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Gemma Sala: “Podemos gestionar nuestras emociones y, ahora es muy recomendable”

Uno de los grandes desafíos científicos, económicos y de salud pública del siglo XXI es cómo mantener y mejorar la salud cerebral, el equilibrio mental y emocional, el liderazgo directivo consciente o la creatividad a través de nuestra capacidad de aprendizaje y la neuroplasticidad. ¿Eres consciente de que puedes gestionar mejor tus pensamientos y tus emociones para ser más feliz y tener una vida más equilibrada?

Secretos de tu cerebro te permitirá conocer algunas de las cuestiones esenciales sobre el cerebro y la felicidad. Te invita a descubrir y desvelar incógnitas sobre el comportamiento humano que te ayudarán a conocerte mejor y empoderarte para tu autogestión. Incluye numerosas técnicas con dinámicas para reducir el estrés, mantener una actitud positiva, desconectar, ser más creativo, cambiar hábitos, conseguir transformarse y mantener una vida equilibrada.

Hemos hablado con Gemma Sala Grau que junto a Alexia de la Morena han escrito este libro que invita a la reflexión y al conocimiento.


Gemma Sala Grau, atuora del libro.

¿Con qué se encuentra el lector en este libro?

La idea de este libro es acercar el conocimiento de la neurociencia y de las cosas que ahora sabemos gracias al estudio del cerebro. El libro está bajo el paraguas de las neurociencias como de la psicología positiva, como del coaching y, también, hay varios temas sobre el liderazgo. Pero, para el liderazgo no hace falta llevar un equipo o ser el director de una empresa porque todos nos tenemos que auto liderar. Bajo este paraguas lo que hacemos es aceptar este conocimiento del cerebro para conocernos, gestionarnos y relacionarnos mejor con personas de nuestro entorno.

¿Por qué la neurociencia nos ayuda a conocernos mejor?

Cada vez sabemos más por dos o tres razones. Primero porque la tecnología nos ayuda a ver la actividad cerebral a tiempo real. Antes en psicología nos basábamos en la observación de la conducta. Lo seguimos haciendo, pero, ahora, podemos observar esa conducta observando la actividad cerebral a tiempo real. Esto nos da una información muy valiosa. Por otro lado, cada vez sabemos un poquito más. Las tecnologías en sí también nos están ayudando a muchos a trabajar en red. Esto activa la inteligencia colectiva y el intercambio de conocimiento. Eso a la vez es posible porque hay recursos económicos y hace que vayamos teniendo más conocimiento en el cerebro.

Alexia de la Morena

¿Cómo podemos comprender las necesidades que tiene el cerebro?

Hay un capítulo en el libro en donde hablamos de las siete actividades neurocognitivas que se consideran súper importantes para obtener este equilibrio cerebral. Muchas de estas actividades ya las conocemos y las tenemos bastante integradas en el estilo de vida actual, como puede ser el hacer deporte, dormir adecuadamente. También, es muy importante el tiempo de uno mismo. Lo podemos trabajar a través de la meditación o de escribir un diario que es algo muy recomendable para el autodescubrimiento o autoconocimiento para encontrar respuestas dentro de nosotros.

También, el tiempo para no hacer es algo que nos cuesta mucho. En nuestra cultura occidental siempre estamos en el hacer y ese tiempo de no hacer nada o no demasiado y dejar que nuestro cerebro repose es muy interesante e importante. Tenemos que conectar con nuestro interior. Nosotros hablamos del tiempo de juego que sería conectar con nuestro niño interior, con nuestra alegría, sentido del humor y es algo que nos viene muy bien para nuestro cerebro.

Otra de ellas es el tiempo de conectar con nosotros. El cerebro es un órgano social y estamos diseñados para conectar con nosotros. La soledad es muy mala y se han hecho estudios de confrontación del estrés y es mucho más difícil si uno está muy aislado. La sensación de esto es mucho más intensa, por lo tanto, hacer actividades sociales, conectar con la familia, con los amigos es muy importante y, luego, un tiempo de calidad de concentración es muy importante. Por ejemplo, cuando estás haciendo una tarea y es algo que te gusta entras en estos estados de flow que son estados de auto concentración, en la que parece que pierdes el sentido del tiempo. Realmente entras en un estado de bienestar muy grande. Este tipo de estados deberíamos activarlos más y gracias a una buena concentración podemos llegar a ellos.

