Alejo: “Siento que conecto mejor con la gente cuando soy honesto conmigo mismo”
Alejo presenta su tercer disco 'Mundo en ruinas'
Alejo regresa con Mundo en ruinas, un tercer álbum donde transforma el duelo emocional en un ejercicio de absoluta honestidad. Grabado en Galicia junto al productor Amaro Ferreiro. Alejo firma su trabajo más directo y maduro hasta la fecha. Hablamos con él sobre la necesidad de buscar la universalidad en lo personal, la magia del directo y el vértigo de desnudarse en las canciones sin filtros ni artificios.
Alejo, tercer disco, Mundo en ruinas, ¿es el disco que más te identifica hasta ahora?
Siempre espero que mi último disco sea el que más me identifique. Eso quiere decir que voy evolucionando con mi música. Hablo de un momento de mi vida muy concreto de hace un año a esta parte. Así que, definitivamente sí: siento que me identifica tanto a nivel de sonido como a nivel de letras.
En el disco vemos cómo pasas por diferentes fases emocionales
Sí, el disco habla de una ruptura sentimental y de la recomposición o el reencuentro contigo mismo, con todas las fases que sufres cuando tienes una ruptura con alguien. Esas fases de enfado, rabia, de repente soledad y de reconstrucción. Entonces, creo que se ven todas las fases; sin llegar a ser un disco conceptual ni mucho menos, se entienden como todas esas fases y siempre desde un punto sin rencor, sino más bien viviendo el momento, entendiéndolo y no echándole los trapos sucios encima a nadie.
¿Cómo has pasado de los sentimientos más oscuros y del dolor a unas canciones que son más luz y no tan dolorosas?
Creo que la música es un poco eso. Tener un impulso de una cosa que igual puede ser dolorosa o que puede ser más negativa, más oscura, y la música es un poco el puente hacia encontrar la luz o ir buscando la solución. De hecho, las canciones yo creo que no solucionan nada y que no dan ninguna respuesta, pero sí que te acompañan. He intentado que todos los títulos del disco sean como muy destructivos para que, cuando la persona que lo escuche vaya poniendo las canciones, diga: “¡Hostia, qué guay, aquí se ve la luz!”.
Claro, cuando escuchas el disco se ve esa evolución, desde un principio más duro hasta llegar al final con un rayo de luz o esperanza
El disco intenta contar todo el proceso, tanto a nivel textual como a nivel sonoro. Creo que he resumido bien lo que siente una persona cuando se separa de otra; o por lo menos en mi caso, siento que he vivido esas fases.
¿Te ha dado vértigo pasar esos sentimientos a las canciones?
No demasiado. Al final, por mi forma de escribir, yo tengo que hablar de lo que me sucede; entonces, ya he llegado a un punto en el que estoy bastante acostumbrado a escribir sobre la vida que llevo y sobre las cosas que me pasan en ella. Entonces, es un impulso natural. Evidentemente, no todo lo que cuento en el disco es exactamente como sucedió, sino que utilizo la ficción un poco de las vías que tengo alrededor de mí. Pero no, especialmente no me ha dado vértigo y creo que es honesto. Siento que conecto mejor con la gente cuando soy honesto conmigo mismo, así que creo que es una buena comunicación.
¿Cuánto de lo que había inicialmente en tu libreta ha cambiado de lo que has escrito en las canciones?
Ha habido bastante filtro porque ha habido canciones que he ido reescribiendo y que, sobre todo, al ser más directo en este disco, me ha costado mucho más encontrar frases y encontrar textos que pudieran ser de todo el mundo y no solo fueran experiencias propias. No por miedo a hablar de una situación en concreto mía, personal, sino más por intentar llegar al corazón también de la persona que escucha la canción. Así, ha habido canciones que sí que han dado muchos giros y otras que no. Lo que yo he sentido creo que es una cosa bastante universal y no han tenido una modificación muy grande. Pero es verdad que no he escondido nada; o sea, no he cambiado una frase porque me diera vergüenza… Todo lo contrario: las que he cambiado han sido porque igual solo las iba a entender yo y no la otra persona.
