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“La película es una maravilla con sus números musicales”

Fernando Tejero y Natalia Millán presentado la película "Explota Explota" en el Festival de Cine de San Sebastián. Foto: Eduardo Acín

Fernando Tejero y Natalia Millán forman parte del reparto de la película Explota Explota que hoy se estrena en cines y que comparten pantalla con Ingrid García Jonsson, Verónica Echegui y Fernando Guallar, entre otros. Una comedia musical que no puede llegar en mejor momento y que nos trasladará a los años 70 con los éxitos de Rafaella Carrá.

La película cuenta la historia de María, una bailarina joven, sensual y con ansias de libertad a principios de los años 70, una época que en España estuvo marcada por la rigidez y la censura, especialmente en televisión. Con ella descubriremos cómo hasta el más difícil de los sueños puede convertirse en realidad.

Hablamos con los dos actores durante el Festival de Cine de San Sebastián.


Fernando tu eres parte de la historia de la televisión de este país. ¿Cómo ha sido meterte en este personaje y vivir de nuevo la época desde esa perspectiva?

Fernando Tejero: Por un lado, ha sido muy divertido y amargo por otro. Al principio muy divertido porque me leí el libro ¿Quién te ha visto y quién T.V.E? que cuenta anécdotas de televisión española desde que se abre. Es maravilloso y muy divertido. También, fui a practicar a TVE para ver como se realiza porque no tiene nada que ver la forma en la que se realizaba un programa de esa época a como lo hacen ahora. Tuve la suerte de estar con un realizador que había vivido las dos épocas y me indicó cómo se hacían las cosas antes y la forma en la que se hacen ahora.

Por otro lado, fue triste ya que refleja una parte dolorosa porque mi personaje no deja de ser un tipo con abuso de poder, que se aprovechaba de una situación que lamentablemente está normalizada. Al principio, cuando me dijeron el personaje que era me dio miedo porque no lo podía juzgar ya que entonces no lo podía interpretar. Lo trabajé desde un enfermo y desde un tipo que pensaba que las mujeres le habían maltratado y él se lo tenía que devolver de alguna forma, pero quiero dejar muy claro que aunque él lo haga así no tendría que ser así. Yo tenía que agarrarme donde fuera para no juzgarlo. De hecho, hay una secuencia en donde yo le meto mano a Ingrid y en donde intento abusar de ella. Cuando cortábamos yo me ponía a llorar como un niño pequeño porque me sentía sucio y porque sentía que lamentablemente estaba representando a muchísimos personajes que eran así en esa época.

Luego, ha sido muy divertido porque yo tenía que encontrar algo para esa cosa negra que yo tenía a la hora de trabajar el personaje por dentro. Por fuera tenía que haber mucha parafernalia y mucho color con esa peluca y los trajes. De alguna manera se compensaba un poco. Yo he intentado que él tuviese corazón porque él era una víctima más del abuso de poder. Chimo en el fondo es un desgraciado porque él lo que busca es el amor de una mujer, pero piensa que como no se lo han enseñado, piensa que esa es la forma de llamar la atención de las mujeres. Yo lo he trabajado de esta forma porque era duro aunque, me lo he pasado fenomenal. Yo llegaba me disfrazaba y me moría de la risa. El personaje no cantaba ni bailaba y yo pedí cantar a Rafaella Carrá porque era una de mis ídolas. Indagar y aprender de lo que pasaba con todo esto hacía que te dieras cuenta de que, por un lado, era un mundo maravilloso por la forma en la que se trabajaba, con los impedimentos máximos. Y, por otra parte, conocer esa época de los últimos coletazos de la época franquista que era lo que se estaba viviendo.

De la película me encanta que hay tres mujeres que en esa época la mujer todavía era un cero a la izquierda. Son tres mujeres luchadoras, trasgresoras, algunas de ellas sin ser abanderadas porque realmente ninguna de ellas sabe que están denunciando porque es una cosa como de principio de ideología. La película es una maravilla con sus números musicales y ya solo viéndolo me lo he pasado genial.

El productor podría haber sido tanto español, como americano… de esa época en donde se normalizaron tantas cosas que parecían ser así y lo extrapolan a cualquier lugar del mundo. ¿Cómo creéis que esto ha cambiado hoy en día? ¿Consideráis que estos productores ya no tienen cabida?

Fernando Tejero: Yo creo que no.

