Siete de Picas: “Nunca te esperas la reacción del público”
El grupo madrileño de pop-rock Siete de Picas publicó hace unos meses su primer álbum Lo que queda de mí. Un trabajo que sin duda les ha traído éxito a esta banda compuesta por Joaquín Puche (voz), Diego Mérida (guitarra), Jorge Pulido (guitarra) e Iker Vega (batería). Los cuatro componentes tienen una gran amistad desde que eran pequeños y desde que se juntaron no han parado de trabajar y componer canciones.
Este año no solo han publicado su primer disco también, están triunfando con su primera gira y este sábado llegará a la sala La Lata de Bombillas de Zaragoza. Además, ya están confirmados para tocar en dos grandes festivales de nuestro país: Cooltural Fest y Sonorama Ribera. Hemos hablado con Iker Vega sobre su primer disco y la gira.
Lo que queda de mí es vuestro primer disco, ¿cómo lo estáis viviendo todo?
La verdad es que con bastante alucinación porque no nos esperábamos una acogida tan grande en tampoco tiempo ya que el disco salió en abril. Desde entonces ya hemos hecho bastantes ciudades y, al menos, en Madrid hemos hecho dos plazas como el Teatro Barceló, la semana pasada, y la Joy Eslava. Entonces con bastante excitación y agradecimiento porque hemos llegado a colgar el cartel de “sold out” en el último concierto de 2019 que es en Zaragoza.
¿Qué queríais transmitir con este disco?
Un mensaje muy sencillo y por eso ha llegado a calar en tanta gente. El mensaje que transmitimos al final es el de cuatro amigos que se han dedicado a hacer canciones desde que se conocen y que hablan de las cosas cotidianas que les ocupan y preocupan a los jóvenes que pueden escucharlas como puede ser el salir de fiesta, las chicas, la carrera o cualquier situación cotidiana sin demasiada seriedad y siempre con un tono de desenfado. También, lo que pretendemos es que las canciones alegren a la gente y se sientan identificados con ellas.
Antes de sacar el disco ya tocabais juntos, cómo os decidisteis a dar este paso y a sacar el grupo adelante
Nosotros decidimos empezar con ello una vez acabáramos las carreras. Es un pacto tácito que hicimos con nuestros padres, el terminar las carreras para tener cierto colchón. Sobre todo, siendo honestos con nosotros mismos es imposible dedicar el 100% de tu vida a un proyecto así teniendo una carrera o un máster que te quita muchas horas porque al final a lo que había que dedicar muchas horas era a la música. Decidimos que después de terminar las carreras íbamos a empezar con el proyecto y así fue. Acabamos y nos metimos a grabar el disco durante 17 días en verano cancelando todos los viajes con nuestros amigos, parejas y familiares. Al final, el resultado ha sido bastante bueno. El único que sigue en la carrera es Puli que es el guitarrista y es porque está estudiando una ingeniería.
Como dices lleváis muy poco tiempo con el disco publicado y estáis consiguiendo un gran éxito, ¿os lo esperabais?
No nos lo esperábamos. Lo que sí que es verdad es que hemos trabajado muy duro para que las cosas salgan muy bien. Te sorprende porque nunca te esperas la reacción del público. Es algo que no te esperas porque no depende de ti por mucho que tú trabajes, te curres una canción, una letra o un videoclip luego, no sabes cómo va a reaccionar la gente. Hemos trabajado mucho para conseguirlo y el objetivo era un poco generar bastante impacto con el primer disco. Queremos seguir trabajando en esto, pero no nos lo esperábamos ya que es algo muy ambicioso para esperártelo.
¿Cómo es vuestro momento de creación y composición del disco?
