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Alejandro Corral: “Leonardo y Miguel Ángel eran perfiles totalmente distintos”

Tras haber publicado El cielo de Nueva York (2015) y Batallador (2018), Alejandro Corral regresa con El desafío de Florencia. Una novela histórica que se sitúa en la Florencia del siglo XVI y cuenta la turbulenta relación entre Leonardo Da Vinci y Miguel Ángel.

Esta historia está llena de curiosidades y anécdotas sobre la gran rivalidad entre estos dos de los genios más representativos de la historia del arte que no dejará a nadie indiferente.


El desafío en Florencia es tu tercera novela, ¿qué fue lo que te inspiró para crear esta historia?

Lo que captó mi atención fue que los dos coincidieran en la misma época y en la misma ciudad. Leonardo era más mayor tenía unos 50 años en esta época, principios del siglo XVI, y Miguel Ángel era más joven, entre los 25 y los 30 años. También, me decidí a escribir esta novela porque además de ser rivales artísticos, eran enemigos públicos.

¿Cómo fue el proceso de creación de la novela?

Hubo mucha documentación. En la novela histórica es tanto o más importante y te requiere tanto o más tiempo la parte de documentación que la parte de escribir. Afortunadamente, en el siglo XXI tenemos acceso a todo tipo de documentos en bibliotecas, en la universidad, en internet con textos académicos y artículos de revistas de culto. Fue un proceso muy extenso porque hay mucha documentación, pero hay que saber elegir que pasajes leer, investigar y a veces cuales rechazar.

¿Dirías que este proceso fue para ti fue una de las partes más complicadas a la hora de escribir?

Sí, el proceso de documentación fue complicado y el cómo plasmar y sintetizar toda esa información porque sobre el David de Miguel Ángel o La Mona Lisa de Leonardo hay miles de líneas escritas. El sintetizar eso lo máximo posible en un párrafo era lo más complicado.

En el libro se puede captar esa rivalidad entre Leonardo Da Vinci y Miguel Ángel, pero ¿realmente existió tanta rivalidad entre ellos?

Sí que existió mucha rivalidad entre ellos. A parte de ser perfiles antagónicos en lo físico que eran completamente distintos porque Miguel Ángel era un hombre que no se duchaba, vestía mal, calzaba zapatos de piel de perro, siempre iba sucio y llevaba restos de mármol en el pelo y en las uñas. Leonardo era todo lo contrario, captaba la atención de todas las masas, era sofisticado, elegante y muy atractivo. Además, de ese perfil la enemistad sí que fue tal porque hay otros artistas, otros biógrafos de la época que textualmente escribieron sobre ellos: “Leonardo y Miguel Ángel son dos personas incapaces de compartir espacio siempre que cruzan palabra estalla y se produce una acalorada discusión”.

En el mundo del arte también eran dos personas totalmente distintas

En el campo del arte tenían muchas diferencias. Miguel Ángel era más constante y responsable. Si le ordenaban esculpir La piedad del Vaticano en un año, él la hacía en un año, si le ordenaban esculpir en Florencia  el David en dos años él lo hacía y cumplía sus plazos. Leonardo no era así porque él se dejaba llevar y se distraía mucho con otros asuntos como las matemáticas, el estudio de la naturaleza, diseccionaba animales y se sabe que también algún cadáver humano. Era una persona que se distraía constantemente y se sabe que era más “irresponsable”, pero porque él tenía esa tendencia a querer perfeccionarlo todo. El mismo decía que muchos de sus cuadros jamás los acabaría y ya llevaban años de producción porque él siempre quería añadir una pincelada más.

¿Qué nos puedes contar sobre sus personalidades?

Sus personalidades también son muy diferentes. Miguel Ángel era una persona que rechazaba las masas, la opinión de los maestros, era una persona más joven en una época donde ya estaban Botticelli y Leonardo Da Vinci más avanzados en edad y él rechazaba los consejos. Sin embargo, Leonardo sí que era mucho más abierto, más alegre y simpático con la gente. La verdad es que Leonardo y Miguel Ángel eran perfiles totalmente distintos.

¿Con qué obra te quedarías de Leonardo Da Vinci y de Miguel Ángel?

De Leonardo quizá me quedaría con una que empezó a pintar en el Palazzo Vecchio (Florencia) que se llama La batalla de Anghiari. Es una obra que no llegó a completar, pero creo que si se hubiera completado hubiera sido la obra más monumental de Leonardo y también me quedaría con La última cena. De Miguel Ángel me quedaría con el David no por la escultura en sí, sino por las tremendas dificultades que él se encontró a la hora de esculpirla en ese bloque de mármol que nadie había conseguido tallar. Otros escultores como Donatello sí que lo intentaron y todo el mundo fracasó en ese empeño de querer tallar ese bloque de mármol con unas condiciones muy adversas y, Miguel Ángel fue el único que lo consiguió.

Una novela en donde la realidad y la ficción están presentes

Toda la ambientación de la época, de la Florencia del Renacimiento de principios del siglo XVI es real y está bien documentado. Las partes ficticias en la novela histórica siempre vienen en poner voz a los personajes porque no sabemos la forma en la que hablaban, como se comportaban y cuál era su personalidad, pero podemos aproximarnos lo máximo posible leyendo sus biografías, las crónicas de la época y ahí es donde el autor tiene que ponerle voz y fabular. Otra de las cosas es que Leonardo y Miguel Ángel compitieron por algún encargo, por una piedra de mármol en concreto, hay muy pocos datos de ese concurso público, se sabe cómo era la rivalidad de los artistas en la época ya no solo entre ellos sino entre todos los demás. En ese concurso público sí que he tenido que tirar de imaginación siempre respetando lo máximo posible la realidad de la época.

Has cuidado mucho la portada donde ya se puede apreciar esa rivalidad entre ellos

La portada fue realizada por la editorial Penguin Random House y me quedé bastante sorprendido cuando me enviaron la primera prueba porque parece una carátula de una película de cine que de una novela. Me resultó muy impactante y enseguida dimos el visto bueno.

El desafío en Florencia es tu tercera novela, pero la segunda que haces histórica ¿te llama más la atención este género que otros?

La primera novela que hice era de ficción contemporánea, la segunda Batallador junto con José Luis Corral que era histórica y esta también. Dos de las tres han sido históricas cuando siempre dije que no haría novela histórica y, al final, ha sido toda una contradicción. En el futuro no sé lo que haré porque tengo varias cosas entre manos, varias cosas escritas, pero creo que de momento aparcaré un poco la novela histórica.

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