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Suso Silva: “Es un show muy intenso, muy brutal donde no vais a tener un minuto de paz”

Suso Silva interpreta a Nosferatu. Foto: Eduardo Acín

La compañía de El Circo de los Horrores está conmemorando su décimo aniversario con el espectáculo Manicomio. Para celebrarlo con sus fieles espectadores han decidido iniciar una gira por toda España en la que seguro que cosecharán grandes éxitos.


Elenco del Manicomio. Foto: María Tobajas

Cuando Suso Silva se adentró en el mundo del circo era solo un niño y gracias a los espectáculos que su tío emprendía, decidió que se quería dedicar al mundo del espectáculo. En el año 2003 fue obsequiado con el Premio Nacional de Circo. A partir de ese momento,  decidió crear una nueva forma de hacer circo, más teatralizada con el objetivo de huir de la representación circense tradicional.

En 2006 debido a su dedicación e interés por el género de terror creó El Circo de los Horrores. Un espectáculo que arruinó completamente al director por los gastos que conllevaba, pero que gracias a su asociación con la productora Sonrisas, consiguió prosperar en el negocio y gestar una función circense y teatral que ha alcanzado un venerable éxito en todo el mundo. Una vez visto la aceptación por parte del público, Silva decidió crear otros dos shows: Manicomio y Cabaret Maldito. Diez años más tarde, estrenan, en su décimo aniversario, un espectáculo renovado de ese Manicomio, en donde se incluirán guiños a todas sus representaciones teatrales y circenses anteriores.

Pregunta.- ¿Qué es Manicomio?

Respuesta.- Manicomio es un show de 2:20 minutos en donde no os vamos a dejar respirar más que 15 minutos entre una parte y la otra. En este espectáculo contamos con más de 40 personas que vienen de casi medio mundo, buenos actores, buenos artistas y cómicos. Es un show intenso, muy brutal donde no vais a tener un minuto de paz y al final acabareis pidiendo un poco de calma, pero aquí no lo hay. Todo el mundo es bien recibido y creo que el público debería firmar su ficha de ingreso y ponerse su mejor camisa de fuerza para que se internasen con nosotros.

P.- ¿Cómo estáis viviendo este 10º aniversario?

R.- Felices. La verdad que empezó como una celebración en Madrid donde íbamos a estar una semana. Cuando nos dimos cuenta de que se había agotado todo y que al final habían venido más de 50.000 personas, tuvimos que alargar la gira casi un par de meses, ya que venía a verla gente de todos los puntos de España. El público venía muy cabreado a verlo a Madrid porque no nos desplazábamos a otras ciudades. Empezamos a planificar todo y nos dimos cuenta que teníamos que compartir esta fiesta, había que hacerla más extensa. En un principio no iba a salir de Madrid, e íbamos a celebrarlo una semana o diez días y al final se ha abierto una gira de tres meses porque el espectador es así de intenso. Tenemos que viajar por todo el país, nos obligáis y nosotros vamos felices.

P.- Están celebrando el 10º aniversario ¿Qué ha variado en el espectáculo?

R.- El público se va a encontrar una cosa parcialmente diferente. La estructura y el guion del show es el mismo pero, esta vez se encuentra aderezado con números muy distintos. Hay un montón de novedades pero es verdad que Manicomio presenta básicamente la misma estructura teatral. Además, va a haber guiños y participaciones de los otros maestros de ceremonias que interactuarán con Nosferatu por medio de las televisiones. Pero, en general, de lo que se trata es de hacer un guiño completo a los tres shows y, también de dar una visión más generalizada de lo que es la empresa Circo de los Horrores.

P.- Nosferatu fue el primero que encarno.

R.- Sí, Nosferatu de Murnau es el que me abrió la puerta y estoy enamorado de ese personaje. Soy un enamorado de los clásicos de terror no del kétchup de hoy en día que me parece menos auténtico. A mí me encantaban esas películas de los años 20 donde había una pista y se hacía toda la película completa en un pequeño escenario. Esos films son una maravilla, y ese personaje es una maravilla. A mí Nosferatu lejos de darme terror me causa tristeza viendo que se tiene que alimentar, no por hacer daño, sino porque se moriría de no hacerlo y, con su ataúd debajo del brazo intentando apalancarse en un sitio donde no le dé el sol porque se moriría; es triste.

P.- ¿Es así cómo vamos a ver a Nosferatu en este espectáculo?

