Portada » Entrevistas » Reyes Monforte: “La memoria de la lavanda es una fotografía en la que todos salimos retratados”

Reyes Monforte: “La memoria de la lavanda es una fotografía en la que todos salimos retratados”

"La memoria de la lavanda" es una novela en la que todos nos podemos ver reflejados. Foto: M. Tobajas

Reyes Monforte es periodista y escritora. Su trayectoria profesional ha estado marcada por su trabajo en la radio y su colaboración en programas de televisión. Su primer libro Un burka por amor se convirtió en un best seller dando lugar a una exitosa serie de televisión. El resto de sus novelas Amor cruel, La rosa escondida, La infiel, Besos de arena y Una pasión rusa han sido todo un éxito y se han traducido a otros idiomas.

La memoria de la lavanda es su séptima novela y está siendo ya todo un éxito de ventas. La novela cuenta la historia de Lena, fotógrafa profesional, que ha perdido a su marido Jonas y tendrá que reunir el valor necesario para cumplir su última voluntad: esparcir sus cenizas en los campos de lavanda. Allí Lena no solo recordará de nuevo su historia de amor con Jonas también, se encontrará con amigos y enemigos.


Pregunta.- Escribir este libro te ha llevado cinco años, ¿podemos decir que es una novela algo más personal?

R.- Esta es mi séptima novela y de todas es la que tiene más carga personal, pero porque es la que tiene más carga emocional. Es más carga personal de la autora, pero, también, de los lectores. No es una novela autobiográfica mía. Yo creo que es una novela autobiográfica de todos porque son los lectores los que me vienen y me dicen que se han visto reflejados en Lena o en la pérdida que han tenido porque quién no ha perdido a un padre, una madre, al amor de su vida, a su hermano o a su hijo. Yo creo que las emociones nos igualan a todos, con lo cual las emociones de Lena son mis emociones o las emociones de cualquiera que ha amado, ha traicionado, ha vengado, ha odiado o tiene un secreto. Yo suelo decir que La memoria de la lavanda es una fotografía en la que todos salimos retratados de una manera o de otra.

P.- ¿Cuál fue tu inspiración a la hora de escribir el libro?

R.- Siempre me inspiro en hechos reales y siempre creo que la realidad supera a la ficción. Me inspiré en la pérdida de un ser querido que todo el mundo tiene en algún momento de su vida. La verdad es que es una novela de la forma en la que se vive en mitad de la pérdida, la forma en la que se gestiona el duelo; la pérdida; la ausencia; el no poder volver a hablar; ni tocar; ni abrazar; ni besar a la persona que ya no está, también, la forma en la que se gestionan los recuerdos, la memoria, los amigos y la familia que quedan. También, en como se gestiona la nueva vida después de que la persona más importante de tu vida se haya ido.

P.- En el libro no solo hablas de la pérdida de un ser querido también, de la esperanza

R.- Incido mucho en que no es un libro triste solo hay que ver la portada que nos ha quedado muy alegre. Es un poco convertir el negro del luto en el color lavanda de la esperanza, del amor, de la vida, del empezar algo nuevo y, es verdad que nace de una circunstancia triste. En este caso la protagonista es Lena que pierde a Jonas, su marido, y a los dos meses se tiene que ir a esparcir sus cenizas a los campos de lavanda, donde nació Jonas, porque era su última voluntad. La verdad es que es un libro lleno de esperanza, es una gran historia de amor, la historia de amor de Jonas y Lena. Es verdad que nace de una circunstancia triste que es la pérdida de un ser querido, pero a raíz de ahí va pasando la vida y van pasando cosas y ahí está el amor; la amistad; la familia; están las venganzas; las traiciones, los secretos familiares y los secretos de confesión. Hay una trama literaria que no tiene nada que ver conmigo y yo creo que con casi nadie, pero la parte emocional es muy importante. La parte sentimental en lo referente al mapa sentimental de cada uno de nosotros está bastante pronunciada.

P.- ¿Cómo ha sido crear el personaje de Lena?