La verdad es que es bastante repartido. Todos contribuimos a la composición, es decir no tenemos un solo compositor y luego los demás ayudamos sino que uno de nosotros igual construye el boceto de una canción, lo graba en un audio de WhatsApp, lo manda y, a partir de ahí, si nos parece que la canción tiene algo que puede llegar a ser un tema muy bien construido, empezamos a construirlo. Luego llegamos al estudio con Eduardo Figueroa, que es nuestro productor, y empezamos a dibujar un poco mejor el tema. Al final, creo que esto se ve reflejado en las canciones que no suenan todas a la misma porque al fin y al cabo hay cuatro compositores, con sus cosas, con su forma de componer, sus gustos musicales, que están aportando su granito de arena y cada canción es de uno diferente.
Las canciones es verdad que tienen un corte diferente aunque sí que mantienen la misma línea
Al final es algo que queríamos plasmar en el disco porque nos parece fundamental. No queríamos un disco de once canciones que pareciesen todas las mismas y repetir una fórmula sino que queríamos alejarnos de todo eso y reflejar la diversidad que hay en el grupo, en el sentido de que no hay una persona más importante que la otra. Somos cuatro personas que todas tenemos la misma responsabilidad.
¿De dónde surge el nombre del grupo?
Diego y yo creamos el grupo con cuatro años y ya cuando nos juntamos con 11 o 12 no teníamos ni idea de que iba a ir a algo más serio. En torno a los 15 años hicimos una lista de nombres y ese era el menos malo porque los demás eran lamentables. Lo pensamos cuando éramos pequeños y, tampoco es un nombre que tenga gancho. El verano pasado pensamos en cambiarlo, pero como es un nombre que habíamos usado durante tantos años nos dimos cuenta que Siete de Picas ya era un nombre que había cogido un significado para nosotros y que ya se había convertido en un nombre simbólico y no era el nombre tonto que habíamos elegido cuando éramos niños sino que ya representaba un montón de experiencias.
¿Y el logo?
El burro fue porque no queríamos hacer el típico logo con una pica o unas cartas porque no nos gustaba como imagen y no nos parecía un buen logo. Cuando estábamos grabando el disco que lo hicimos en una casa rural y está grabado totalmente al aire libre con los instrumentos y todo. De hecho, si se afina un poco el oído hay canciones como en Mi Soledad que se escuchan pájaros o grillos. En esa casa donde grabábamos había una burra que se llamaba Paca, le cogimos mucho cariño y nos gustó tanto que Marina Sanz, que es la chica que trabaja con nosotros en arte, nos planteó la idea, empezó a hacer bocetos y, al final, nos quedamos con el burro porque nos gustaba un montón a nivel visual. Al final, representaba algo tan bonito como la grabación de tu primer disco.
Eso de grabar al aire no suena nada mal
La verdad es que estuvo bien aunque no sabíamos cómo iba a salir la cosa. Lo que hicimos fue coger una casa alejada de Madrid y transformarla en un estudio tanto por dentro como por fuera. Al final, vino el ingeniero del sonido que es Alberto Sánchez y empezó a dar vueltas por la casa para mirar el eco y llego a la conclusión de que en principio no se podía grabar dentro de la casa y que teníamos que ir a un estudio. Nosotros no teníamos dinero para eso, se lo explicamos, se dio otra vuelta y llegó a la conclusión que podía grabarse al aire libre con todo fuera. La verdad es que estuvo bien, pero pasamos algo de miedo porque grabábamos de madrugada, con todo oscuro y perdidos en el monte. Yo recuerdo estar grabando las baterías y estaba pensando en que se acabara ya la toma. La presión fue doble.
Vuestro primer single fue Grítame, una canción muy animada y con bastantes visitas en YouTube. Háblanos un poco de ella.
A Grítame en particular le tengo un gran cariño porque es una de las dos canciones que digamos que como boceto empecé a escribir yo. La hice en el Erasmus y, al final, lo que quería representar con la canción era vencer a los miedos, que la gente se animara a hacer cosas que le daban vergüenza o que no hacía por orgullo y, todo esto en un contexto de Erasmus porque al final veía a un montón de gente que estaba más asustada al haber salido de casa y de su zona de confort. Era una canción para ellos. Desde que hice el boceto y se la pase a los chicos, la canción ha evolucionado muchísimo y parece otra. Todo esto es gracias a los compañeros de la banda, a Edu que hizo un trabajo espectacular y, también, a Víctor Elías que trabaja arreglando los temas. La canción queríamos que transmitiese esa energía, que te animase a perder el miedo, a saltar, a gritar, a pasártelo bien y a no estar constantemente pensando en cosas que te hacen vivir con el freno de mano puesto. Edu entendió muy bien esto en la producción y todo el tema de los vientos metales, el piano y el estilo funk que cogió la canción creo que transmite muy bien ese mensaje que queríamos.
