Canco Rodríguez: “La película va subiendo en alegría y optimismo”
Canco Rodríguez durante la presentación de "Sevillanas de Brooklyn" durante el Festival de Málaga
Canco Rodríguez presentó en el Festival de Málaga la película Sevillanas de Brooklyn junto con el resto del equipo en donde se alzaron con el premio se la sección oficial (fuera de concurso). El actor comparte pantalla con Carolina Yuste, Sergio Momo, Estefanía de los Santos o Manolo Solo, entre otros.
El director Vicente Villanueva nos cuenta la historia de Ana, una joven sevillana, harta de su familia y del conflicto barrio en el que viven. Todo irá peor cuando su madre, para evitar el desahucio, decide engañar a una agencia para acoger en su casa a Ariel, un estudiante de familia adinerada, a cambio de 700 euros. A pesar de sus diferencias y de las situaciones esperpénticas que provoca el fraude Ana y Ariel se verán obligados a convivir bajo el mismo techo y, ya se sabe que el roce hace el cariño.
Sevillanas de Brooklyn es una película de humor y con un mensaje como es el de los prejuicios y el de las etiquetas que imponemos casi instintivamente antes de conocer a otras personas
Creo que en la película este mensaje se transmite muy bien porque es su filosofía. Es un mensaje que podría parecer simple, pero hasta que no dejemos de tenerlos tendremos que seguir contándolos. En esta película te lo cuenta de una forma muy interesante y divertida porque, además te cuenta el prejuicio tanto del que llega como del que está. Entonces, al final, todos tienen unas corazas, unas distancias, no se caen bien porque se hacen unas ideas de las personas que son antes de conocerse. Cuando empiezan a conocerse se empiezan a enamorar todos, se empiezan a querer, a caer bien y, para mí esa es la clave de la película que va subiendo en alegría y en optimismo. Creo que es un mensaje que queda claro y que está muy bien contado.
Otro de los grandes puntos que se muestran en la película es esa unión familiar que se crea entre todos a lo largo de la película
Totalmente, a mí esa piña que se crea entre todos es una de las cosas que más me gustó de la película desde el principio. Mi personaje empieza en el bando opuesto que es el bando de la agencia de intercambio de estudiantes de élite. Según va avanzando la película, mi personaje empatiza más con la familia y Carmen que es puro corazón y tiene las puertas de su casa abiertas, como su corazón, acoge a mi personaje y me sienta en la mesa tratándome como un hijo más.
Al principio de la peli, cuando se destapa toda la historia y ella ve lo que ha hecho con lo de la estafa y ve lo que me ha provocado a mí coge y dice “tú tranquilo que también te voy a salvar a ti de esto”.
¿Cómo construiste tu personaje?
El personaje lo tuve claro desde la primera lectura de guión cuando me lo mando Nacho, el productor. Me encantó la película y sabía que estaba Manolo Solo y Estefanía de los Santos, me encantó la idea y el papel que me ofrecían. Cuando hable con los productores les conté lo que pensaba sobre el personaje, sobre la película, sobre la posible dirección que Vicente pensaba que iba a hacer y parece que di en el clavo porque salí de la productora con el papel debajo del brazo.
Con la propuesta que yo tenía de la creación del personaje, junto con la dirección de Vicente que me dio una serie de registros que yo no había imaginado, que iban a la contra de lo que el personaje decía que me volvieron loco y me encantaron apareció este personaje que está siempre al borde del infarto y del precipicio. El pobre no tiene nunca un pequeño respiro porque siempre ocurre otra desgracia que lo va a llevar a lo más profundo de la desgracia humana.
A pesar de todo, el personaje está todo el rato recibiendo cariño por parte de la familia. Los problemas ocurren, pero no se ríen, ni se meten con él. Lo tratan como un hijo más.
El rodaje lo llevasteis a cabo durante la pandemia, ¿cómo fue?
El rodaje fue muy difícil porque había diferentes sectores. La parte de los productores estaban más al borde de un infarto que mi personaje porque nos hacíamos pruebas: PCR, análisis de sangre, de todo semanalmente a todo el equipo técnico, equipo artístico, catering… a todo el mundo porque si había un positivo se tenía que parar de rodar. Parar significaba que la película se caía y que no se podía mantener. Por otro lado, el equipo técnico no se podía quitar la mascarilla nunca y se pegaban toda la jornada del rodaje en Sevilla, durante julio y agosto con el calor que hace, que hubo lipotimias y la gente se desmayó. Es verdad que estábamos todos súper bien cuidados porque teníamos comida, azúcar, hielo, pero cuando te da el mareo te da. Nosotros, los actores, ensayábamos mucho con mascarilla y no se te veía la cara. Luego, cuando nos la quitábamos en el set de rodaje descubríamos cosas del otro que no habíamos visto en los ensayos. Era raro, pero, también, dio mucha vida a las escenas. Para mí fue una experiencia interesante de vivir, pero no quiero que se repita.
¿Estás con algún otro proyecto en mente que nos puedas contar?
Tras el estreno de Operación Camarón y Sevillanas de Brooklyn. Estreno en Madrid a partir de agosto, con el principio de la temporada, un espectáculo que he producido, escrito e interpreto yo, pero dirigido por Víctor Conde sobre la historia del Rock & Roll desde 1950 hasta 2021. A la par va intercalado con mi vida como actor desde que yo salgo de Málaga, las series, las películas, los compañeros de profesión y todo unido a cada década de la historia del Rock & Roll. Ya lo hemos estrenado en La Bañeza, un pueblo de León, en donde gustó muchísimo. Vamos con tranquilidad al estreno de Madrid.