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Angélica Joya: “Es importante hacer sentir a tu hijo en un lugar seguro”

En la búsqueda del equilibrio que demanda el rol de madre, la psicóloga y educadora Angélica Joya se dio cuenta de que las herramientas que tanto le habían servido en su trabajo no acababan de ser efectivas en la relación con sus propios hijos y que acababa cayendo, en la desesperación. De ahí que tuviera la necesidad de recalcar todas estas observaciones en el libro Educar sin desesperar. La autora propone unas pautas concretas y eficaces para ser aplicadas de manera inmediata por cualquier padre o madre. Así conseguirán gestionar temas tan importantes en la crianza como en la educación financiera, las mentiras, los valores, el respeto mutuo y la felicidad.


¿Qué te ha impulsado a escribir este libro?

Lo primero que pensé es que está todo escrito, pero lo que hay sobre el tema es o muy teórico o un conjunto de frases sin fondo. Quería abordar este tema como madre y psicóloga, ordenarlo en diferentes capítulos, ofrecer ayuda específica para entender cada situación y herramientas de gestión.

Tener una buena relación con los hijos es uno de los pilares principales para la crianza

Es una relación horizontal. Tiene que haber un respeto mutuo y aquí nos encontramos con dos tipos de respeto. Uno es el tratar al otro como un ser humano, independientemente de su edad y la relación que tengas con él. Y luego hay un respeto más profundo e importante que consiste en aceptar al otro como es, sin intentar cambiarlo y respetando su esencia.

En el día a día tener una conexión con el niño implica que se sienta visto, feliz y seguro. Es importante que los momentos de disfrute sean mutuos. A veces, los padres nos sentimos obligados a hacer cosas que realmente no nos interesan, eso hace que la conexión no esté tan presente y que tu relación no se fortalezca. Hay que encontrar un punto intermedio para que ambos disfrutéis de la relación.

El hacer que el niño se sienta útil para la familia es importante. ¿Qué significa en el día a día?

Para que un niño crezca bien y a gusto a nivel de salud mental, hace falta que su crecimiento esté asentado en dos pilares. Uno de ellos es la conexión y otro es la contribución. Esa contribución implica, por ejemplo, que se sienta capaz de hacer cosas. Entonces, hay que dejar que las haga y que se equivoque. Luego, hay que escuchar sus ideas y pedirle opinión.

¿Cuáles son las frustraciones más frecuentes de los padres?

Cada padre salta de una manera automática. Lo que tienen que hacer es ver la conducta que les irrita tanto y ver qué hay detrás de ello.

Una de las reacciones más frecuentes de los padres son los gritos

Tenemos que entender los comportamientos que reforzamos con el grito. A veces, se entra en una dinámica que no es la correcta. Y, al entrar en esa dinámica el niño puede actuar de diferentes maneras. La prioridad de un niño no es recoger, tener la habitación limpia o ducharse. El adulto le pide algo que no es su prioridad y pretende que el niño salte como un resorte. El niño actuará si ve que es necesario cooperar. Pero, tenemos que intentar que el niño coopere antes que llegue el grito por parte del adulto.

¿Cómo podemos poner límites correctamente a los niños?

Es muy necesario saber separar entre límites y normas para que sea más fácil asumirlo. Los límites son más fijos y tienen que ver con preservar su seguridad y su integridad. Mientras que las normas dependen mucho del sistema de valores de la familia, pero que van cambiando en función de la edad del niño y las necesidades que este tenga.

Tenemos que ser realistas, las normas no están para ser acatadas el 100% de las veces

Claro, el cerebro de un niño y un adulto es muy diferente. No podemos exigirles lo mismo. Tenemos que ser consciente de ello para que no nos genere una frustración.

Entre los objetivos de los padres está la felicidad de sus hijos

A veces estamos muy empeñados en que nuestros hijos sean felices pero en el día a día confundimos la felicidad con el placer, con que estén sonriendo. Primero, hay que aprender a diferenciar qué es felicidad y qué es placer y ser conscientes de que cuanto más placer instantáneo le des a tu hijo, menos capaz va a ser de ser feliz plenamente. Está comprobado que esos dos circuitos neuronales se anulan mutuamente. En el día a día, siendo conscientes de esa diferencia tenemos que tomar mejores decisiones.

¿Cómo podemos gestionar la situación cuando los niños mienten?

Las mentiras es una de las cosas que desesperan a los padres, pero puede haber muchas cosas distintas detrás de ellas. Para mí, el ver estas situaciones es importante y, cuando descubrimos una mentira, o cuando la confiesas, puede ser útil que el padre en ese momento le transmita el mensaje de que no pasa nada. Si él confiesa que ha mentido, tú puedes decir: “Gracias por contármelo”. Depende de tu primera reacción él sabrá que está en un lugar seguro o no. Lo importante es hacerle sentir que está en un lugar seguro.

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