Félix G. Modroño: “El amor es lo que les salva para seguir hacia delante”
Félix G. Modroño nos invita a sumergirnos en su nueva novela La ciudad del alma dormida haciendo un homenaje literario a la ciudad de Bilbao. Cuando Ignacio se enamora a primera vista de Irene, una joven librera pelirroja, poco podía sospechar que sus sentimientos tendrían que convivir con una guerra civil a punto de estallar.
En medio de una ciudad que lucha por su subsistencia, Ignacio tendrá que cubrir para su periódico una violenta ola de crímenes que la asolan mientras Irene añora más que nunca su Gernika natal desde una Bilbao asediada. Angustiados por la guerra, pero amparados por el amor, ambos tendrán que enfrentarse a situaciones para las que ningún ser humano se encuentra preparado.
Vas a novela por año, ¿cómo se hace?
Tiene un poco de trampa porque soy un escritor tardío. Yo compaginaba mi trabajo en la banca con mi pasión por la literatura. Hace unos años decidí dedicarme solo a la literatura y fue cuando empecé a publicar una por año y ahora tiene menos mérito.
Con este libro coges al lector de la mano para acompañarle por ese escenario de la guerra
Mi intención era hacer una ficción histórica, recrear esa época, esos lugares e introducir esos personajes inventados. Para mí era formar una ficción y acompañar al lector por esos lugares para que se puedan sentir dentro e identificados.
Detrás habrá una gran labor de investigación
Sí, siempre. Esta vez no solo he ejercido de novelista sino de historiador porque es la primera vez que he ido a documentación inédita de la época para recrear esta novela. He recopilado mucho material, pero he tenido que desechar mucho porque ocurrieron tantas cosas que es muy difícil elegir cuáles pones y cuáles no.
Una novela de historia, pero también de amor
Básicamente yo creo que es una historia de amor o una historia de superación ante la adversidad cuando todo tu mundo se viene abajo y se derrumba sin poder hacer nada. En el caso de una guerra, yo creo que el amor es lo que les salva para seguir hacia delante. Al final, las grandes historias son historias de amor. A mí me parecía muy bonito relacionar a estos personajes porque me permitía meterme en el mundo tanto literal como cultural de la época.
Le das al lector esa visión de realidad cuando Ignacio e Irene se enfrentan a situaciones para las que los seres humanos no estamos preparados
Claro, mi intención era recrear una situación costumbrista y, de repente les viene un golpe de estado que desemboca en una Guerra Civil entre ellos. Nadie estaba preparado para lo que ocurrió en 1936. A mí me interesaba contar la vida de los personajes ante una situación que no era previsible y para la que nadie estaba preparado.
¿Cómo ha sido la creación de estos personajes?
Bien, siempre hago un poco de trampa y cuando hago personajes inventados pienso en alguien conocido a quien le puede ir el personaje real. Le cambio el nombre, o utilizo el nombre, le pongo la personalidad de otro o su aspecto físico. Por lo tanto, con tres personas que conozco recreo a un personaje. En el caso de Ignacio uno de los personajes que hay dentro de él soy yo. Irene es una mujer muy valiente y es una chica de pueblo que de repente se va a una ciudad como Bilbao y que se enfrenta a una guerra. Tiene que madurar deprisa por lo que se le viene. La verdad es que he disfrutado mucho haciéndolos.
El amor sí puede sobrevivir a una guerra
Siempre ha sido así. El amor puede sobrevivir, lo que no sobrevive es la inocencia porque no somos iguales. Una guerra, una catástrofe, una herida nos quita la inocencia y nos hace envejecer. A mí me llamaba mucho la atención que muchas de las personas que la vivieron no han querido recordar aquellos momentos porque fueron muy duros. Igualmente, me sorprende que quieran olvidarlos un poco para no hacernos ver su sufrimiento y, también para no vivir con ellos porque de alguna manera los quieren olvidar. En este caso me he visto en la obligación de ponerles voz a aquellas personas que no la tuvieron, sobre todo a mujeres.