R.- Lena surgió casi como esta novela. Yo tenía la historia, tenía los personajes incluso parte de la trama literaria, tenía lo que quería contar a los lectores, pero no sabía donde ubicarlo, no tenía el escenario y eso me estaba bloqueando bastante. La verdad es que hace dos años unos amigos me invitaron a vivir el festival de la lavanda que se celebra en los campos de lavanda de Brihuega, Guadalajara. Cuando vi aquella extensión de campos de lavanda, esa energía, esa positividad que era como una inyección de adrenalina me dije que aquí iba a ser porque esto es algo mágico. Yo desde entonces lo llamo el milagro de la lavanda porque yo intenté escribir esta novela o algo parecido a los dos años de tener yo la pérdida, pero fue imposible porque no me salían las palabras, no me salía nada y era un desastre. Sin embargo, después de volver de esos campos de lavanda me puse a escribir y todo fue surgiendo de una manera muy natural, algunas partes más dolorosas, otras más divertidas y más llevaderas, pero la verdad es que así surgió la historia y así surgieron los personajes. Lena es la protagonista aunque yo creo que el verdadero protagonista es Jonas porque es el personaje ausente, pero es el más presente. Desde la primera página el lector sabe que Jonas no está, que está muerto y, sin embargo, está presente toda la novela, en lo que piensa Lena, sus amigos, enemigos, en el pueblo, en los campos de Lavanda, en los escenarios, en los recuerdos y en la memoria. Yo siempre digo que Lena tiene mi mirada, pero no tiene mis ojos, es decir, yo no soy Lena, pero el mapa emocional de Lena puede ser el mío o el de cualquier persona que haya tenido esa pérdida, que esté a punto de tenerlo o que vaya a tenerla porque de eso no nos vamos a librar nadie.

P.- Cuando están en los campos de lavanda se puede leer que es ese olor que transmiten el que le recuerda a esa persona que ha perdido

R.- Los lectores me lo están diciendo mucho que cuando pierdes a alguien de repente llegas a casa y al menos los primeros días puedes sentir su olor y te da la sensación de que está en casa, pero ya no está. También, pasa cuando coges algo de su ropa como una camisa o una chaqueta y la hueles y te huele a él o a ella y, es verdad que las personas guardan su olor, pero no solo las personas yo creo que casi todo en la vida. Hay cosas que olemos por ejemplo, con las gomas de borrar de cuando íbamos al colegio que huelen como a nata o algo así y te llevan de nuevo al colegio, otros olores como la colonia o el jabón que usaba tu abuela, todo eso va alimentando poco a poco la memoria y, de repente, cuando vuelve a ti de una manera o de otra es como un renacer de las sensaciones, emociones y sentimientos. Yo creo que los cinco sentidos guardan memoria.

P.- Me ha parecido muy interesante la forma en la que has logrado reflejar las diferentes experiencias de cuando una persona pierde a un ser querido

R.- Sí, es verdad que lo que sentimos no son igual a todos. Los lectores que ya han pasado por esto me están diciendo que se ven reflejados en Lena y en las reacciones que tiene. Algunas vistas desde fuera pueden parecer absurdas o pueden decir que la pobre se está volviendo loca, pero hay pequeños gestos que son los que realmente marcan la diferencia como borrar el contacto del móvil, esconder las fotografías o volver a los lugares donde he sido feliz con esa persona, alternar con los mismos amigos o cambiarte de casa. Por ejemplo, Lena dice que lo que peor lleva en ese momento es el “tienes que…” que le va diciendo la gente, tienes que tirar la música que escuchabais juntos, tienes que pintar la casa…Ese conjunto de nueva vida que de repente te ves en mitad de ella y no sabes muy bien como debes reaccionar y, sin embargo, todos reaccionamos igual lo que pasa es que no lo solemos contar.

P.- Muchas veces la gente tiende a decirte que hagas esas cosas y posiblemente no se den cuenta que lo vas a seguir recordando

R.- Sí, porque aunque te cortes el pelo o tires un tabique te vas a seguir acordando de esa persona, pero eso es como las frases del pésame que Lena dice que lo lleva muy mal cuando le dicen “eres joven tienes que rehacer tu vida” y eso a ella le revienta, igual que algunas palabras como viuda que ella misma ha utilizado, al igual que las frases de pésame porque cuando alguien pierde a una persona qué le puedes decir para que se sienta mejor, nada porque no hay nada que le haga sentir mejor, ni siquiera el paso del tiempo, lo sobrellevará mejor, pero nunca va a superar nada. Yo siempre digo que las pérdidas de un ser querido no se superan nunca. Son como una herida que te haces en la piel que se cierra, se cura y se cicatriza, pero no se borra y siempre se te va a quedar ahí una cicatriz, un recuerdo de lo que pasó y la memoria de lo vivido. Por ejemplo, Lena en la novela es fotógrafa retratista porque la fotografía es la memoria de lo vivido, es decir, se juega mucho con la memoria, con los recuerdos, con la vida y con la muerte. Esta novela no es solo de sentimientos sino de personajes. Es una novela de la condición humana de la buena y de la mala, de la forma en la que reaccionamos ante unas circunstancias y de la forma en la que tratamos a los demás. La novela tiene mucha vida.

P.- ¿Qué ha sido para ti lo más difícil a la hora de escribir la novela?