El Sol en la Maleta es una canción más íntima
El Sol en la Maleta es un tema que compuso Joaquín Puche, el cantante, cuando estaba de Erasmus en Lieja. La verdad es que los Erasmus nos han dado para escribir Lo que queda de mí. En cuestión esta canción es de las más recientes del disco y la escribió porque se sintió un poco desubicado en el Erasmus y es lo contrario a Grítame. Me acuerdo que para él era muy importante su novia, fue a verlo y cuando ella se fue se sintió un poco huérfano de estar ahí solo, en un lugar donde anochece a las tres de la tarde. Las primeras semanas le costó un poco y compuso el tema El Sol en la Maleta que es un tema muy bonito para componérselo a alguien a quien quieres.
¿Qué canción es la que veis que el público disfruta más y con la que más disfrutáis vosotros?
Hay varias que nos han sorprendido. Si miras los números puedes intuir que Grítame o Hacia el Sur son canciones que a la gente le van a gustar mucho y, al final, las que se esperan. Al margen de los números y por decir canciones más originales, que no sean las típicas que uno se espera, podríamos decir que Vuelo es una de las canciones que suele hacer que la gente estalle en directo en cada una de las ciudades que lo hemos tocado. Nos dimos cuenta en la Joy Eslava en Madrid que cuando empezamos a tocarla, la gente empezó a cantarla, bailarla, se hicieron hasta pogos y fue impresionante. No nos esperábamos esta acogida porque en directo tiene la misma acogida que temas como Hacia el Sur y Grítame que digamos que son los más “exitosos”. Nos sorprende mucho y no sabemos por qué la gente lo ha acogido tan bien.
Aunque en estos momentos, la música se consume más a través de plataformas digitales vosotros habéis sacado un disco físico maravilloso y muy cuidado
Es algo que queríamos cuidar un montón. Hoy en día sí que es cierto que los discos no tienen mucho valor, pero nosotros somos un poco románticos y seguimos creyendo en el formato de disco. Yo soy muy de comprarme vinilos y me gusta que por dentro estén muy bien trabajados, que te venga información de las canciones, de quién ha trabajado en el disco, quién lo ha grabado, dónde se ha mezclado y a mí todo eso me ha gustado mucho verlo. Siempre hemos tenido la idea de hacer el disco trabajado y no dejarlo de una forma simple por el hecho de que no se escuchen ya tanto. Nos pusimos a trabajar con Marina Sanz, que es la que nos ha llevado todo el tema del arte, y empezó a tener un montón de ideas y nosotros simplemente asentíamos con la cabeza. Al final, ha quedado un disco con el que estamos muy contentos y que nos dio un poco de orgullo propio, de tener al menos un disco trabajado aunque ya sabemos que hoy en día el mercado de los discos es muy pobre y todo es digital. Queríamos tener ese detalle para que la gente que viene y compré el disco esté comprando algo que tiene un trabajo, una idea y una historia detrás.
Este verano vais a estar, por ahora, en los festivales Cooltural Fest y en el Sonorama Ribera, ¿cómo os sentís?
Yo creo que es una de las cosas que más ilusión nos ha hecho porque siempre nos han dicho que es muy difícil entrar en festivales y que muchas veces por la etiqueta musical que te puedan poner lo tienes el doble de complicado. El hecho de haber entrado en estos dos festivales por el momento es brutal. Esperamos estar en más, pero ya en una plaza como el Sonorama o el Cooltural Fest y con el cartel que hay te hace empequeñecerte un poco, parece que no sea nuestro sitio y que alguien nos ha puesto ahí porque se le ha ido la pinza. Es la sensación que da para alguien que lleva tan poco en la industria musical. Al final, esto es un sueño y hay que pasar un proceso para asumir que esto es realidad. Estamos contentísimos y emocionados por tener esta oportunidad y ojalá podamos cerrar más festivales y estar en ellos mucho más tiempo.
