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Ángel Martín: “Me he tenido que enfrentar a ciertas decisiones y a reconstruirme de una manera muy consciente”

En 2017, el cómico, humorista y guionista Ángel Martín pasó por un brote psicótico del que tardó más de dos años en recuperarse por completo. Un episodio que acabó por desbordarse cuando comenzó a oír voces que le hablaban de los asuntos más diversos, a ver mensajes en todas partes y a escribir tuits que no tenían ningún sentido para sus allegados. Un círculo pequeño, con su pareja al frente, le ayudó a salir de allí. Esta experiencia la ha volcado en Por si las voces vuelven, un libro en el que cuenta las cosas que a él le funcionaron para salir del pozo. Y aunque “no es un libro de salud mental”, sino un libro sobre su “propia locura”, es el libro que él habría querido encontrar cuando necesitó informarse sobre lo que le estaba pasando.


¿Cómo te sientes al haber contado lo que has vivido?

Muy bien, creía que iba a sentir como algún apuro previo a lo que pudiera pasar o la gente pensara, pero la verdad que nunca he tenido ese apuro. Mi mayor preocupación era que cuando la gente lo leyera mi experiencia les sirviera de algo porque es la intención con la que se escribe el libro. Cuando de repente empiezas a recibir mensajes de gente diciéndote que le ha servido te relajas de una manera infinita. Estoy extremadamente bien.

El recibir esos mensajes es todo un apoyo y un refuerzo

Sí, sobre todo te alivia porque creo que cuando entras en un trabajo como este, en el que tratas de echar un cable, por pequeño que sea, y cuando se te confirma tienes la esperanza y la sensación que probablemente le va a servir a alguien. Pero, cuando de repente empiezas a tener tanta confirmación el alivio es muy grande.

¿El escribir este libro en qué te ha ayudado personalmente?

Cuando empecé a escribir el libro no era consciente de la profundidad que vas a necesitar para poder escribirlo bien y que se entienda. En ese momento en el que te das cuenta que vas a tener que bucear mucho en esos momentos para poder contarlo bien y que sirva es cuando te das cuenta que va a ser mucho más terapéutico de lo que tu crecías y, mucho más doloroso en algunos momentos porque vas a revivir hechos de una forma muy salvaje y te va a dejar tocado. Es verdad que hay veces que después de acabar algunos capítulos o de enfrentarte a algunas cosas vas a necesitar un día o día y medio de descanso y silencio porque va a ser un viaje muy grande.

Es un libro para leerlo con calma y reflexionar a la vez que nos vas contando lo que has vivido

Sí, yo creo que es un libro que tiene dos lecturas. En general, creo que la gente lo coge con muchas ganas sin saber lo que se va a encontrar. Tengo la sensación que el lector a mitad del libro se va a dar cuenta que tiene que ir frenando porque esto le va a llevar a una vivencia más profunda de la que se esperaba.

Hablemos un poco de lo que viviste, ¿cómo recuerdas el ingreso?

Lo que recuerdo es a partir de sentarme a escribir el libro. Entonces, lo que sobre todo recuerdas son las sensaciones. Se dividen en tres grandes bloques: la primera cuando descubres que se están cerrando unas puertas detrás de ti, que te estás ingresando aunque, tú en ese momento no lo interpretas como un ingreso, lo que tú ves es que te están encerrando en algún sitio en el que has entrado de una manera voluntaria. Crea una sensación muy grande de agobio, desesperación y nervio. Inmediatamente la cabeza lo convierte en un nuevo juego y empieza la emoción de ser una habitación de escape y relax. Luego, hay una segunda fase donde entra la medicación. Eres consciente que estás en un sitio en el que no quieres estar, no encuentras las voces, no ves las señales por más que las buscas y eso es muy desesperante y triste. Es como si te estuvieran apagando el cerebro por completo. La tercera fase es en la que quieres salir cuanto antes del hospital y volver a tu casa.

