“Informe para una academia” de Javier Arnas regresa a Zaragoza
Javier Arnas regresa al Teatro de la Estación con su aplaudida obra “Informe para una academia”. El director lleva casi cinco años representando por los escenarios nacionales este importante relato de Franz Kafka, pero siempre intentando readaptarlo para que su significado se ajuste a cada momento social que vivimos. Tras los estupendos recibimientos, el 15 de mayo será la tercera vez que esta metáfora de la libertad del ser humano se represente en Zaragoza.
“Informe para una academia” es una historia sobre la lucha interna del ser humano, que busca constantemente la libertad, pero luego no sabe enfrentarse a ella. La obra arranca con Pedro el Rojo, un mono capturado en la Costa de Oro y posteriormente trasladado a Hamburgo. Es entonces, fuera de su hábitat, donde el protagonista deberá escoger entre la adaptación entre los humanos y perder su identidad, o rehusar y morir.
El texto de Kafka es de 1917 y para modernizarlo, Arnas ha creado una versión directa, escueta, despojándola de elementos innecesarios que no aporten nada a la trama y a su mensaje. Para esta última versión también se han incluido pequeños aportes para hablar de los encierros que la sociedad ha vivido en los últimos meses (porque todos hemos sentido en esta situación la ansiedad física y mental de sentirnos atrapados como el mono y la falta de libertad). “Una maravillosa rareza en la que se puede saborear la inquietud, la risa, el dolor y el amor torrencial por todos los inadaptados”, como la definió la escritora Irene Vallejo, último premio Nacional de Ensayo.
El actor y director zaragozano se hace cargo del único papel de la obra, Pedro el Rojo, y con una puesta en escena sencilla pero sobresaliente regala al público una actuación impactante: caracterizado de mono no escatima en recursos teatrales ni en llevar su cuerpo al límite. Porque la interpretación del gorila convertido en hombre se desarrolla con un enorme despliegue físico que exige solidez a la concisa escenografía. Además, para contemporizar aún más la obra, totalmente vigente con la actualidad que estamos viviendo, Arnas coloca al mono en la era digital, rodado de dispositivos tecnológicos (móvil, ordenador y politonos), para hacer más grande y kafkiana la tragedia del mono.
Aunque de poco serviría este gran esfuerzo si no fuera por el equipo con el que cuenta Arnas: Ramón Fernández, encargado de la escenografía y de la labor de ayudante de dirección; Pepe Castelltort, en el diseño de la iluminación; Txutxi, en las luces; y Ángel Laín, en la caracterización del mono.