R.- El paisaje me ha ayudado mucho a escribir la novela porque ha sido muy motivador e inspirador. Lo más difícil fue esperar el tiempo necesario para abrir el ordenador y ponerme a escribir con la verdad que se merece el lector, no quería convertir al lector en un psicólogo de los problemas, dramas o de las situaciones superadas o no superadas sino ofrecerle al lector una novela con la que entretenerse, con la que disfrute, se emocione o pueda llorar. Así que lo que más me costó es ponerme a escribir de igual manera que había escrito las otras novelas, es decir, con el modo novela. Es verdad que hay mucho de mí, sobre todo en las emociones, y hay mucho de los lectores, pero está escrito como una novela no es ni una terapia ni una catarsis aunque, a mi me haya servido como una catarsis, pero lo que es realmente La memoria de la lavanda es una novela.

P.- El libro está siendo todo un éxito, ¿te esperabas esta reacción?

R.- No me lo esperaba y menos tan rápido porque desde la primera semana ha estado en los libros más vendidos e incluso la segunda edición ya está en las librerías. La primera tirada fueron 40.000 ejemplares y la verdad que yo creo que se debe a que es una fotografía en la que todos salimos retratados. Todos podemos ser Lena, todos podemos ser Jonas, de hecho todos vamos a ser Jonas algún día, todos tenemos unos amigos como ellos, una familia buena y mala como ellos, secretos familiares que incluso no sabemos todavía, pero que algún día descubriremos y todos nos emocionamos y reímos algún día. Yo creo que todo esto, a parte de la trama literaria que tiene cierto suspense, es un thriller, hay una historia de amor también, hay una historia de venganza y odio y esa condición humana está metida en La memoria de la lavanda. Este es uno de los motivos por los que está funcionando tan bien porque podemos ser cualquiera de nosotros.

P.- Además de escritora eres periodista, ¿cómo surge tu vocación por escribir?

R.- Yo creo que surge de mi vocación lectora principalmente. Desde que tengo uso de razón me recuerdo con un libro. Yo era una niña que no podía tener mucha actividad física y era o televisión o darme un libro para que me estuviera quieta. Siempre he leído mucho y yo creo que por eso a la hora de escribir me ha sido más fácil de lo que le ha podido ser al resto porque ser lectora es una condición indispensable para ser escritora. Luego me ha servido mucho ser periodista porque es verdad que son siete novelas, pero son siete novelas basadas siempre en hechos reales y como he dicho antes la realidad siempre supera a la ficción. Por ejemplo, Un burka por amor que lo escribí hace ya 11 años nació en el programa de radio que yo estaba haciendo por la noche. Nos enteramos de la historia de María y llamamos a su familia, ellos nos pusieron en contacto con ella y un empresario mallorquín decidió sacar a María y a sus hijos. Era una historia tan bonita y, además, en plena navidad de 2006. Como llevaban tiempo pidiéndome un libro y no había encontrado una historia que me motivase lo suficiente a escribir me dije que la historia de María, Un burka por amor, me motivó y lo escribí. Lo que nadie nos esperábamos es que funcionara tan bien desde el primer momento. De Un burka por amor se vendieron en España 1 millón de ejemplares, va por la edición 54 y se está preparando una nueva y se ha traducido a muchos idiomas. Además, se hizo serie de televisión que fue la ficción más vista de 2009 en Antena 3. Si con un primer libro te pasa esto como no vas a seguir escribiendo. Seguramente sino hubiera funcionado no estaríamos ahora con La memoria de la lavanda, ni con La infiel que está haciendo Telecinco la serie, ni con La rosa escondida ni con ninguna de las novelas.

P.- ¿Te gustaría que La memoria de la lavanda también se hiciera serie de televisión o película?

R.- Yo lo veo más en película, pero sí que lo veo. De las novelas Un burka por amor se hizo serie y funcionó fenomenal, La infiel creo que también va a funcionar muy bien porque es un tema que lamentablemente está muy de actualidad como es la captación de mujeres occidentales por parte del terrorismo yihadista. La memoria de la lavanda creo que es una novela tan bonita, no solo visualmente, sino que por lo que dicen los críticos y los lectores tiene un ritmo muy cinematográfico. Realmente a mí sí que me gustaría porque es una historia de emociones y sentimientos que es lo que yo creo que lleva también a la gente al cine. Creo que es una historia muy visual.

P.- ¿Te encuentras trabajando ya en alguna otra novela?

R.- Ahora estoy en plena promoción, pero ya hay una historia y, por supuesto, es un personaje real que va a dar mucho que hablar porque es un gran desconocido y, sin embargo, tuvo un peso bastante importante en la historia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *