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Sheila Queralt: “Hacía años que intentaba hacer llegar la lingüística forense a oídos de todo el mundo”

Este libro de Sheila Queralt no es una creación artística, sino el relato de la experiencia de una detective de la lengua y de los casos reales que más han influido en su trayectoria profesional. De los casos que ya no están sujetos a secreto de sumario o bajo confidencialidad, claro. Como perito judicial en Lingüística Forense, la autora ha seleccionado 50 casos en que la contribución del análisis lingüístico ha sido crucial para determinar el grado de participación de los presuntos delincuentes.

Nuestra manera de expresarnos evidencia muchas cosas sobre nosotros y los lingüistas formados específicamente para ello son capaces de desentrañarlas. Desde el experto en fonética que supo encontrar la pista en las grabaciones de los secuestradores de Anabel Segura o del supuesto narco de Barcelona que pasó 626 días en una cárcel italiana, hasta el lingüista forense que analiza denuncias por amenazas o casos de suplantación de identidad.

Atrapados por la lengua se ha convertido el número 1 y el 3 en los libros más vendidos de Amazon en la sección de criminología.


¿Cómo surge este libro?

Sofía Acebo, editora de Larousse, presenció una de mis conferencias divulgativas y creyó que debía escribir un libro divulgativo sobre la lingüística forense. La verdad es que creo que fue todo un acierto. Hacía años que intentaba hacer llegar la lingüística forense a oídos de todo el mundo, pero todavía faltaba mucho para conseguir el objetivo y creo que mediante este libro he podido hacer un gran avance. Me contactan profesionales de la lengua, estudiantes, abogados, fiscales, jueces y eso es, sin duda, un gran progreso para la disciplina.

¿Cómo fue la selección de estos casos?

La selección de casos fue muy estructurada, por supuesto, quería hablar de los casos más llamativos y esperados como podría ser Unabomber después de la serie de Netflix, pero también quería dar a conocer aquellas tareas del lingüista forense que pueden ayudar a cualquier persona en su día a día, como analizar la ambigüedad de una cláusula en un contrato, descubrir el lenguaje oculto en el discurso de un político o desentrañar el discurso manipulador de algunos medios de comunicación. De ahí, la necesidad de ese primer capítulo. Después, escogí una combinación de casos míos como Rodrigo Nogueira o Helena Jubany (de los que podía hablar sin romper el secreto de confidencialidad) y aquellos casos que más han influido en mi carrera como lingüista forense como pueden ser el caso de Anabel Segura, los crímenes del Zodiaco o Jack el Destripador. De todos ellos se pueden aprender distintas cosas, porque cada caso es singular e imparte sus propias lecciones.

¿Cuál fue el caso de los que expone en el libro que más le costó resolver o que le fue más complicado?

El más complejo de toda mi carrera profesional es el caso “Secreto profesional” en el que participé durante dos años. En este caso una mujer decía recibir cartas de amenaza y no sabía de quién podían ser. La policía tampoco tenía más pistas. Así que todo se basaba en esos anónimos. Junto a mi mentora analicé cada uno de los anónimos que recibía, pero no podíamos esclarecer ni un perfil concreto ni si todas las cartas habían sido escritas por la misma persona. Algo que hasta ese momento jamás nos había ocurrido y que nunca más nos ha vuelto a ocurrir. Habían rasgos lingüísticos que apuntaban a que todos estaban escritos por la misma persona, pero habían otros que eran incompatibles con esa hipótesis. Finalmente, la mujer fue hallada muerta en la bañera de su casa. La primera sospecha fue que el autor anónimo había cumplido con su amenaza. Su expareja fue detenida e iba a ser juzgada. Finalmente, hubo un testigo que nos desveló el terrible misterio: la psiquiatra de la víctima. La experta decidió romper el secreto profesional y explicó que la propia víctima era la autora de los anónimos y que su objetivo era llamar la atención de la expareja. Pero, ¿por qué había rasgos lingüísticos tan distintos en los anónimos? Resulta que la víctima tenía personalidad múltiple.

Siendo una disciplina bastante desconocida en España, ¿cómo convencer de la fiabilidad de la lingüística forense a la hora de aportar pruebas? ¿Tiene algo de similar a realizar unas pruebas de ADN?