Tu chica y algunos amigos han sido unas personas muy importantes en este proceso

Tuve suerte en el ingreso. Aunque yo tenía un círculo de amigos muy pequeño después de mi salida del hospital quedó mucho más reducido. Mi círculo fue muy importante en la recuperación. Tuve muchísima suerte que mi chica se diera cuenta que algo raro pasaba y que la persona que vino a tratar que yo le acompañara al hospital acertó con la frase. Supongo que fue un poco al azar porque él me dijo que le acompañara al hospital y yo debí de interpretar que era para cosas suyas. Si me hubiera dicho que tenía que ir al hospital porque me tenía que ver un médico probablemente no le hubiera acompañado. El azar jugó un papel fundamental y fue una suerte que esas personas supieran reaccionar rápido.

En el libro hablas del abuso de drogas o de ese crac repentino como causas del brote

Hay mucha gente que por desconocimiento puede pensar que cuando algo así te pasa y mencionas que consumías drogas, te pasa por ese consumo. Creo que es importante que la gente entienda que las drogas son simplemente un acelerador, pero esto te puede pasar sin consumir ningún tipo de droga.

Yo he recibido mensajes de gente que después de haberse leído el libro me han dicho que por si me servía con la investigación que yo estuviera haciendo con mi cabeza que ellos habían pasado por lo mismo y que jamás habían consumido drogas. Creo que es importante que la gente no se relaje por el hecho de no consumir y diga que a ellos no les podría pasar, pero tienen que tener cuidado porque les puede pasar a cualquiera.

Para ti la locura es lo mejor que te ha pasado en la vida

Sin duda, cuando pasas por algo así te rompes por completo y esto me ha obligado a reconstruirme desde cero. Me he tenido que enfrentar a ciertas decisiones y a reconstruirme de una manera muy consciente. Esto es un ejercicio que yo sé que si no hubiera pasado por esto no hubiese hecho ni de broma. Jamás hubiese aprendido a escuchar, jamás hubiese entendido el valor de la empatía, jamás hubiese entendido que cosas quiero priorizar o no, que decisiones tomar o cuando decir sí o no… eso nunca lo hubiera hecho. Habría seguido construyendo mi personalidad por pura inercia entonces, hubiera tenido una vida llevada únicamente por la inercia. Cuando te sucede una cosa así, una de las opciones que tienes es reconstruirte solo con cosas que quieras incluir en tu vida. Para mí ha sido una gran suerte porque jamás lo hubiese hecho en caso de no pasarme esto.

En el libro dices que es muy importante cuidarnos a nosotros mismos, pero, sobre todo, cuidar a esas personas que están a nuestro alrededor

Sí, creo que es muy importante prestar atención a lo que tienes al lado. Tenemos que aprender a escuchar a la gente que tenemos a nuestro alrededor y ayudarles porque muchas veces olvidamos la importancia de escuchar a quien te pide que le escuches.

Me han llamado muchas cosas la atención de lo que cuentas en el libro, pero una de ellas ha sido que tenías mucho respeto a hablar cuando saliste del hospital

Sí, porque a ti te ingresan por decir cosas extrañas y cuando sales de ahí tú no sabes lo que es extraño y lo que no. En esos momentos no tienes la sensación de haber dicho nada raro porque para ti todo era coherente. Cuando sales y le quieres contar a alguien que tienes una voz en la cabeza y te han ingresado por decir que tienes voces en la cabeza, lo último que vas a hacer es verbalizar eso por miedo a que te ingresen de nuevo. Pasas mucho tiempo con miedo a hablar por si te vuelven a ingresar.

¿Se han ido ya las voces y el Señor Gris?

No, lo que yo he aprendido es a esclavizar todas esas voces. No desaparecen y yo creo que hay cosas que forman parte de nuestro cerebro. Simplemente aprendes tus propias herramientas para dominarlas.

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