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Fotografías sobre Aragón de Otto Wunderlich, protagonistas en la sala Cuarto Espacio

La muestra recorre los diferentes paisajes de Aragón. Foto: DPZ

Zaragoza. La sala de exposición del Cuarto Espacio de la Diputación de Zaragoza alberga una muestra que recoge las fotografías del fotógrafo alemán Otto Wunderlich. Él fue un viajero que llevaba 15 años afincado en España y se recorrió el país de punta a punta andando, en bicicleta o en moto.

Paulino Masip en 1929 publicaba en la revista “Estampa” un artículo en el que aseguraba que “el viento y el sol son el símbolo del alma aragonesa”. Y ese artículo estaba acompañado con imágenes de inusual belleza tomadas por Otto Wunderlich.

La muestra incluye 92 imágenes de las más de 200 que llegó a realizar el fotógrafo alemán en sus cuatro viajes por tierras aragonesas. Todas las fotografías proceden del Archivo Wunderlich, gestionado por la Fototeca del Patrimonio Histórico del Instituto de Patrimonio Cultural de España (IPCE).

La exposición coincide con la celebración de las II Jornadas sobre Investigación e Historia de la Fotografía. Y llega a Zaragoza cuando se cumplen 25 años de otra muestra histórica, ‘Ciudades del siglo XIX. La España de Laurent’, que se celebró en el palacio de Sástago.

‘Aragón: alma y paisaje’ refleja especialmente la sensibilidad que Wunderlich demostró en los géneros del retrato a pie de calle y de la fotografía de montaña, en los cuales consiguió verdaderas obras maestras, hasta hace unos años apenas conocidas por los aficionados a la fotografía.

El fotógrafo realizó cuatro viajes por las tierras aragonesas. En el primero de esos viajes visitó Tarazona y Vera de Moncayo; un año más tarde Teruel, Daroca, Calatayud y los Pirineos, que recorrió junto con miembros de la Sociedad Alpinista Peñalara; en 1924 le tocó el turno a la ciudad de Zaragoza; y en 1930 recorrió ciudades y enclaves de las provincias de Zaragoza y Teruel: Albarracín, Pozuel, Calatayud, Daroca, Alhama, Nuévalos y el Monasterio de Piedra, entre otros.

La exposición inaugurada ayer recorre todos y cada uno de estos enclaves, aunque el orden en el que se han dispuesto las imágenes es más temático que cronológico. En la planta calle, el viaje a los Pirineos; abajo, el resto (también aparecen Biescas, Panticosa, Sallent, Graus o Benasque), con un apartado especial dedicado a los retratos.

El recorrido finaliza en una sala con contenido muy especial, ya que exhibe dos de las cámaras que utilizó el fotógrafo en su trabajo, junto a alguna placa de cristal, sus positivos, e incluso un cuaderno de apuntes en el que tomaba datos concretos de cada una de las imágenes que captaba.

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