Ante la crisis sanitaria que estamos viviendo. ¿Cómo dirías que está reaccionando nuestro cerebro?

Lo que está pasando es un poco complicado. Se dice que nuestro cerebro es una máquina de hacer predicciones y ahora es muy difícil hacerlas. Nos desorienta bastante y, luego tal y como están pasando las cosas es fácil entrar en estados mentales muy negativos. Hay personas que me han dicho que tienen estados de ansiedad, sensación de que tienen una presión en el pecho, de que están muy inquietos… y si escuchas las noticias hay que gestionarlo porque a veces pueden ser devastadoras y pueden hacernos entrar en estados de frustración, de rabia, de enfado, de preocupación y mucha tristeza por lo que nos puede afectar muy negativamente.

Es importante tener conciencia de esto y poderlo compensar con otras actividades o recursos que todos tenemos y debemos activarlos para conectarnos más con emociones más positivas como la satisfacción, los pequeños placeres, la alegría que nos da hablar con nuestros amigos o familia. Todo esto nos aporta mucha alegría, al igual que hacer cosas que nos gusten como hacer deporte aunque estemos confinados. También, podemos aprovechar para aprender a hacer cosas nuevas.

¿Qué consecuencias psicológicas nos puede traer este confinamiento?

Sí que se espera que haya muchos cuadros de depresiones severas, de ansiedad y situaciones complicadas por como se ha vivido. Llevando esto al caso de las personas sanas, es decir que no hay un trastorno mental, es importante que nos cuidemos para no caer ahí, en los pozos oscuros de negatividad, de depresión y eso es un trabajo diario que tenemos que hacer de autocuidado. Yo eso lo veo como una responsabilidad individual, pero, también, colectiva para aprender a cuidarnos y a sostenernos. Hay una cosa muy importante que es la metacognición que es el pensar como pienso porque a veces nos creemos que nuestros pensamientos o emociones son las que son y no podemos hacer nada por ellas y no es cierto. Nosotros podemos gestionar nuestro pensamiento, podemos gestionar nuestras emociones y, ahora es muy recomendable. La metacognición sería pensar sobre como pienso, pensar sobre cómo me estoy sintiendo, aprender a leer mis emociones para poder gestionarlas.

En estos días es muy importante que seamos muy positivos

Tenemos que intentar trabajar en ello.

Una cuestión muy llamativa que contáis dentro del libro es que el cerebro sigue evolucionando a lo largo de nuestra vida, dependiendo de cómo se viva y las experiencias que se tengan

Gracias a la plasticidad cerebral siempre podemos cambiar. Antes se creía que una vez que el cerebro se había desarrollado lo que hacía era ir perdiendo neuronas y que era rígido. Ahora, ya sabemos que no es así. Existe la neurogénesis que es el nacimiento de nuevas neuronas y la neuroplasticidad que es la capacidad de hacer nuevas conexiones neurales. Sobre este tema se han hecho estudios muy importantes.

Nuestro cerebro es plástico y para los humanos hacer nuevos aprendizajes es fenomenal. A cualquier edad podemos aprender nuevas habilidades, cosas diferentes a las que solemos hacer en nuestro día a día. Esto es muy bueno para nuestro cerebro.

Otro de los conceptos de los que habláis en el libro es sobre el estrés, algo que se vive continuamente prácticamente pro cualquier ser humano. En Secretos de tu cerebro dais algunas claves para reducirlo y, también, para aumentar el bienestar y la satisfacción de la vida

Ahora que hablábamos de la plasticidad y la neurogénesis está demostrado que una de las cosas que peor le va al cerebro para esa neurogénesis es el estrés. Es importante que tengamos recursos de gestión del estrés. Podemos hacer actividad física para contrarrestarlo. Hay que entenderlo como un efecto domino, es decir, una cosa es el estrés que podíamos padecer si viviéramos en la selva y nos apareciera un león. Ese estrés activa una serie de reacciones en cadena. Esto se llama estresor y lo que hace es que se activa el nervio vago que le da una señal al corazón y le dice que tiene que bombear más rápido, al sistema respiratorio que se acelere para bombear más sangre y llevarlo a las extremidades y poder atacar, huir o quedarte congelado que son las respuestas primitivas. Damos esta respuesta aparece el estresor y volvemos al equilibrio.

