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Madrid se rinde al rugido de la Loba: Shakira transforma la capital en un tempo de empoderamiento

Madrid se ha convertido este año en el epicentro mundial de los grandes espectáculos musicales. Tras la fuerza de Bad Bunny llenando el Riyadh Air Metropolitano y su casita durante diez noches y el arrollador despliegue artístico de Rosalía, Shakira ha dado un paso más allá: no solo ha redefinido el formato de gira, sino que ha construido su propio universo en Macondo Park. Su residencia en la capital no es un concierto más del año; es una lección magistral de cómo una reina reclama su trono ante más de 50.000 personas cada noche.

Muy pocos artistas en el mundo pueden presumir de haber tenido un número uno global en los noventa, los 2000, los 2010 y en esta década. Anoche Shakira no solo vino a dar un concierto; vino a demostrar cómo una misma voz ha sido la banda sonora de varias generaciones. En un escenario donde convivieron quienes descubrieron a la artista colombiana con una guitarra acoplada a la espalda y los que hoy lo hacen con una Session de Bizarrap. La barranquillera demostró por qué sigue ocupando un espacio donde nadie o muy pocos artistas han logrado instalarse.

La tierra de la artista está muy presente incluso en la creación de Macondo Park porque nada es casualidad. Este mundo imaginario está inspirado en el libro Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. Nada más cruzar la puerta comienza la magia con los senderos de colores que te llevan a conectar con diversas experiencias. Y hay que admitir que este fin de semana las experiencias no se podían vivir con tanta intensidad debido a la lluvia. Aun así, lo más recomendable es La Biblioteca, uno de los proyectos culturales más ambiciosos de la residencia, con jornadas literarias, encuentros y una programación especialmente vinculada a la literatura latinoamericana y a la obra de García Márquez. Obviamente, tampoco te puedes perder el Museo Shakira, donde se repasa la trayectoria musical y los hitos de la cantante.

Si quieres probar platos de su tierra, no te puedes perder El Mercado. Si hablamos de precios se pueden comparar prácticamente con los de cualquier festival: si te pides algo muy elaborado será más caro, pero si solo quieres picar algo también encontrarás comida más asequible. Un consejo: si vas a beber agua, tráete una botella de fuera, se pueden entrar sin tapón, te saldrá más económica y puedes rellenarla en las fuentes. Y, si hablamos de tiempos de espera, ven con mucha paciencia para cualquier actividad que quieras hacer dentro de esta mini ciudad: las filas son bastante largas y los tiempos nada ágiles.

Haciéndose un poquito de rogar, bajo la lluvia y viendo cientos de chubasqueros de colores, que te regalaban a la entrada, comenzaron a apagarse las luces. Afortunadamente, y como un milagro de la naturaleza, la lluvia cesó de inmediato. El público estaba muy expectante con el comienzo del show, lo que me hizo plantearme una duda: ¿realmente querían que empezara el concierto por ver a Shakira o por ver qué celebrity desfilaría con ella esa noche? Cuando por fin se proyectó a Shakira en la pantalla para ver su paseíllo, la vimos acompañada de Almudena Cid, Henar Álvarez, Eva Soriano, Karla Sofía Gascón y Clara Alvarado. Una ilusión para muchos ver juntas a estas lobas para recordar que ‘Las Mujeres Ya No Lloran’. Icónica cuando se subió al escenario con su traje plateado y jugócon el público y las cámaras.

@actuapress

Almudena Cid, Eva Soriano, Henar Álvarez, Karla Sofía Gascón y Clara Alvarado acompañan a Shakira en su caminata. Hoy más que nunca ‘Las mujeres ya no lloran’. #Shakira #AlmudenaCid #KarlaSofiaGascón #HenarÁlvarez #EvaSoriano

♬ sonido original – Actúa Press

Tras la primera aparición de la artista en escena, el show no dio respiro con un bloque de canciones atronador para convertir el recinto en una pista de baile masiva. Shakira tomó un control total, enlazando un tema con otro sin pausas largas y demostrando desde el primer acorde por qué su voz y su fuerza la mantienen en la cima del pop mundial. Te felicito, Girl Like Me, Las de la Intuición o TQG fueron los primeros temas para entrar en calor. La cantante dejó al público tomarse un respiro, sin acomodarse mucho en el asiento, con Acróstico y Copa Vacía.

Llegó otro bloque cargado de mucho movimiento de cadera, desde La tortura hasta pasar por Hips Don’t Lie. Aunque para mí el verdadero movimiento se lo llevó Ojos así, a pesar de estar bastante cambiada respecto a la original y no acabar de convencer al público. Entre tema y tema, la colombiana dedicó unos minutos a hablar sobre cómo está viviendo la soltería: “Cuando una mujer está soltera siempre tiene una pequeña ansiedad por encontrar pareja y luego cuando la encontramos y formamos una familia y de repente se disuelve de la noche a la mañana como me pasó a mí, te quedas sin brújula, perdida…” y, ante todo recalcó que “La soltería es una oportunidad para aprender de uno mismo y para darse cuenta de que todo lo que uno necesita para ser feliz, está dentro”. Este speech solo podía significar una cosa: el temazo Soltera comenzaba a sonar y las gargantas a gritar.

Echar la vista atrás no siempre es malo. Y si no, que se lo digan a Shakira cuando iba con su pelo moreno, enfundada en unos pantalones de cuero, y comenzaba en este mundo. Con unas imágenes muy tiernas de su niñez y un avatar hecho con IA, que realmente dejaba bastante que desear, comenzaba un bloque muy especial para disfrutar de  Te dejo Madrid, Antología y Suerte. ¿Quién no ha bailado esta última canción frente al espejo de su casa imitando ese videoclip tan inolvidable?

El estadio retumbó con un espíritu fiestero e internacional cuando las luces de las pulseras se tiñeron de colores vibrantes para dar paso a los grandes himnos del Mundial que han hecho a España campeona del mundo: Waka Waka y Dai Dai.

No hay final que valga sin ‘Los 10 mandamientos de la Loba’, que constituyen un manifiesto de empoderamiento, libertad y sororidad. Entre aplausos y aullidos, Shakira hizo historia con frases como “Una loba no codiciará los bienes ajenos. ¡Claramente!” o “Una loba es loba para siempre”.  Y, como no podía ser de otra manera, Loba comenzó a sonar a todo volumen en el estadio. Aunque eso sí, la versión en inglés no gustó demasiado entre el público.

El broche de oro llegó con una Shakira empoderada, feliz, enérgica y satisfecha con la vida y con el concierto, además de con un estallido de luces y el característico acorde de la Session con Bizarrap. Madrid se transformó en un volcán cuando la artista, luciendo una actitud arrolladora y triunfante, se adueñó de la pasarela para escupir cada verso con una precisión quirúrgica, convertida en la voz de todo el recinto, que coreó la letra con la misma fuerza a un volumen ensordecedor. Entre vítores, aplausos atronadores y una ovación que hizo temblar cada rincón del estadio, la colombiana se despidió sonriente, dejando en claro que Madrid acaba de presenciar una noche legendaria para la historia del pop.

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