J.J. Benítez: “Cuando se desató lo del coronavirus fui anotando lo que sucedía”
Una vez más, el autor nos sorprende con su nuevo libro La gran catástrofe amarilla. Diario de un hombre tranquilo. Una historia real que él vivió hace apenas unos meses cuando se embarcó en un crucero para dar la vuelta al mundo, pero el viaje se verá truncado por la llegada del coronavirus. Es también un viaje, no solo por el mundo, sino por las investigaciones de un periodista siempre interesado por las historias más ocultas. Un libro que nos llevará al pasado, nos hará ver el presente y nos dará una aproximación de un futuro un tanto incierto y oscuro.
La gran catástrofe amarilla. Diario de un hombre tranquilo, ¿Qué descubrimos entre sus páginas?
Se van a encontrar con una historia de cuatro meses en donde se supone que vas a un crucero de placer y, al final se tuerce todo porque el coronavirus hace que cambien todas las circunstancias y el barco se convierte en un pequeño infierno.
¿Qué le llevó a querer plasmar esta historia?
Yo tengo la costumbre de ir anotando en los cuadernos de campo, cada vez que salgo a hacer una investigación o un viaje, lo que sucede día a día y en este caso llevaba un cuaderno de bitácora en donde escribía lo que sucedía cada día, las conversaciones y cuando se desató lo del coronavirus fui anotando lo que sucedía, las reacciones que había, lo que sucedía, que quería la gente…
Desde el principio sintió que había algo que le decía que no tenía que montarse en ese crucero
Fue el instinto. La intención siempre puede avisar y no traiciona nunca. Ya estaba todo organizado y estaban hechas las maletas por lo que no era cuestión de echarse atrás. Encerré la intuición y el instinto y seguimos adelante. Y claramente no se equivocó.
¿Cómo recuerda esos primeros momentos de confinamiento en el crucero?
La verdad es que ya no sabíamos que pensar. Habíamos preguntado a la compañía, la compañía no daba demasiadas explicaciones y cuando llegó el momento de que nos encerraron en los camarotes nos lo tomamos con filosofía, leíamos libros, veíamos las noticias de la televisión y de la radio y poco más.
¿Qué fue lo que más le sorprendió?
Lo que más me sorprendió y creo que es lo más importante es el miedo que tiene la gente a morir. Yo la verdad es que tengo una idea distinta, se lo que me aguarda después de la muerte y yo intentaba hablar con la gente para explicarles que no tuvieran miedo, decirles que esto iba a pasar y nos íbamos a recuperar, pero no lo conseguí.
Durante el viaje en conversaciones con otros pasajeros recuerda otros casos míticos que ha vivido como son las piedras de Ica, la comprobación de la existencia del Más Allá… ¿Hablar de ello era un poco el remedio ante la situación que estabais viviendo?
En mi caso sí. Yo ya sé lo que me espera después de la muerte, pero la mayoría de la gente aunque lo pudiera escuchar con atención sus pensamientos estaban en otro sitio. No querían morir.
Imagino que tuvo que ser desconcertante e inquietante el hecho de no dejarles llegar a puerto y tenerse que quedar tanto tiempo en el crucero
Sí, fue irritante porque fueron 43 días sin pisar tierra y siendo unos apestados. Llega un momento en que los nervios se desatan, la gente se pone muy nerviosa y pasaban cosas lamentables dentro del barco.
La carta que usted recibe sostiene que el coronavirus ha sido creado y propagado por el ejército americano
La gente no tiene memoria histórica y no recuerda que en el siglo XIX los militares norteamericanos infectaron las mantas que entregaron a los pieles rojas con la viruela. Luego ha habido muchos más casos en donde los militares se han dedicado a propagar el sida, las vacas locas… hay una cantidad enorme de maniobras de este tipo desde hace muchísimo tiempo. No sé porque nos tendríamos que asustar.
Tiene toda la razón, pero sigue siendo muy duro que acaben con la vida de tanta gente
Sí. El objetivo era o es acabar con la economía europea y casi lo han conseguido o ya lo han conseguido.
¿Se sorprendió leyendo esta carta?
No me extrañó porque ya conocía otros antecedentes de actuación diabólica de ellos. No me extraña lo que pasa es que la gente prefiere echarle la bronca a los chinos porque parece más exótico y no se dan cuenta de que a lo mejor el mal está mucho más cerca.
¿Hay esperanza de que esto acabe o llegará algo peor?
Yo espero que el virus acabe y que se agote en un plazo relativamente corto. Aunque, si las informaciones que yo tengo son auténticas que no lo sé viene una cosa mucho peor.