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Hugo Welzel, nominado a los Premios Goya por ‘Enemigos’: “Busqué dejarme el alma para que el personaje estuviera vivo”

El actor celebra con sorpresa y gratitud su nominación por Enemigos, una de las películas más discretas del año tras su paso por el Festival de Málaga 2025. Para Hugo Welzel, el reconocimiento supone una recompensa al sacrificio y a un proceso creativo intenso en el que se volcó por completo para dar vida a un personaje complejo y lleno de matices.

Hugo Welzel reconoce que su nominación a los Premios Goya 2026 le ha dejado una sensación difícil de describir. “Es extraño, pero reconforta mucho”, explica. Detrás de cada proyecto, asegura, hay un gran esfuerzo personal: horas de trabajo, sacrificios y ausencias familiares que pocas veces se ven desde fuera. Por eso, entiende este reconocimiento como una forma de agradecimiento por parte de la industria a ese compromiso silencioso.

El recorrido de Enemigos no hacía presagiar una nominación. Tras su estreno en el Festival de Málaga 2025, la película tuvo un paso discreto por el circuito y contó con una visibilidad limitada. “Era complicado. Ha tenido muy poco recorrido por festivales y tengo la sensación de que mucha gente de la industria no la ha visto”, admite. Precisamente por eso, la candidatura le resulta aún más sorprendente y valiosa.

Al mirar atrás, Welzel recuerda el rodaje como un proceso de entrega absoluta. Su objetivo era alcanzar la excelencia y construir un personaje que trascendiera cualquier etiqueta. “Creo que un trabajo comprometido puede romper cualquier coraza”, afirma. En su caso, tuvo la suerte de contar con tiempo suficiente para desarrollar el proceso creativo, algo que considera fundamental para dotar de alma y voz a “El Rubio”, el personaje al que interpreta.

El Rubio no era un antagonista plano. Era un personaje lleno de capas, complejo, con luces y sombras. El actor tenía claro que no quería caer en clichés ni en una representación simplista. “No quería que se viera solo al malo. Es una persona con un recorrido. Puedes empatizar o no, pero existe y está vivo”, señala. Esa búsqueda de humanidad fue el eje de su interpretación.

Sin embargo, esa implicación tuvo un coste personal. Welzel admite que le resultó difícil dejar el personaje en el set y que, en muchos momentos, se lo llevaba a casa. “Era complicado de gestionar”, reconoce. Su entorno percibía cambios en su comportamiento, fruto de esa inmersión prolongada en otra personalidad. Aun así, asume que en su búsqueda de la excelencia hay procesos que no siempre son sencillos, pero que forman parte de su manera de entender el oficio.

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