“Señor Ruiseñor” este fin de semana en el Teatro Principal
Zaragoza. La compañía Els Joglars regresa al Teatro Principal con la obra “Señor Ruiseñor”. Una historia en la que un jardinero que por culpa del reuma tiene que dejar su trabajo y es recolocado en el museo Rusiñol donde hará el personaje del propio Rusiñol para realizar una visitas teatralizadas. Este hombre, se llega a enamorar tanto de Rusiñol que prácticamente se convierte en él en el momento en que el nuevo patronato de este museo cambia la línea del museo reemplazando a Rusiñol por la identidad integradora.
Ahí estalla el conflicto entre este segundo Rusiñol y el patronato. Una reivindicación del arte como patria universal a partir de Rusiñol contra las patrias identitarias que estará este viernes, sábado y domingo en Zaragoza.
Santiago Rusiñol nacido en el seno de la burguesía catalana simboliza una personalidad intensa y compleja. Un hombre dotado de un gran talento personal que deriva en la pintura y cuya obra figura en las más prestigiosas colecciones. También alcanza gran notoriedad como dramaturgo, escritor y poeta. Su carácter ingenioso y cosmopolita hace de él un referente de lo que los españoles consideran la Cataluña cívica, culta y abierta al mundo.
En su estudio-museo, el artista pinta su cuadro titulado la Morfina. Es una pintura muy significativa en su obra ya que él mismo fue adicto a esta droga debido a sus dolencias renales. El efecto estupefaciente le sitúa ante la irrupción de unas huestes destructivas que deshacen su casa-museo para convertirlo en una especie de museo de la identidad dedicado a los personajes e iconos de la nueva revolución patriótica. Sus objetos, pinturas y obras literarias son arrinconados o destruidos. El enfrentamiento y los conflictos se suceden con ferocidad, sarcasmo y humor.
La grosería frente a la sutileza, la pornografía frente al erotismo, la ignorancia populista frente el conocimiento. Rusiñol defiende unas formas de vida que se resisten a desaparecer ante el asalto de lo que considera la barbarie. Sin embargo, las dudas surgen muy pronto ¿Se trata del auténtico Rusiñol o de un guía que actúa en la visita teatralizada del museo? ¿Es simplemente el conflicto laboral de un empleado cuyo desequilibrio le ha llevado a creerse el personaje y se resiste a cambiarlo ante la imposición de nuevos héroes y mitos revolucionarios? En cualquier caso, es la cruel realidad actual confrontada a lo que fue esta sociedad en el pasado. Una sociedad de ciudadanos holgados y juiciosos a orillas del Mediterráneo.