Andrés Iwasaki: “Me ha costado 5 años hacer el disco, pero necesitaba mi tiempo para que saliera como realmente quería”
Andrés Iwasaki publica su disco Zulviem. Todo un viaje musical, que nos ha dejado por el camino himnos como Conjuro para el mal de guerra, Me perdono y Si se cae el cielo junto a La Otra.
¿Cómo te sientes tras publicar este disco?
La verdad es que me siento genial. Siento como si hubiera tenido un hijo, casi, porque además ha sido una gestación de 5 años. Ha sido bastante largo, pero me siento muy bien.
Cinco años se dice pronto, pero ha sido un gran camino
Yo también soy de metabolismo lento con la composición, con las canciones, con todo. Y la verdad es que creo que no se podría haber hecho más rápido. Si se hubiera hecho más rápido, seguramente no habría quedado igual.
¿Cómo fue en este caso el proceso de composición y de creación musical?
Muchas de estas canciones yo venía componiéndolas desde 2019, 2020 incluso. Y poco a poco han ido conversando unas con otras, la verdad. Muchas de las canciones al final creo que marcan un momento medio vital o de diferentes experiencias que he tenido en esos años. Y la verdad es que todas fueron cuadrando para crear este disco.
No tenía yo tan claro las canciones que quería para este disco. Pero sabía que quería que fueran once. Eso sí que lo tenía muy claro. El número once, que además está muy presente para mí, que es un número que me acompaña siempre. Y se fueron dando las canciones. La verdad es que lo vi como un viaje, completamente.
La verdad es que en ese sentido sí que el proceso de composición, al menos como yo lo entiendo, es algo que viene sin que tú lo esperes.
El disco es una mezcla de pop, folclore, canción de autor. Es un disco muy abierto a géneros
Muchas veces cuando me preguntan qué género tocas exactamente. Yo siempre vengo repitiendo de canción de autor probablemente lo que más o menos tengo claro, pero es cierto que voy mezclando muchos géneros musicales. Es cierto que toda la música que he estado escuchando también en los últimos años se ha ido entremezclando.
También cuando llevas todas estas canciones al estudio, las escucha el productor, que es Edu Molina, y pues van añadiendo también su propia contribución. Edu, por ejemplo, sí que metió guitarra eléctrica, metió otros sonidos más eléctricos, que la verdad yo agradezco porque me parece que es un paso más en la evolución del sonido de lo que venía haciendo antes también.
¿Qué diferencias ves tú con tu primer EP y este?
Yo creo que este es una continuación un poco de Al margen de ojalá. Yo sé que tuve un periodo de, digamos, de explorar otros géneros con Un cadáver exquisito, que es el segundo EP, que es un EP muy cortito de cuatro canciones, pero creo que este sí que es un disco que continúa un poco lo que yo empecé con Al margen de ojalá, desde otra mirada, quizás sabiendo mejor qué es lo que estaba haciendo.
Creo que este es un trabajo más maduro, es un trabajo con otros sonidos diferentes al de Al margen de ojalá, menos acústico únicamente, o únicamente acústico, pues no, es porque aquí sí que tenemos otros sonidos distintos, un poco más etéreos, y un trabajo más extenso. Entonces, se puede hablar un poco más del disfrute de este disco, a lo mejor.
¿Qué significa Zulviem?
Sí, es una palabra inventada y me vino un flechazo cuando estaba en la playa y vi como las olas, al retirarse al mar de nuevo, dejaban un espejo kilométrico en la orilla, pero muy fugaz, un espejo que se evaporaba o desaparecía en 15 segundos, y pensé, Dios mío, este fenómeno tan increíble de un espejo kilométrico que se forma aquí, pero que a la vez se esfuma rápidamente, esto tiene que tener una palabra.
Y me vino a la cabeza Zulviem, que mucha gente me pregunta, ¿pero qué es Zulviem? ¿Cómo se escribe? Es un poco complicado de escribir, pero me vino a la mente y además es un guiño también a un poeta peruano que se llama César Vallejo y que escribió un poema llamado Triste, que es una palabra inventada también y era una palabra para definir a su madre, que según él era triste y dulce a la vez.
¿Podemos decir que un poco el concepto de este disco es el reflejo?
Sí, en este disco al menos yo he querido hablar del reflejo, pero de una manera un poco diferente, un poco hablando del presente. Para mí este espejo kilométrico que desaparece rápidamente es el presente, es el momento, es algo que no se puede retener. Y creo que con la música o con estas canciones un poco me ha pasado eso también. De alguna manera intento capturar o fotografiar momentos de mi vida o sentimientos o sensaciones que tengo, que probablemente no me van a definir en algunos años, pero que han sido también parte de lo que soy hoy.
Y era una forma de retener también ese presente en ese reflejo. Pero todo lo que es el disco he intentado llevarlo a través del diálogo con los espejos. Y de hecho en las portadas, en la sesión de fotos que tuve con Jorge Ferrer, en Instagram también, en el contenido que he estado grabando para el disco, siempre he intentado que esté presente el espejo.
El disco físico es un espejo
La verdad es que me costó muchísimo encontrar este material que es solo Graphic Mirror Foil. Estuve buscándolo y de hecho no conseguía tampoco trabajarlo en ningún lugar. Entonces tomé la decisión de hacerlo yo a mano, que fue una locura, que sigue de hecho llevándome bastante tiempo terminar cada uno de los discos.
Pero al mismo tiempo le doy el tiempo que necesita a cada disco, que es algo que también me ilusiona a la hora de llevar merchandising y llevar discos a los conciertos, saber que he estado horas y tiempo dedicándole a cada uno de los discos. Y al final son los fans o la gente que va a los conciertos y lo compra los que lo agradecen.