Armando Capó Ramos: “En la película están parte de mis recuerdos”
Armando Capó Ramos. Foto: M. Tobajas
Armando Capó Ramos ha presentado en la categoría de Horizontes Latinos del Festival de San Sebastián su película Agosto que se sitúa en el verano de 1994 de Cuba. El director en otras ocasiones ya había participado en este festival aunque por diferentes motivos nunca había podido llegar a estar presente.
Su película se sitúa en medio del Periodo Especial, una de las más grandes crisis en la historia de Cuba en donde miles de balseros cubanos intentan llegar ilegalmente a Estados Unidos, sin estar seguros de sí conseguirán sobrevivir. Carlos el protagonista de la historia se sumerge en un despreocupado agosto, deambulando con sus amigos y enamorándose por primera vez. Poco sabe sobre el futuro incierto del país, hasta que, uno por uno, sus vecinos y amigos se marchan en busca de una vida mejor, las amistades se rompen y las familias se separan. En este caluroso verano, el mundo de Carlos se pondrá patas arriba.
¿Cómo te sientes al formar parte del Festival de San Sebastián?
Es la tercera vez que estoy en el festival. La primera que estuve fue en 2014, Marcela defendió sola la película porque yo no llegué a tiempo y, después para cine en construcción pasó lo mismo porque pasó un huracán por La Habana y no pude estar. Así que esta es la tercera vez y por fin he podido lograr estar aquí.
Es un festival súper importante porque acunaron desde el principio a esta película y, además, de una manera muy práctica. La primera vez que tuvimos financiamiento para la película fue cuando ganamos el foro de coproducción y, después cuando estuvimos de nuevo en cine en construcción. Teníamos que ver la reacción del público porque era la primera vez que la presentábamos y ver lo que funcionaba y lo que no. Yo creo que fue muy bueno para la película porque después de esto seguimos trabajando en ella. Creo que es un festival muy bueno y muy importante porque puede ayudar a la película. Es un impulso muy grande para otros festivales. Luego está la relación a nivel cultural que España y Cuba tienen que es muy importante.
Agosto es el título de la película, me gustaría que me hablaras un poco sobre ella y esa situación en la que se encuentran sus protagonistas
La película transcurre en un pequeño pueblo alejado de La Habana o por lo menos alejado de lo que es la vida de las grandes ciudades. En los pueblos pequeños todo transcurre de una forma diferente, son más lentos, todo el mundo se conoce y, también, las noticias transcurren de otra forma. La historia transcurre en 1994 que es cuando yo me debía de ir a estudiar a una ciudad, fue cuando ocurrió toda la crisis de los balseros. En la película están parte de mis recuerdos, los de Claudia y Abel, los de parte del equipo de la película porque todos los vivimos. Parte de esos recuerdos está en detalles como lo que se escucha en la radio, en la manera en la que la gente se relaciona entre ellos, en el miedo, en la espera, en no saber qué va a pasar mañana o en las calles vacías. Yo creo que esa es la atmósfera de la película y de ese tiempo en el que tenías miedo de levantarte porque no sabías que amigo se había ido, a quién habías perdido, si tus vecinos estaban o no…
Es una historia basada en hechos reales y como dices has incluido parte de tus propios recuerdos
Sí y no. Hay cosas que son muy personales en la película como es la relación con la abuela en donde hay diálogos que recuerdo de mi abuela, pero hay otros que son en parte recuerdos del guionista, situaciones que hemos conversado entre los amigos o lo que unos recuerdan de esos momentos. Por ejemplo, Abel, guionista de la película, vivía frente al mar y él vivió esa avalancha de una manera más fuerte porque en La Habana todo era mucho más fuerte. Es una suma de todas esas cosas con el material de archivo que pude ver. En aquellos años no existía Internet como ahora y, la única manera de saber lo que estaba pasando era a través de la radio o la televisión. Yo recuerdo que en el 2000 cuando ya había más acceso a la información y era más sencillo acceder a ella, vi imágenes de archivo que nunca antes había visto y fue impactante porque eso nunca lo puso la televisión y nunca lo dijo de esa manera.
¿Qué ha sido para ti lo más complicado a la hora de dirigir esta película?
Yo creo que el rodaje porque como vengo del documental todo el proceso de investigación y el trabajo con equipos reducidos me era más sencillo porque era algo que tenía más a mano y podía hacer. Luego, cuando se acercaba el proceso de rodaje te tienes que enfrentar a mucha gente, a una organización muy precisa, tienes que aprender a transmitir tus ideas a todo el mundo y tienes que estar preparado. Por ejemplo, en el documental con el fotógrafo con un toque en el hombro es graba, corta y todo está dicho, pero en una película todo tiene que estar muy organizado. Aprender a entender lo que uno está diciendo, ya que no es solo para ti sino para que todo el mundo lo entienda, fue lo que más trabajo me costó. En la medida en la que fue transcurriendo la película lo fui logrando. Pasar del documental a la ficción tiene ese punto de distinto en donde dejas de estar solo y tienes que estar para todo el mundo.
¿Cómo ha sido el trabajo con los actores?
Yo había empezado a trabajar en la escuela de cine en la catedra de ficción y eso crea una relación con actores que fue creciendo y fuimos conociendo. Muchas veces ya había pensado en el actor porque lo conocía, había tenido una relación personal con ellos, sabía cuál era su registro y era muy fácil. El trabajo con los actores fue muy fácil. Con los profesionales fue muy sencillo porque todos ellos son muy buenos actores y como son tan buenos te hacen la vida como una fiesta y descubres cosas con ellos todo el tiempo. Con los niños sí que tocó hacer un casting largo, aprender a conocerlos, hacerse amigo de ellos, ganarse su confianza porque con los chicos lo único que te queda es estar con ellos todo el tiempo y que puedan confiar en ti. Si ellos confían todo está ganado y se dejan llevar. En cambio, si no logras eso en el rodaje no logras nada.
¿Con esta película has querido transmitir y dar a conocer al mundo el momento que vivió Cuba?
En un principio no piensas en eso porque está normalizado como algo normal, como la situación que a uno le tocó vivir aunque, luego te das cuenta que no es lo normal, que es algo atípico porque el mundo no funciona de esa manera. Podemos decir que para casi toda una generación de cubanos que tuvo que pasar por eso, esa precariedad era algo muy normal. Después de la caída del campo socialista en donde Cuba empezó poco a poco a entrar en una crisis y esos recuerdos de la crisis la tiene mis padres, hermanos, amigos y sucede cada cierto tiempo porque no podemos decir que Cuba se haya repuesto del todo.
Haciendo un viaje por tu carrera cinematográfica, ¿cómo dirías que ha cambiado?
Yo empecé con el documental que era algo que siempre me había interesado y que tenía que ver más con la escuela. Con el documental me pasa que en algún momento llegué a sentirme incómodo con la relación que uno tiene con los personajes. Llego una parte de la vida en la que no me sentía cómodo de todas formas e incluso a la hora de trabajar con los personajes, al imponerles cuestiones estéticas o conceptuales de la película. Yo creo que la ficción, en ese caso, sí que es más sincera porque tiene que ver más con los deseos individuales que uno tiene. Eso a mí me permite estar más tranquilo. Esto no quiere decir que no vaya a volver a hacer documentales. Ahora, si hago documentales voy a intentar que sirvan para algo o que le sirvan a alguien. En la ficción no tengo esa presión porque son para mí.