“Dime quién soy”, una gran producción llena de talento
Dime quién soy se basa en la novela del mismo nombre de Julia Navarro. Narra la historia de Amelia Garayoa, una joven madrileña de familia bien que se casa a principios de los 30 con un destacado republicano. Cuando se enamore de un espía francés comunista, su vida cambiará para siempre. Abandonar España la llevará a encontrarse en mitad de los grandes conflictos de la época, hasta convertirse en espía durante la Segunda Guerra Mundial y conocer las cárceles nazis o la tortura.
Tras ver los primeros capítulos de esta serie realmente mis expectativas con ella son bastante altas, espero que no defraude. Sus protagonistas me parecen estupendos. Ver a Irene Escolar en el papel de Amelia y como pasa por esas etapas llenas de decisiones y de cambios es impresionante. Como no cabía duda que sería, encaja a la perfección en los zapatos de una Amelia al inicio un poco irritante, por boba e ingenua, pero que intuimos que su camino nos hará quererla y sufriremos con ella. Creo que el trabajo de casting ha sido un gran acierto en este caso. Tampoco, puedo olvidarme de Oriol Pla o de una Carolina Yuste que aunque tiene un papel estelar su arte se refleja en la producción.
Contamos con lo esencia en esta superproducción ambiciosa de preciosos escenarios y vestuario, con fiestas de postín y momentos históricos bien recreados, que hacen que una protagonista femenina casi omnipresente pueda lucirse. Dime quién soy no solo refleja una realidad a la que algunas personas tuvieron que enfrentarse en el momento de la Segunda Guerra Mundial también, es una serie bonita de ver que ha sabido adaptarse a la gran novela de Julia Navarro.
Da la impresión de que cada capítulo de la serie habría dado para una serie completa o para un largometraje. No solo por la densidad de lo que ocurre sino por el despliegue de producción. En este año de series del año, Dime quién soy es probablemente con diferencia la que mayor esfuerzo luce en ese aspecto, recreando con efectividad -ignoro si a la perfección, pero al menos sin grandes derrapes ni que se vea el cartón- una gran cantidad de escenarios a lo largo de diferentes décadas.
Dime quién soy también parece tener una relación complicada con la elipsis. Aunque se agradecen que los 50 minutos sean ya la duración estándar de las series españolas y también que una serie pensada para ser vista semanalmente y no a ritmo machete, parece como si algunos capítulos se arrepintiesen de su trama a la mitad. Los recursos que se utilizan para explicar las decisiones de la protagonista son sofisticados y poco comunes en el tipo de serie que se le atribuye a esta, pero parecen utilizados al azar. Porque a veces los flashbacks son de escenas ya vistas en el mismo episodio, y es redundante.