Lo bueno de estas canciones es que todos nos sentimos, en algún momento, identificadas con ellas
Sí, yo es lo que he intentado: escribir sobre la música que yo escucho cuando necesito que alguien me acompañe a nivel artístico. Yo oigo canciones, por ejemplo, ahora estoy pasando por una época en concreto de Dylan y yo no he vivido en Nueva York ni he llevado la vida que ha llevado Bob Dylan, pero siento que lo que está contando es mi vida también. Entonces, eso me parece como lo que debemos hacer los músicos.
¿Te has ido a Galicia a grabar el disco?
Ha sido maravilloso, un poco frenético a nivel de kilómetros porque estábamos en la gira de Diamantes y ha habido varios conciertos en los que yo he tenido que ir desde el concierto hasta la grabación. Galicia solo la he conocido gracias a la música. Entonces, para mí todos los recuerdos y todas las vivencias y experiencias que tengo de ahí son positivos, porque son gracias a las canciones y a la música.
El hacer un disco cerca del mar, que creo que es algo que a la gente que somos de interior nos mueve bastante, y el estar con Amaro, que es una persona que mira todas las canciones con mucha pausa y vivir a un ritmo que no es tan frenético como los discos que he grabado en Madrid, me ha hecho que todo pueda tener mucho poso a la hora de trabajarlo y creo que se ve reflejado.
¿Qué te llevas de esa visión que Amaro te haya dado para el disco?
Amaro es uno de los grandes cancionistas de este país y creo que hemos intentado expresarnos de la manera más sincera. Una frase que repetíamos todo el rato es: “Cuando hables realmente contigo mismo puedas hablar con el resto”. Amaro me ha acompañado a poder escribir de forma honesta y sincera, que es algo bastante más difícil de lo que parece así dicho a priori.
Y, luego, Amaro tiene mucho respeto a las canciones; o sea que el disco se ha ido haciendo mientras íbamos haciendo las canciones. Si una canción no funciona, por mucho que le pongas un cuarteto de cuerdas o la Orquesta Sinfónica de Viena, va a seguir sin funcionar. Entonces, hemos tenido mucho respeto a lo que escribíamos y a cómo iba funcionando la canción.
¿Cuánto tiempo te ha llevado hacer este disco?
Ha sido un año, más o menos. Entre la composición y la grabación ha sido ahí un periodo largo y tenía ganas también de que se terminase, porque, al final el estar todo el rato dándole vueltas a las mismas canciones te hace también un poco entrar en un bucle insano.
¿Qué dirías que se has aprendido en todo este periodo?
Muchísimo. Creo que estoy encontrando una manera de expresarme que me hace estar más cómodo conmigo mismo y que noto que conecto mejor con la gente en los conciertos; y eso, para mí, tiene un peso muy fuerte. En este mundo de la música donde todo va muy deprisa, cuando vas decidiendo tus tiempos, las cosas siempre salen mejor que cuando todo te presiona y tienes que hacer esto ya. Me doy cuenta de que tanto Iván como Amaro son dos grandes dentro del negocio de la música y las cosas las van decidiendo con calma, y eso hace que tomen mejores decisiones.
¿Qué dirías que ha cambiado a nivel de composición y de letra de los primeros discos a este?
Pues mi experiencia. Lo primero, todo lo que he vivido desde el primer momento hasta ahora, que creo que es bastante ,y creo que me ha hecho tomar todo con más perspectiva. Yo pensaba que estaba escribiendo de una manera menos metafórica, y en el segundo disco, que repetí esto bastante en las entrevistas, me doy cuenta de que no era así. Entonces, tanto a nivel de sonido, creo que el intentar que se mostrase mucho más toda la música que me gusta desde la adolescencia hasta ahora, y no tener como tabúes a la hora de hacer referencias a Calamaro o a otros ídolos míos de la adolescencia, y no tanto igual otras influencias que son más complejas, como bandas que me gustan americanas muy de nicho, me ha hecho encontrar un sonido que me atrae más a mí y que conecta más con la gente.
De todas las canciones, ¿dirías que hubo alguna que se te atascó o casi no sale?