R.- Este Nosferatu está loco, es muy divertido y está más desquiciado todavía. Aquí lo que he intentado es darle al público una bofetada más de realidad, no existe nada de todo esto. En realidad este es un personaje que le gustaría ser a Nosferatu. Nosferatu como tal sabemos que no existe igual que no existen los vampiros y existe este loco. También me gusta el personaje de Lucifer. Esta caracterización es la más lasciva, la más lujuriosa, y por eso me gusta. Es el más brutal, el más interactivo, el más pecador y los pecados de la carne son muy divertidos.

P.- Por lo tanto, ¿Se identifica con sus personajes?

R.- Son mis alter egos porque los tres tienen trocitos de mí. Todos fueron creados en un momento crítico de mi vida. Yo tengo un poco de ellos, es decir, no el diablo en sí, no la maldad personificada, sino lo cabrón de mi persona personificada. De este loco de manicomio, por supuesto, soy un loco que se mete en mil follones y se pierde en elucubraciones. Son trajes, yo no interpreto personajes, por eso me siento cómodo en ellos, sino que busco retales de mis claroscuros de mi interior.

P.- Como ya han comentado, tus personajes y puestas en escena están basadas en el cine de terror de la década de 1920. En directores como Frintz Lang, Robert Wiene y Murnau ¿De dónde le viene esa afición por el cine de terror en blanco y negro y cómo despliegas su esencia en la función?

R.- Siempre me ha gustado el terror pero más que por el cine, la pasión por este género me viene más por la literatura. Soy un loco de Poe y más sobre todo del maestro H.P. Lovecraft. Con 18 años leí un libro que se llamaba Aventuras oníricas de Randolph Carter y para mí fue una puerta, me abrió una puerta a una realidad totalmente distinta. Entonces había un momento en el que estaba leyendo el libro y no sabía si lo que me estaba narrando era real o irreal, me creó un momento de dudas muy bestia. A partir de ahí me empape de un montón de literatura, sobre todo de Lovecraft y ahí empecé a decidir que el planteamiento de mis próximos shows iban a ser a través del terror. Ese terror tan sugerente que me planteaba. Pero es verdad que siempre lo he aderezado con Poe que es muy autentico también. Por ahí viene todo, por parte de la literatura. Con este terror buscaba captaros a vosotros, a mi target de público entre los 18 y 40 años. Creí que el tema que os podía causar más curiosidad era el de terror. De hecho me iba a las salas de cine para ver que es lo que le interesaba más al público y el público  entraba a ver más terror, incluso más que al cine de comedia o de aventuras. Finalmente me decidí, también empresarialmente, con que esto sólo se podía mantener si funcionaba como negocio, sobre todo en esta época tan dura.

Paciente loco del Manicomio. Foto: Eduardo Acín

P.- Cambió el antiguo circo por un espectáculo guionizado, que sumergía al público en una historia con un desarrollo argumental muy elaborado. Algo alejado del negocio frío y vetusto del antiguo espectáculo circense, ¿Cómo se le ocurrió la idea de montar una función con un desarrollo teatral y que buscara la interacción con el público como arma para enganchar al espectador?

R.- Empecé en el Circo de los muchachos muy joven, entre los siete y diez años hice mi primera gira. Mi tío llevaba ese show y lo que planteaba en su momento era algo muy teatral. Recuerdo que éramos 120 chavales en los años 70 haciendo Rock and Roll Circo. Yo soy cómico y actor. Estuve en el teatro varios años desarrollando mi formación. Yo no veo un número de circo como técnica únicamente, me aburriría. Echar mano de las caspas más tradicionales de circo, esas señoras con sus culos y lentejuelas estuvo muy bien en su momento pero hoy en día hay que presentar algo nuevo. Mi concepción del circo es básicamente teatral. Los números de circo los concibo con una puesta en escena y los preparo como si fueran una dramaturgia, totalmente al revés de lo que hace un circo más tradicional que, el humor lo utilizan para rellenar huecos mientras sacan grandes atracciones. Para mí lo importante es lo que cuentas, otra cosa es cómo lo cuentas.

P.- Ha tenido tanto éxito con El Circo de los Horrores que le han salido imitadores en Sudamérica y en Europa, ¿Cómo afrontáis la situación?

