Javier Vázquez: “Quiero que la gente esté constantemente sorprendiéndose con la novela”
"Tango para una asesina" es la primera novela de Javier Vázquez. Foto: M. Tobajas
Javier Vázquez nos traslada a la Zaragoza de principios del siglo XX para contarnos la historia de Mercedes Ibor. Una cupletista que reside en Barcelona, pero que un crimen inesperado le trunca la vida de éxitos y aplausos que tenía como emperatriz de los teatros. Tras este suceso decide regresar a Zaragoza donde su tía regenta una pensión frente a la basílica del Pilar. Allí descubrirá una ciudad apasionante llena de secretos inconfesables. En esta historia la joven se convertirá de forma accidental en una investigadora donde deberá enfrentarse a la maldad y a la traición, para descubrir que, a veces, es necesario volver atrás para seguir adelante.
¿Cómo viene tu vocación por la literatura?
Realmente esta novela ha sido un poco como una petición que me hacía la gente que no les gusta leer teatro o que la literatura de ámbito familiar no es la suya. Me decían que porque no escribía para un público más amplio y a mí siempre me ha apasionado Agatha Christie. Así que me decidí en escribir una novela de detectives ambientada en Zaragoza y que de alguna manera sea lo que me está pidiendo la gente. En el libro queda reflejado mi amor por Zaragoza, por los cuplés y el mundo del teatro.
La novela está ambientada en Zaragoza
Sí, es el escenario principal. Únicamente hay dos momentos en los que aparece Barcelona de manera muy puntual que es al principio de la novela porque la protagonista es una cupletista que está trabajando ahí y en Barcelona estaba teniendo mucho éxito el cuplé. A partir de algo que le ocurre que es un desencadenante tremendo que le trunca la carrera sin ella imaginárselo decide volver a Zaragoza donde se reencuentra con su tía. A partir de ese momento el lector ya conocerá a una Mercedes menos diva, una Mercedes de la calle que se ve arropada por un montón de personajes y en donde tendrá que enfrentarse a todos los retos que la vida le depara sin ella saberlo.
La historia ya empieza con mucha tensión al estar ese primer crimen
La gente que ya ha tenido la oportunidad de leer esta novela lo que me dice es que están constantemente pasando cosas. Algunos me han dicho que es como si estuvieran viendo una serie de ficción de época en donde al final de cada capítulo viene un giro que te impulsa a seguir leyendo para saber que está pasando. Eso es algo que yo buscaba desde el principio. Quería que fuese una novela muy ágil, en donde ocurriesen muchas cosas y que de alguna manera tuviera al lector siempre alerta, pero sin ser confuso, que los personajes que aparecen, aparezcan por algo, que si desaparecen luego los volvamos a encontrar por el camino y que siempre sean un apoyo a la trama.
El ritmo ágil y ese estilo sencillo consideras que pueden ser parte de las claves de esta novela
Yo creo que puede ser una de las claves. Realmente a mí me gusta mucho la ficción y de alguna manera creo que esto se ve reflejado en la novela.
La novela aunque está ambientada en Zaragoza y tiene algunas referencias reales de la época es ficción
Es totalmente ficción. Es cierto que aparecen personajes reales, pero es verdad que se entremezclan con los de ficción y estoy todo el rato jugando con eso, con la realidad y la ficción. Los propios personajes de ficción sí que tienen un respaldo que he creado con mucho cuidado, por ejemplo el compositor que le escribe las canciones a Mercedes. Es cierto que se entremezclan con los lugares que ellos frecuentan que sí que existieron. Obviamente me he inventado como se comportaban estos personajes y las conversaciones. Ha sido un juego constante entre lo que es real y lo que ha sido inventado.
Otra de las partes fundamentales de la obra son las canciones
Claro, ella tiene un gran repertorio al ser cupletista. En la novela antes de empezar viene una especie de cartel de la época que hemos intentado reproducir que habla de Tango para una asesina, con el prólogo y el epílogo preparándote para el siguiente repertorio. En la novela hay una gran cantidad de canciones representadas de muchas variedades como el cuplé, la zarzuela, la jota e incluso hay una pieza de música clásica.
Uno de los escenarios principales es esa pensión que tan común era en esa época vivir en ellas
Esta pensión me servía un poco para incluir a Teresa, la tía de Mercedes, que para mí es como uno de esos personajes que forman parte de ese coro que arropan a la protagonista. La tía tiene mucho de mi abuela materna porque se llaman igual, a las dos les encanta cantar, de hecho, yo creo que los cuplés están puestos gracias a mi abuela materna que me cantaba cuplés cuando me cuidaba de pequeño. Este personaje se queda viuda y decide regentar una pensión en su casa porque tiene que buscarse la vida. Esto me ha dado la oportunidad de incluir muchos personajes y que ellos fueran muy variopintos. Vivir en pensiones era muy común en los 50 y los 60 y he hablado con gente que ha estado viviendo en estos sitios y todo el mundo me ha dicho que se vivía muy bien, que era como una segunda familia por decirlo de alguna manera, la patrona era una segunda madre y luego que se establecían muy buenas relaciones entre los huéspedes siendo cada uno de ellos de un mundo diferente. Ese universo de personajes que hay en torno a Mercedes para mí es muy importante.
