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Nuria Rivera: “Quería un personaje femenino fuerte que persiguiera su destino”

Esa locura llamada amor es la última novela de Nuria Rivera con la que quedó finalista en la novena edición del Premio Vergara de Novela Romántica. La autora nos traslada a la Barcelona de la Exposición Universal de 1888 y nos hace testigo del amor entre un médico y una modita, de una pasión que nació con un beso. Una novela en donde el amor y la intriga están relacionados y nos hace partícipes de cómo  a veces el amor se convierte en locura.


Esa locura llamada amor, ¿cómo surge esta historia?

Surge por la combinación de varios aspectos: quería hablar de la enfermedad mental a finales de siglo XIX, cómo eran los tratamientos a los enfermos mentales y sobre todo con relación a las mujeres; quería situarla en Barcelona, mi ciudad, donde hubo un gran movimiento al respecto y escoger la Exposición Universal de 1888 fue un escenario que me propició un bonito telón de fondo por todo lo que aportó a la sociedad del momento. Así que pensé: ¿qué pasaría si junto un médico y alguien de la industria textil, en auge por aquel entonces? Pero esos personajes debían tener unas características particulares. Cada uno tendría un sueño, pero diferentes apoyos familiares y ninguno pensaba en enamorarse. Así nació la historia de Gonzalo e Inés.

Una historia de amor acompañada de intriga

Sí, podía haber sido fácil quedarme solo con la trama romántica, pero necesitaba esa otra parte para mostrar diferentes aspectos y cualidades humanas, conflictos psicológicos para mostrar que la obsesión no es amor

¿Cómo fue la creación de los personajes?

Tenía muy claros a mis personajes protagonistas y me documenté mucho en cómo era la vida de la burguesía catalana de la época. Los rodeé de unos secundarios fuertes que les dieran más veracidad. Para mí era importante mostrar las familias de ambos, y por supuesto unos amigos, para que se pudiera entender mejor a los personajes.

La historia de Gonzalo e Inés pasa por muchos momentos y nunca se sabe hasta dónde van a llegar ni que va a pasar con ellos.

Es una novela romántica y sabemos que acabará bien, pero sí, se encuentran algunos obstáculos en el camino, al final el amor triunfa. Durante la escritura lo que más me preocupaba era que todos esos cambios y obstáculos los ayudaran a crecer, madurar y cambiar; ninguno de la dos es el mismo del inicio de la novela.

Imagino que el trasladar al lector hasta esa época te ha requerido de un proceso de documentación

El proceso de documentación ha sido arduo, pero apasionante. Recoger la información sobre aspectos médicos me fue relativamente fácil porque estoy familiarizada con ellos y para la creación de los personajes “médicos” que existieron de verdad (Giné y Partagás, Galcerán, J.M. Charcot, Freud) me basé en sus biografías o manuales de historia. Para la ambientación de la Exposición Universal me fue de gran ayuda contar con fotografías y carteles de la época de la exposición del Archivo Fotográfico Municipal del Ayuntamiento de Barcelona, al igual que los periódicos de entonces que están digitalizados. Hay mucha información de la época que, ya sea como diálogo o como digresión, se ve reflejada en la narración.

En esa época, estaba mal visto que las mujeres ejercieran altos cargos en empresas u oficios. Ha tardado mucho en darse a la mujer la posición que le correspondía y con este libro muestras a una mujer valiente y luchadora como es Inés

Desde que empecé a diseñar la novela tenía claro que quería un personaje femenino fuerte que persiguiera su destino y que se enfrentara a las dificultades y límites sociales, sobre todo a los que le marcaban por su sexo. Conseguiría unas cosas, otras no, pero lo intentaría. Inés ha sido educada como lo hubiera sido un varón, su padre le ofrece esas oportunidades. Sin embargo, la sociedad, distaba mucho de esa igualdad que ella reclama. Otros personajes de la novela son su antítesis, Gregorio, por ejemplo.

