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Edmundo Díaz Conde: “Me costó escribirla porque mi madre está presente continuamente”

Mamá es el libro más íntimo de Edmundo Díaz Conde. Una historia conmovedora y real en donde unas cartas secretas cambiaron su vida. Edmundo, es el personaje y narrador de esta historia, de adolescente descubre las cartas de amor que oculta su madre, una modista de alta costura de Ourense, firmadas por un escritor consagrado. 30 años después de abandonarla y dejar de hablarse con ella, Edmundo busca al famoso novelista que propició la infidelidad de su madre, y tal vez su éxito en la alta costura, para acabar averiguando una verdad aún más dramática que nunca imaginó.

Acompaña al autor en el encuentro de esa verdad a través de una historia marcada por los sueños, las ilusiones, el perdón y la redención.


Mamá es una novela personal

Sí, es mi novela más personal. Esta novela es una autoficción, muy personal e íntima.

¿Escribir esta novela fue como una forma de disculparse?

Tarde años en atreverme a escribirla. En vida de mi madre era difícil escribirla. Me imaginaba a mi madre diciéndome “¿Cómo te atreves a hacer esto hijo mío?”. Mi madre era muy pasional e intensa y creo que me parezco mucho a ella. Una vez fallecida mi madre me replanteé el tema. Me parecía que había una historia con mucha carga humana, había secretos familiares y merecía la pena ponerlo de relieve para pedirle perdón a mi madre de la única manera que tenía que era a través de las palabras escritas.

Uno de los motores de este libro es la idea de ver hasta donde es capaz de llegar una madre por cumplir el sueño de su hijo

La gran pregunta que circula a través de todas las páginas del libro es ¿qué sería capaz de hacer una madre para que su hijo cumpliera sus sueños? Hay que tener en cuenta que mi madre solo tuvo un hijo. La segunda parte de esa fuerza son las cartas de amor que descubre el hijo y que están firmadas por un escritor consagrado. Naturalmente, se propone buscar a ese escritor para explicarse la infidelidad de su madre. Este tema fue delicado, enigmático y misterioso en el entorno de mi familia durante años.

Además de las cartas y descubrir esta verdad, otra de las cuestiones importantes en la novela son las confecciones que realizó tu madre

Sí, mi madre fue modista de Alta Costura. Ella era de Barcelona y cuando era muy pequeña se vino para Galicia. Su familia era de clase media baja y no tenía muchas oportunidades. Trabajo como modista en un taller y conoció los rudimentos desde los 10 o 12 años. Se hizo modista de Alta Costura sobre los 25 años. La década de los 80 creo que fue milagrosa y luminosa en este país, sobre todo en Galicia para la moda. Fue cuando cosió sus vestidos más bonitos y exquisitos. Ella cosía y seleccionaba todo, previamente lo hablaba con la persona. Muchos de esos vestidos existen todavía.

El volver a ver o tocar esos vestidos para ti ha tenido que ser algo muy emotivo

Sí, porque hacía muchísimos años que no los veía y muchas de esas prendas yo no las recordaba. Son prendas de una señora encantadora y la deferencia que ha tenido conmigo ha sido maravillosa. Tiene docenas de prendas hechas por mi madre y nos ha permitido filmarlas, fotografiarlas y, el otro día en la presentación de la novela nos dejó llevar uno de ellos. Fue un momento muy emotivo el ver todas esas prendas porque veía cada puntada, pespuntes y horas que había hecho mi madre en esa ropa. Cosió durante horas y horas, días y días no solo para cumplir sus sueños también, para que su hijo cumpliera los suyos.

Fue una luchadora y emprendedora en esa época

Fue una mujer un poco adelantada a su tiempo. Ella se casó con un guardia civil de la época, algo totalmente paradójico porque ella era protestante y casarse con un guardia civil era un contraste excesivo de colores. Pero, sí es adelantada porque ella iba y venía sola de Barcelona para hacer sus cursos y perfeccionar sus conocimientos. No se hablaba de ella muy bien porque Ourense era una ciudad pequeña, de provincias y ella venía de Barcelona, vestía de una manera determinada, era muy autónoma… Creo que fue una mujer muy valiente y arrojada. Todas las mujeres de esa época fueron especialmente valientes y les debemos mucho. Yo especialmente le debo mucho y no he sabido como pedirle perdón y, me arrepiento mucho de no haber hecho esto en persona con ella.

¿Los vestidos que aparecen en la contrasolapa del libro son los de tu madre?

Sí, de hecho teníamos varias fotos de esos vestidos y yo hubiera querido que salieran todos los vestidos en el cuerpo del libro. Pero, los editores decidieron que no se pusieran porque les parecía que una obra literaria no podía llevar tantas fotografías. Esos vestidos que se colocaron en la contrasolapa son diseños de mi madre, que todavía se pueden poner, y tienen entre 40 y 50 años.

Nos adentras en los escenarios de Ourense, Santiago de Compostela y Barcelona

Es una novela de emociones, pasiones y de recuerdos. Había tres ciudades que tenían que estar muy presentes. Ourense es mi ciudad de nacimiento, es la ciudad de mi corazón. Otra es Santiago de Compostela en donde me enamoré y me dejaron. Es una ciudad a la que vuelvo siempre y ahí estudié mi carrera. Y, por supuesto, está Barcelona que tiene un papel fundamental en la novela porque es donde mi madre acudía una y otra vez.

¿Te asustó lanzar esta novela?

Esta novela me asustó desde el primer momento, desde que vi que había una historia que contar, había unas cartas que publicar y había una intriga que había que corregir incluso a través de la ficción. Me da la sensación que todos experimentamos lo sobreabundante y riquísima que es la vida, pero, también, lo incomprensible y cruel que puede llegar a ser. Creo que para eso está un poco la ficción, las películas, la literatura, el arte para corregir esos errores y aspectos de la vida, para darle un poco de forma, de carga humana y orden. Al fin de cuentas, la ficción es más elemental y más simple. Sí me costó mucho concebirla, no escribirla y ahora que está publicada me siento muy vacío en el fondo. Creo que todo esto es producto de lo que me costó pensarla y atreverme a escribirla porque mi madre está presente continuamente.

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