R.- Por un lado, estoy orgulloso de que sirvas como fuente de inspiración a otras compañías. Eso significa que tu trabajo está siendo bien camuflado, entra bien y somos un referente. Otra cosa es que estén realizando algo de lo que estoy huyendo que es un circo casposo. Han cogido las ideas básicas de nuestros primeros espectáculos y están haciendo un circo cutre, de feria, con personajes salidos de una barraca de cualquier momento del carnaval, con cualquier máscara, nada trabajado, nada currado. No les importa. Entonces es una de las grandes lacras del circo, estas copias cutres, casposas. La verdad es que estamos bastante cabreados. Nos hemos metido en varios juicios y los hemos ganado todos. Pero tampoco quiero que me quiten el sueño, yo seguiré creando shows y seguiré disfrutando como un niño cada vez que parimos uno nuevo, ya que no me puedo dedicar a perseguir a aquellas malas y terribles copias que hay por ahí. El público es al final el que tiene que decidir qué quiere ver, el original con cierta clase o estos circos cutres que siguen rodando por ahí. Es inevitable que pase. La gente tiene que saber elegir muy bien donde va y, por supuesto, que se quede con nosotros.

P.- Entonces, podemos hablar de que una de las principales razones de vuestro éxito es el público

R.-  Sí, sois vosotros. El público tan cojonudo que viene con ganas de exprimir sus euros. Los espectadores pretenden que le toquen temas ciertamente inexplorados, no quieren vivir un espectáculo sentados y siendo solo un mero espectador. Les gusta vivirlo como una experiencia que es lo que es Manicomio. Aquí estás dentro de un Manicomio continuamente. En el Circo de los Horrores no sabes muy bien por dónde te va a salir cualquier personaje. La gente lo vive como algo real. He visto salir al público llorando, atacado de los nervios y diciendo que no vuelve a entrar adentro porque estamos poseídos. De hecho, nos echaron de Méjico porque decían que hacíamos misas negras. La clave del éxito viene porque hacemos unos shows muy bien terminados. En cada función hay algo distinto, en donde nunca se pierde la esencia que busco. Una onda que comulga mucho con el público que nos es seguidor. Hay más de un millón de seguidores en Facebook que están ahí no por casualidad. Sois el mejor público, pero podéis ser también los más cabrones porque por ahora la gira funciona muy bien, pero en el momento en que la función no os guste nos vais a hundir. Por eso hay que currarse más y más cada nueva entrega.

Monja del Manicomio. Foto: Eduardo Acín

P.-  Estáis preparando para 2018 un cuarto espectáculo que promete ser el mismísimo Apocalipsis

R.- Sí, llegamos a la mismísima apocalipsis. Vamos a crear el show más grande, más bestia y más brutal que se haya visto. Me lo voy a cargar todo y como todo ave fénix de las cenizas volveremos a resurgir. Creo que hay que hacer temblar los cimientos, no solo de nuestro país sino del momento presente para volver otra vez a restructurarnos. Me meto en una mala bestia de show con casi 80 personas en donde veremos el mundo MadMax, la tierra devastada, tribus urbanas, rock, circo… Creo que son temas que os pueden interesar. De hecho quiero que además los jóvenes escuchen un poco el tipo de música que yo escuchaba con 20 años que yo creo que ahora no se hace. Entonces es recuperar una serie de cosas y de datos que están ahí. Y, sobre todo, de hacer un espectáculo otra vez muy intenso que creo que va a encajar muy bien con el momento que estamos viviendo en este país.

P.- El gobierno confirmo la bajada del IVA cultural a los espectáculos en directo. Supongo que celebró la noticia, ¿pero no cree que esa reducción llegó tarde, ya que hizo mucho daño a la cultura en España?

R.- Sí, mucho. Yo lo siento por el cine pero llevamos peleando tanto. Incluso llenando 1.000, 1.500 y 1.700 localidades hacíamos auténticos malabares para llegar a pagar una compañía tan cara y de calidad. Ha llegado tarde no, tardísimo. Las empresas han caído como moscas. Nosotros hemos estado en la cuerda floja muchísimos años pero también es verdad, que nosotros por el tipo de público que atraemos y el momento tan jodido que ha pasado el país, no hemos cambiado el precio de las entradas aunque nos subieran el IVA. Sobre todo porque tenemos un público que viene con su dinero justo. Es verdad que el Gobierno ha maltratado a la cultura desde que está ahí y por fin nos ha quitado la soga del cuello. Ahora podemos respirar y al final lo que va a pasar es que vamos a poder producir shows de mayor calidad. Igual se creen que vamos a montar un paraíso fiscal o que te vas hacer millonario con esto. No te haces millonario, lo único que produce la rebaja del IVA es que produzcas productos de mayor calidad. España está llena de grandes y buenos directores y artistas. Lo único que hace falta son facilidades para hacer un buen trabajo, que además ayuda y fomenta a educar al público futuro, y así poder darles buenos trabajos.

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