Natalia Millán: Habíamos ido progresando en que estas situaciones fueran dejando de ser normales. El movimiento Me Too fue el detonante. El hecho que esa primera mujer se atreviera a denunciar, fue una auténtica maravilla y ver como se han ido encadenando personas es algo que no hubiéramos imaginado antes. Ahora ya se señala cuando un hombre quiere abusar de su poder frente a una mujer. Hace muchos años esto era lo normal. Esto era injusto y la gente lo estaba viendo como algo normal. Antes contábamos con que un hombre de poder intentaría abusar de ti. Teníamos dos opciones. Había personas, que no era mi caso, que pasaban por el aro para conseguir ese trabajo y, las que no pasábamos por el aro contábamos con un odio y un despecho tremendo por parte de los hombres. Pasabas de haber sido la mujer más maravillosa y especial hasta el día que decías no y únicamente te llegaban desprecios, risas, burlas y acoso.

Yo creo que tenemos que tener cuidado y tener una objetividad de que hay cosas que están mal y porque estén justificadas no debemos aceptarlas. Debemos ver con ojos muy justos qué es lo que está bien y que es lo que está mal.

Fernando Tejero: No tenemos que dormirnos en este tema porque nos hemos ido a la época de la película, pero esto ha pasado no hace muchos años. Yo pienso que de alguna manera todavía sigue existiendo el abuso de poder y la censura. La censura en este momento en el que está todo tan disperso, en donde todo el mundo quiere dar su opinión y darle más valor del que tiene o que uno mismo cree que tiene y si nosotros no pensamos igual, nos tenemos que arañar. Esa es una forma de censurar al de enfrente. Ahora pones algo en las redes sociales y tienes que tener mucho cuidado. Con la mujer sigue pasando, afortunadamente hemos avanzado muchísimo, pero todavía vivimos en un país machista, homófono, xenófobo y tenemos que seguir luchando. Tenemos que llenar la vida de color y de que nos explote el corazón de libertad, de color y de cosas bonitas.

¿Cómo habéis vivido el rodaje de esta película?

Fernando Tejero: Creo que hemos hecho una película muy bonita. Desgraciadamente, por un lado, yo creo que llega en un momento maravilloso porque estamos en un momento muy triste y con todo lo que nos está pasando irte al cine un rato y salir cantando y bailando es lo mejor que nos puede pasar. Yo creo que te ríes mucho con esta película.

Independientemente de que yo esté en la película, recuerdo que cuando tenía 14 años me fui a ver el estreno de Grease y yo me acuerdo que me quería quedar en más sesiones. Cuando vi esta película me sorprendió. Ahora, lo digo ya con la distancia de que no sabía que me iba a gustar tanto la película, de repente me recordó a esa época en donde vi Grease. Salí del cine como un niño pequeño y pensé que película más bonita hemos hecho. Estamos muy contentos de que llegue en estos momentos en donde hace falta alegrarnos un poco.

Natalia qué tiene de diferente este musical con respecto a otros en los que has trabajado

Natalia Millán: Siempre he trabajado en musicales en los teatros. Quizás este de todos los que he trabajado es el que se encuentra dentro de ese esquema más típico de contar una historia amable, sin entrar en grandes profundidades y está hecho para hacernos pasar un buen momento. Como dice Fernando es justo lo que necesitamos en estos momentos. En los últimos musicales en los que he trabajado y he sido protagonista han sido Cabaret, Chicago, Billy Elliot y todos cuentan con una historia poderosa por debajo. Este quizás es más liviano, pero, sin embargo, tiene esa cualidad maravillosa que es que te ofrece una caricatura de personajes como el de Chimo o el de Pedro Casablanc que es un censor implacable que ve suciedad por todos lados.

Fernando Tejero: Hablando de censura a mí me quitaron tacos. Estaban escritos en el guion y me los quitaron. También, la secuencia en donde yo le meto mano a Ingrid seguía y me la quitaron porque yo decía algo muy duro como “esto se paga a la entrada o a la salida, pero esto se paga”. Yo creo que era demasiado duro y lo han quitado. Igualmente, creo que se entiende cuando ella me dice “¿qué haces?” y yo le digo “no, ¿qué haces tú?”.

Hablando de musicales, ¿cuál es vuestro favorito?

Natalia Millán: El musical que hizo que yo me quisiera dedicar a esto fue All that Jazz. Es un musical muy diferente a este porque no es nada amable y es muy duro. Me enamoró desde que lo vi.

Fernando Tejero: Yo el musical que más he visto es Grease, pero el que más me gusta es Cabaret.

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