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Honeymoon, una road movie sobre las segundas oportunidades

El director y el elenco de "Honeymoon" posando en el Festival de Málaga. Foto: Rubén López

Enrique Otero presentó en el Festival de Málaga la comedia negra española Honeymoon. La historia nos habla de un matrimonio en plena destrucción cuyo único hijo acaba de morir durante un viaje a los Estados Unidos. Arruinados y sin poder repatriar el cadáver, se verán envueltos en una espiral criminal para conseguir el dinero que necesitan y así recuperar el cuerpo.

El film está protagonizado por Javier Gutiérrez y Nathalie Poza y les acompañan un reparto secundario clave y de lujo para esta película María Vázquez, Pablo Derqui, Fernando Albizu, Silvia Xirui Zhou, Antonio Durán, Miquel Insúa y María Tesende.

El nuevo proyecto del director no deja a nadie indiferente gracias a su extraña y atípica combinación de drama familiar, romance, thriller y comedia negra. Que en este caso está muy presente a lo largo de los minutos. El comienzo de la película puede resultar algo desconcertante, el tono desenfadado contrasta con el dramatismo que nos muestra la situación expuesta perfectamente reflejada en el rostro roto de los padres. El espectador no tardará más que unos pocos minutos en acomodarse en sus butacas para disfrutar y adentrarse en el tono y el estilo propuesto por el director ante un film sobre segundas oportunidades.

Los protagonistas nos enseñan la posibilidad de reencontrarse con el otro y con uno mismo tras haber tocado fondo en sus vidas y creer que todo está perdido en la relación. La vida a veces nos sorprende y es la tragedia la que lleva a reactivar esa emoción que una vez unió a dos personas para idear un plan loco y así conseguir el dinero para recuperar el cuerpo de su hijo. Por el camino se encuentran con personajes muy pintorescos que complementarán la caricatura acerca de la condición humana.

Todos los personajes “secundarios” aunque, diría más bien corales hacen un trabajo espectacular porque son claves en cada escena de la película. Destacar sobre todo el trabajo de María Vázquez que interpreta a la agente y consigue definir a la perfección la capacidad de las personas para tropezar con la misma piedra siempre “la gente piensa que puede empezar desde cero”. Ya sea en la vida o en el amor Otero apuesta por la fábula en lugar de por un drama pesimista.

Para los más nostálgicos Honeymoon nos hace regresar a los 70-80 cuando el mundo parecía un poquito menos complicado. Las referencias a la mítica serie de dibujos Mazinger Z y a su pareja protagonista, Koji Kabuto y Sayaka Yumi, son constantes y determinantes para ver como el amor verdadero se aleja de todos los cánones de la perfección. Los protagonistas no paran de discutir y de tirarse los trastos a la cabeza, pero acaban convirtiéndose en una pareja decidida a luchar y a emprender un viaje juntos, sin recibir ayuda de nadie, con la inesperada compañía de una niña asiática a la que bautizan como Sayaka.

La pareja protagonista es tan diferente que parece imposible lo que se llega a lograr en esta película. Eva (Nathalie Poza) dice, en repetidas ocasiones, que odia los dibujos animados y, tal vez, sea esa su forma de intentar olvidar el pasado y de tener que asumir que la vida está llena de fracasos y objetivos incumplidos. Sin embargo, Carlos (Javier Gutiérrez) sigue viajando al pasado porque ve esa época como un lugar de confort y recordar así su felicidad. Dos formas de posicionarse muy diferentes que Otero ha sabido hilar con mucha perfección llevándolos a ese sentimiento común.

Honeymoon te invita a reflexionar acerca de si el fin justifica los medios dentro de una sociedad cada vez más individualista que se ha ido construyendo sobre los pilares de la injusticia social y el engaño.

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