Hay un gran desconocimiento de las pruebas forenses en general, todas las pruebas, incluidas la del ADN o las huellas dactilares, tienen un margen de error. De ahí, la gran importancia de que se entiendan las pruebas forenses como una información más dentro de la investigación para que el juez tome una decisión informada. Muy pocas veces en un juicio la decisión se basa en una única prueba, sino que es el conjunto de las pruebas lo que fundamenta la decisión judicial. Por supuesto, también depende del tipo de juicio, por ejemplo, en un caso de plagio o en un caso de interpretación de una cláusula la prueba lingüística es fundamental. Dicho esto, la lingüística forense, a pesar de ser una disciplina emergente en España, es una disciplina con largo recorrido en otros países como Reino Unido o Estados Unidos, por ejemplo, el FBI cuenta con sus propios expertos en esta disciplina y en España se utiliza desde la década de los 80 dentro de la policía.

Las pistas que el lenguaje hablado deja son muy importantes ¿Qué técnicas son las más utilizadas?

Las técnicas dependen del objetivo del análisis. Por ejemplo, en un caso para determinar si un sospechoso es el autor de un mensaje de voz, analizaremos las muestras lingüísticamente (vocabulario, construcción de oraciones, estructuración…) y, también, acústicamente mediante herramientas específicas que nos permiten analizar con precisión cómo el hablante articula ciertos sonidos.

Gracias a este tipo de pruebas se han podido aclarecer hechos e incluso cambiar las pruebas que se tenían como es el caso de Óscar Sánchez.

Sí, efectivamente, en este caso la lingüística forense permitió demostrar la inocencia de una persona que había cumplido ya dos años de cárcel en Italia siendo inocente. La prueba para acusarlo de narcotráfico internacional era la voz de unas llamadas intervenidas por la policía. En este caso un perito ingeniero había comparado la voz de Óscar con la de las llamadas y había dictaminado que se trataba de la misma persona. Más tarde, el análisis lingüístico pudo demostrar que la voz no era de la misma persona y que las diferencias eran abrumadoras: Òscar hablaba español peninsular mientras que el hablante de las llamadas intervenidas hablaba español de Uruguay.

¿Es posible que una persona imite exactamente la escritura de otra?

No, no es posible. Cada persona tiene una forma única, personal e irrepetible de comunicarse. Los imitadores, incluso los profesionales, solo son capaces de reproducir una pequeña parte, generalmente las muletillas más sobresalientes o los rasgos más frecuentes. Los imitadores no son capaces, por ejemplo, de imitar las estructuras sintácticas o la frecuencia exacta de los rasgos más habituales. Además, hay rasgos que son inconscientes o inmutables como podría ser la vibración de tus cuerdas vocales.

¿Cómo los emoticonos pueden ayudar a resolver los casos? Realmente es algo que me ha sorprendido muchísimo?

Me atrevería a decir que los emoticonos son una extensión del lenguaje hoy en día. Se utilizan para comunicarnos y como tal pueden ser analizados lingüísticamente. Dependiendo de cuáles y cómo se utilicen nos pueden dar pistas sobre la edad, sexo o incluso origen o ideología de la persona. También nos pueden ayudar a determinar si dos mensajes que contienen emoticonos pueden haber sido producidos por la misma persona e incluso, pueden ser objeto de análisis de una amenaza. Por supuesto, el análisis de los emoticonos no puede hacerse de forma aislada, sino que debe tenerse en cuenta como una variable más dentro de un contexto comunicativo. Un emoticono puede tener muchos significados, por ejemplo, el emoticono de las manos juntas (🙏) para algunos puede significar «por favor», para otros «gracias», para otros «voy a hacer yoga», para otros «voy a rezar». Por este motivo, es clave que el lingüista analice también el contexto para determinar el significado más probable de ese emoticono en ese acto comunicativo.

¿Las redes sociales se han convertido en un canal de delincuencia y ataques muy habituales en estos momentos?

Sí, la verdad es que el volumen principal de material proviene de las redes sociales, generalmente, de casos relacionados con el ciberacoso entre menores, a menores, a celebridades, a compañeros de trabajo, etc., casos de violencia de género o ciberataques a infraestructuras.

¿Qué tipo de perfiles son los que soléis investigar en las redes sociales?

Los perfiles suelen estar relacionados con acosadores a menores, haters de celebridades, estafadores del amor y también con grupos organizados como podrían ser asociaciones o grupos antisistema. En todos estos casos además de analizar el perfil lingüístico del autor de la cuenta (sexo, edad, nivel educativo, origen, profesión, ideología…), también se requiere saber si el autor de una cuenta anónima es el mismo autor de una no anónima o si esa cuenta la lleva una o varias personas.

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