Creo que es importante mostrar en la literatura mujeres fuertes, empoderadas. Mujeres que vean y crean que pueden conseguir cosas, que han de proponerse objetivos. Pero en aquella época lo tenían muy difícil, aunque ya había mujeres que habían abierto un camino por el que seguir ganando derechos. Podían regentar sus negocios (aunque no había mujeres en puestos directivos de importancia), incluso habían conseguido entrar en la Universidad y licenciarse, pero en un mundo de hombres era difícil ejercer según qué carreras. Incluso la tramitación de sus expedientes podía llevarles un tiempo precioso.  El personaje de Mariona representa a esas mujeres que abrieron camino en la universidad.

Otra cuestión que reflejas en el libro de esos años son los procedimientos que se llevaban a cabo en los psiquiátricos para tratar a las personas. ¿Se documentó sobre ello?

Sí, me documenté mucho y había tratamientos muy variopintos pero que hoy día nos escandalizarían. También podían ingresarte en un hospital mental con unos criterios que hoy nos echaríamos las manos a la cabeza: por desobedecer al padre/marido, ser oposicionista, por ejemplo. Te encerraban y tiraban la llave, se podía decir. Entre los tratamientos que describo cité los más usuales (no pretendía hacer una exposición y crítica de aquellos procedimientos). En cuanto al láudano (que es extracto de opio) era un medicamento común para las afecciones de los nervios, con el riesgo de la adicción. Las casas de reposo no dejaban de ser sanatorios donde a veces había pacientes muy enfermos con otros que no lo estaban tanto. Algunas clínicas tenían unos reglamentos que parecían un hotelito donde el enfermo se hospedaba con su propio sirviente (o un familiar que los acompañaba) y comían a la carta y luego estaba el Manicomio. Pero las cosas estaban mejorando en aquellos tiempos (por lo menos Gonzalo se forma para ello) y el trabajo terapéutico tenía mucho que ver terapias psicológicas, y con lo que hoy día conocemos como terapia ocupacional. Así y todo, había tratamientos muy agresivos y los enfermos se deterioraban mucho. Aún no existían los neurolépticos.

En la portada del libro añades “a veces el amor se convierte en una locura” ¿Puede ser así? ¿Se convierte tanto para bien como para mal?

Más de un psiquiatra y psicólogo afirmaría que enamorarse en un trastorno de la personalidad. Cuando uno está enamorado parece que está en un estado emocional distinto, a veces se pueden hacer cosas que en otro momento no haríamos. Hoy sabemos que hay un desequilibrio bioquímico en el cerebro. Bendito amor que nos hace desinhibirnos y hacer el tonto y locuras por el otro. Pero el amor mal entendido ese que se convierte en obsesión, que es narcisista, puede enfermar la mente de cualquiera.

Hay un refrán que dice: «De enamorado a loco va muy poco».

En la novela se puede ver que cuando el amor es verdadero da igual lo que pase, da igual la distancia y el paso de los años porque si tiene que ser será, no? ¿Es eso lo que querías reflejar?

La vida puede llevarnos por muchos caminos, pero hay amores que no se olvidan, o no dejamos que se olviden. La historia de Gonzalo e Inés habla de eso, de que la vida los separó, pero todavía se aman y el reencuentro reactualiza todo lo que sintieron. Si se hubieran olvidado, o como decimos hoy, pasado página, significaría que otro amor llegó y fue más fuerte.

Hay personas que se enamoran a cada rato y otras que lo hacen una sola vez, como Inés quien confiesa a su amiga: «Ya sabes que entregué mi corazón». Al final el amor es subjetivo y cada cual lo vive a su manera o como puede.

¿Ya estás trabajando en la que será tu próxima novela?

Sí, estoy acabando un proyecto y con la mente puesta en otro. Tengo muchas ideas de historias que esperan ser escritas, lo que me falta es tiempo.

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