Estáis haciendo una gran gira, colgando el cartel de “Sold Out” en muchas ciudades, ¿cómo lo estáis viviendo?
En esta parte de la gira han sido seis fechas, desde octubre, y teníamos muchísimas ganas porque en junio hicimos la Joy Eslava en Madrid que fue el primer concierto profesional que hicimos de nuestra carrera y fue muy impresionante para nosotros. El salir de casa ya es otra cosa muy distinta. Hemos ido a tocar a Valencia, Sevilla o Bilbao y siempre nos han dicho que esto es lo que más cuesta cuando eres una banda que no eres un fenómeno viral, no sales en la televisión o no han hablado de ti mucho. Todo lo que tenemos es por nuestras canciones, por el boca a boca y por nuestra inversión, entonces siempre nos han dicho que la parte más difícil es salir en tu primer gira. Incluso la gente que nos decía eso y luego ha venido a los conciertos en las diferentes ciudades se ha quedado un poco sorprendida por el recibimiento que hemos tenido. Lo hemos vivido con un orgullo enorme porque, al final, íbamos con la mentalidad que era muy difícil meter gente de fuera en tu primera gira y con el disco que apenas lleva unos meses publicado. La gente se ha sabido todas las canciones, han estado muy muy cariñosos con nosotros, nos ha sorprendido muchísimo por el cariño gratuito que nos ha dado la gente porque hagas canciones, lo estamos viviendo con un orgullo enorme y con unas ganas terribles de tocar este sábado en Zaragoza en donde hemos podido colgar el cartel de no hay entradas.
Llenar Zaragoza a veces es complicado, ¡muchas felicidades!
Nos ha sorprendido un montón porque no nos lo esperábamos. No sabíamos la acogida que íbamos a tener, igual nos esperábamos mejor recibimiento en Valencia o en Bilbao porque no sabíamos los números que teníamos ahí. Ha sido la ciudad con más incertidumbre por así decirlo. Nos quedamos sorprendidos cuando nos llamaron de la oficina para decirnos que no quedaban entradas. Así que vamos a tener un especial y eterno cariño por Zaragoza de por vida.
¿Qué se va a encontrar el público este sábado?
Yo creo que se va a encontrar una experiencia en línea que transmite cada una de las canciones, cada una de ellas transmite una cosa diferente. Siempre intentamos que sea un concierto donde la gente quiera repetir, en donde la gente se quede con ganas de más, baile, cante o se anime a bailar que es algo que pasa mucho porque el videoclip de Grítame tiene un pase de baile que creamos nosotros y la gente se anima a hacerlo cuando suena la canción. Digamos que dentro de nuestros medios intentamos crear una atmósfera en donde todo el mundo se sienta bien y viva una experiencia que luego quiera repetir.
¿Estáis componiendo ya nuevas canciones?
Nosotros en realidad desde que nos juntamos con trece años para el grupo, porque somos amigos desde antes, siempre hemos trabajado creando canciones y nunca hemos hecho versiones. Los cuatro nos hemos empapado de mucha música, pero siempre que nos juntábamos era para crear entonces, digamos que no hacemos una pausa. No componemos un disco, lo grabamos y luego ya no volvemos a componer. Nosotros estamos constantemente creando canciones y puede que ya tengamos más de 30. En realidad es lo que más nos gusta de la música, el hecho de hacer canciones, de crearlas, de pasárselas al productor, ver que nos dice y el proceso de grabarlas. Somos un poco raros porque a la gente le gusta más salir de gira, pero el proceso que más nos gusta a nosotros es la grabación. Dentro de poco sí que nos vamos a meter el estudio a grabar nuevas canciones.