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Marta Quintín: “Los temas que yo quería tratar son el desarraigo o el exilio”

La autora Marta Quintín nos sorprende con su nuevo libro La llave de las estrellas trasladándonos a dos épocas de la historia. En 2012, conoceremos a la joven Rebeca Benveniste que decide viajar al pueblo Alpartazgo, en la provincia de Zaragoza, de donde salieron sus antepasados sefardíes hace más de 500 años. Entre su equipaje lleva la llave que ha ido pasando de generación en generación y que probablemente abre la puerta de la casa que su familia tuvo que abandonar. A lo largo de sus páginas conoceremos a Vida Benveniste, de finales del siglo XV, que se hará amiga de Leonor de Lanuza, perteneciente a la más poderosa familia noble local. Ambas se hacen muy amigas, pero sus vidas corren por cauces muy distintos.

Estos dos vibrantes relatos se van entrelazando a lo largo de esta emocionante novela que nos enseña que la amistad femenina y la sororidad son muy importantes.



Con la novela nos trasladas a la crisis griega, ¿qué te ha llevado a situarla en ese momento?

Se alinearon un poco los astros porque vi que podía hacer muchos paralelismos entre la época medieval y la actual de los temas que yo quería tratar son el desarraigo o el exilio. Cuando me puse a documentarme sobre todo el tema sefardí me di cuenta que uno de los destinos principales había sido Grecia. En la crisis de 2012 fue uno de los países más golpeados y la gente perdió su hogar por los desahucios. Consideré que podía hacerse un viaje muy bonito entre una descendiente de aquellas familias que tuvieron que abandonar la Península Ibérica en 1492 y que una descendiente de esta familia hubiera conservado la llave, de esa casa de la Corona de Aragón, y viviera en Grecia porque sus antepasados acabarán ahí cuando tuvieron que emigrar. Ella a su vez tiene que abandonar Grecia porque se ha quedado sin casa por culpa de la crisis económica. Todo ha encajado muy bien y, por eso decidí ubicarla ahí.

¿De dónde surge el interés por el pasado sefardí?

Yo no tenía ni idea de la cultura judía y sefardí. Pero, escuché que muchas de las personas que se marcharon de la Península Ibérica cuando les expulsaron los Reyes Católicos se llevaron las llaves de su casa porque tenían la esperanza y el convencimiento que tarde o temprano regresarían y necesitarían la llave de su casa. Fue una historia que me conmovió mucho.

El tener que irnos de nuestro país a otro por diversas circunstancias es algo que sigue ocurriendo en nuestros días

Claro, me di cuenta que hablando de esta gente del siglo XV, que puede parecer muy lejano, pero podíamos estar hablando del presente. Desgraciadamente, la historia no cambia tanto y, ahora mismo muchas veces nos tenemos que enfrentar a situaciones análogas. De hecho lo estamos viendo con la guerra de Ucrania y la gente se sigue llevando las llaves porque no podemos dejar atrás toda nuestra vida y raíces.


La protagonista del libro llega al pueblo aragonés de Alpartazgo, ¿te has inspirado en alguno?

El pueblo en sí no existe porque quería universalizarlo. Quería que fuera un pueblo de todos y a la vez de nadie, pero podemos decir que podría estar ubicado en la zona de Calatayud. De hecho, si que he usado un topónimo real que es el del río Jalón que está por esa zona después, el paisaje que describo me he inspirado de esa zona porque alguna vez paso por ahí.

La novela nos une dos historias separadas en el tiempo, ¿la clave de todo es la llave?

Sí, por supuesto. Es el hilo conductor de la historia. Es lo que sostiene toda la estructura de la novela y la que une las dos líneas temporales. Al final, la llave data del siglo XV, pero la ha recibido una chica, en herencia, en el año 2012 y es lo que les une en el tiempo.

¿Ha sido complicado a la hora de escribir la novela los saltos entre el pasado y el presente?

Sí, el hecho de que la novela se hiciera en dos líneas temporales me ha obligado a ser mucho más metódica en la escritura. En mis anteriores libros sí que tenía muy claro el comienzo, el desenlace, algunas tramas de la historia que eran como puntuales y el resto lo dejaba al azar. En cambio, en esta por la complejidad de tener que hilvanar dos tiempos y que todo encajase he tenido que ser mucho más ordenada. Tenía dos columnas temporales en un cuaderno y parecía que estaba jugando al tetris para que cada cosa sucediera cuando tenía que suceder. Un rasgo estilístico que utilizo es que la última palabra de un capítulo es la primera del siguiente. Para que todo esto cuadrase era necesario tener un orden.

La llave de las estrellas está protagonizada por mujeres, ¿crees que a día de hoy quedan todavía mucho que contar sobre mujeres de nuestra historia?

Sí, de hecho al documentarme me he dado cuenta de hasta qué punto han vivido siempre en los márgenes de la historia. Sacar datos e información de la cultura sefardí y de la época medieval era compleja y, si nos centrábamos en la realidad de las mujeres y en el campo profesional veías que era complicado encontrar un relato de sus vidas y experiencias. Estas novelas son una forma de reivindicarlas porque lo que importa es el relato que es lo que nos llega y si en las novelas las tomamos como protagonistas luego es más fácil que eso se instale en la realidad. Que ellas dos fueran las protagonistas surge de una forma bastante espontánea. Era una cosa que surgió, me encajaba y quería darles un sitio después de tantas injusticias.

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