Lo que pasa es que actualmente no vamos corriendo delante de leones y tigres, pero tenemos muchos estresores. El tema es poder detener este efecto domino, esta respuesta psicosomática en donde estamos entendiendo que algo es una amenaza, hacemos una interpretación de algo que pasa, un estímulo externo o interno y pone en marcha todo este mecanismo igualmente.

Un estrés sostenido en el tiempo, muy intenso lo que hace es que acaba afectando al sistema inmunitario y, por tanto, somos mucho más susceptibles de contraer multitud de enfermedades. Lo importante es poder detenerlo y no estar siempre cabalgando encima de este estrés continuo y constante que acaba afectando nuestra salud física o mental.

Lo mejor que podemos hacer cuando estamos estresados es gestionarlo. Hay momentos en que tenemos que dar una respuesta y buscar recursos que nos ayuden a restituirnos para parar este efecto domino para que cuando nos volvamos a enfrentar a un nuevo estresor vayamos desde otro lado, desde un sito más tranquilo y sosegado. Para esto debemos activar nuestros recursos como es salir a la naturaleza, hacer deporte o meditar.

Las nuevas tecnologías y cómo afectan al cerebro es otro de los temas que tratáis en el libro. ¿Cómo le afecta?

Las nuevas tecnologías tienen su parte positiva y su parte negativa sino hacemos un buen uso de ellas. Hay estudios que han realizado en psicología positiva con personas en donde cada x tiempo les sonaba una alarma en donde tenían que reportar qué estaban haciendo y cuál era la emoción principal. Las emociones más positivas nunca pasaban cuando estábamos en las redes sociales. Las emociones positivas eran reportadas por las personas que estaban plenamente involucradas en lo que estaban haciendo en el momento presente. Para gestionar y ser más felices es recomendable no estar demasiado tiempo en las redes sociales porque hay un fenómeno que se observa que es la comparación. Por ejemplo, la gente puede poner la maravillosa que tiene y está ese efecto comparador en donde piensas la vida maravillosa que esa persona tiene en comparación con lo que tú puedes tener.

Existe una preocupación en cuanto al uso que se le da a las pantallas y a las tecnologías porque estamos todo el día conectados. Muchas veces estamos en relaciones sociales en donde en vez de estar relacionándonos entre nosotros estamos mirando nuestro móvil. Eso tiene un impacto negativo en las relaciones. También, se ha demostrado que puede afectar a nuestra capacidad de concentración porque a veces podemos estar en el ordenador con muchas aplicaciones del móvil abiertas al lado, nos vamos distrayendo de lo que estamos haciendo y eso va bajando nuestra capacidad de concentración. Por lo tanto, somos mucho menos productivos y vamos a entrar menos en esos estados de flow que nos hacen ser más productivos en lo que estamos haciendo.

Las pantallas también están teniendo un efecto en el sueño. Hay a gente que le afectan al sueño porque no hacen un buen uso de ellas. Se dice que antes de ir a dormir no deberíamos mirar pantallas. Los expertos dicen que mínimo a las 21:00 horas o una hora antes de irnos a dormir porque hay una corriente de fotones en las pantallas por a luz que emiten que es como si le estás dando la señal a tu cerebro de que no es hora de ir a dormir todavía. Eso es lo que interpreta el cerebro y no segrega melatonina como debería. La melatonina es lo que nos ayuda a dormir entonces, puede llevar a trastornos del sueño, a insomnio y cosas de este tipo. La tecnología también tiene muchos elementos positivos sin los que muchas cosas no podríamos hacer, pero hay que saber gestionarlos.

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