blanco y negro, subtítulos apareciendo por doquier, juegos con el aspect ratio, la transición entre actores para representar el paso del tiempo o la creación de cuadros.
Con cuatro escritores (Anderson, Roman Coppola, Hugo Guinness y Jason Schwartzman) a cargo, el guion sobresaturado produce dos historias sin respiro y que, por momentos, se tornan incomprensibles. “La Crónica Francesa” es un magnífico ejercicio audiovisual que funcionará de acuerdo a tu afinidad hacia el trabajo del director. Y aunque puede parecer uno de los trabajos más flojos de Anderson en mucho tiempo, igual encuentra la manera de entretener y celebrar a una noble profesión.