La novela está llena de personajes, ¿cómo ha sido crear a Mercedes Ibor?
Crear a Mercedes no me costó mucho, pero sí que me costó ver cómo podía ir evolucionando. Cuando conoces a Mercedes al principio del libro es una gran artista de las variedades en donde me he encontrado con grandes referencias de mujeres que fueron reinas de las variedades. En ese aspecto yo tenía una referencia de como se podía comportar en torno a un escenario y eso hace que cuando llega a Zaragoza, el lector se la pueda encontrar como un poco diva, pero ella es la emperatriz de los teatros. A partir de ese momento, la realidad es muy dura y se enfrenta a una situación totalmente diferente. Cuando llega a Zaragoza viene sabiendo que es un personaje famoso y le empiezan a mandar ramos de flores y bombones a la pensión y, como dice ella en un momento de la novela, mejor que me manden matas de borrajas porque eso alimenta. Eso ya marca un poco la transición de como de alguna manera se van recuperando un poco sus orígenes. Por eso digo que quizás esa transición fue la que más me costó a la hora de crear este personaje.
¿Y al resto de los personajes?
He pensado un poco en los oficios que tenían cada uno y como podría ser su carácter. Yo no soy de crear fichas para definir a los personajes, yo los tengo en mi cabeza. Sí que es cierto que muchas veces conforme va evolucionando la novela yo me imaginaba al personaje de una manera o no le daba tanto protagonismo y es el propio personaje el que va cobrando fuerza y va generando su propio carácter. El personaje de Doña Arminda al que yo le tengo muchísimo cariño, me parece una crack y empezó siendo un personaje puntual, pero ha terminado siendo un personaje de esos que se merecen una continuación o un libro propio. He jugado un poco no con una descripción de cada uno de los personajes sino con la intuición y han sido los propios personajes los que me han ido ayudando a crear sus personalidades.
En Tango para una asesina, el lector nunca se espera qué es lo que va a pasar después
He jugado un poco con eso. Todo lo que se cuenta en la novela va encabezando el desenlace que tiene. En algún momento he llegado a ser un poco tramposo, pero es cierto que yo quiero que la gente esté constantemente sorprendiéndose con la novela, que pudiese intuir que estaba sucediendo algo, pero que no supiese el porqué de eso que estaba sucediendo.
¿Qué ha sido lo más complicado a la hora de crear esta novela?
Quizás lo que más me ha costado ha sido que no he podido dedicarle todo el tiempo que yo he querido porque estoy con muchas cosas. Esto hacía que al principio no me importara releer lo que llevaba escrito para que tuviera todo un sentido y otras veces me ponía a releerlo y yo iba modificando cosas pensando que había cosas que no me había dado cuenta y luego cuando continuaba me daba cuenta que sí que lo había cambiado ya en la primera revisión. Por lo tanto, tenía que deshacer todo lo que ya había escrito para mantener lo primero que probablemente estaba mucho mejor. Esto ha sido una de las cosas que más me ha costado por no poder estar escribiendo de forma constante.
Otra de las cosas que más me ha costado es buscar referencias reales a los lugares y al estilo de vida de esa época. Realmente no ha sido una investigación exhaustiva de lo que ocurría en la sociedad de esta época aunque sí que hay algunas cosas reales. Lo que es cierto que a mí no me importaba tanto eso, para mí lo importante era por ejemplo que las tiendas que frecuentaba Mercedes, los cafés, en los lugares que pasaba que quería que existiesen y lo que hice fue investigar mucho en el DARA, Archivo Digitalizado de Fondos que tenemos en Aragón, y que es una maravilla. Había fotografías de la época e intentaba ampliar a fondo una fotografía para ver el letrero que había al lado de un comercio en lo que era antes la Plaza Constitución que ahora es la Plaza de España para saber qué es lo que vendían. Por ejemplo, si Mercedes compraba una pluma estilográfica saber donde la había comprado o también podía saber lo que costaba un menú de la época y los platos que lo componían. Me ha costado mucho encontrarlas, pero he disfrutado mucho encontrándolas para escribir este libro.
¿Qué planes de futuro en el mundo literario le esperan a Javier Vázquez?
Me encantaría seguir escribiendo un nuevo caso. Se como quiero que empiece y probablemente viajará a otras tierras como puede ser Calatayud, Teruel… Quiero poner a Mercedes a viajar. Es cierto que Zaragoza ya lo conocía y lo tenía más fácil y ahora voy a tener que investigar un poco más. Lo que está claro es que Mercedes se merece seguir y estar arropada de gente como su tía.