Puede ser que fuera Gracias por estar ahí, que es una de las canciones que mejor funciona cuando tocamos en directo, porque el texto de la canción no lo tenía muy claro y creo que, aunque cómo caminaba la canción era correcto, hice varios estribillos y el estribillo no terminaba de resolver nada de lo que estaba contando en la estrofa. En este caso, la canción tenía que terminar concluyendo en algo. Sí que puedes hacer una canción con solo estrofas, pero en el caso de esta canción no lo permitía. En este mundo un poco abstracto de la creatividad, de repente un día te levantas y lo ves claro, y la canción se termina que es algo que me sigue pareciendo místico y que espero no desvelar nunca y no perder eso.
Has dicho que has tocado algunas de esas canciones ya en directo, ¿cuál dirías que es la que mejor ha acogido el público?
Trafalgar ha sido una canción que me ha sorprendido. La tocamos en Galicia y en varios conciertos que hemos tenido este verano. He visto que ha sido una canción que ha funcionado bien, pero en la que más me ha sorprendido la respuesta ha sido en un tema que se llama Cuando todo explote, que ha conectado con la gente bastante fuerte. Es una canción con mucho texto y que requiere de mucha atención, sobre todo en el directo, y creo que hemos conectado con esa canción de una manera que yo no esperaba; pensaba que iba a pasar más desapercibida.
Una canción que realmente me ha sorprendido y es muy diferente en el disco es Tóxico
Al final, creo que en todo el disco lo que sucede en el texto y en la armonía es lo que nos ha ido dando las pistas de cómo musicalizarla; o sea, hay temas muy rockeros y en la línea de cosas que ya venía haciendo, pero Tóxico es una canción como muy lisérgica que habla de que tú eres la persona negativa para otra persona. Es como una llamada de “cuidado conmigo que soy peligroso”, por lo que creo que tenía que tener una orquestación un poco distinta. Es una especie de medio tango lisérgico con sintetizadores. Es una canción que no deja indiferente, que te genera esa sensación de ‘¿qué está pasando aquí ¿’y creo que te hace sentirte un poco tóxico a ti también cuando la oyes.
El primer concierto para presentar este disco lo haces en tu tierra
Sí, esto va a ser algo que puede estar guay, pero que también me puede salir un poco rana, porque tocar en casa siempre implica tener más nervios y, al final, yo noto que en mi tierra la gente me apoya, pero no sé si son tanto seguidores como gente del pueblo que dice: “Mira este chavalillo que va por ahí tocando la guitarra por España”. Entonces bueno, sé que habrá un plus de nervios distinto que en otro sitio.
¿Cómo va a ser esta gira?
Ahora estoy en un momento como súper guay de conmigo mismo como artista. Encima del escenario noto que este verano ha funcionado muy bien y hemos tocado y todo ha fluido como súper natural: entonces, tengo como muchas ganas de llevar estas canciones al directo. Son canciones que creo que pueden crecer mucho encima del escenario. Con la banda estoy muy conectado con todos y, no sé, estamos como hablando mejor que nunca, que es algo que se suele decir siempre en el momento en que empiezas a tocar, pero yo la verdad que me siento súper arropado en el escenario y creo que he encontrado mi espacio encima del escenario, que es algo que pensaba que lo tenía, pero me estoy dando cuenta ahora de que creo que lo tengo.
Al final es muy importante tanto la conexión con la banda y con el público como el estar bien y seguro encima del escenario
Sí, totalmente de acuerdo. Al final, sucede una cosa, que es que en estos conciertos de verano me ha costado más que nunca subir y me ha costado más que nunca bajar. Creo que dejo una parte muy fuerte ahí encima del escenario, pero luego lo paso bastante mal cuando se termina; o sea, mal en el sentido de que me quedo un poco vacío, y antes de tocar soy una persona bastante nerviosa y eso se multiplica por dos mil. Entonces, las personas que tengo alrededor pues sufren mis psicopatías.
Si tuvieras que elegir una sola frase de todo el disco, que resuma el momento vital en el que te encuentras ahora mismo, ¿cuál sería?
El de ahora mismo sería: “Te busco en el brillo de los ojos de otra gente”.