“Spider-Man: No Way Home”, un éxito asegurado en taquilla
Difícil es hacer una crítica de Spider-Man: No Way Home sin hacer muchos spoilers ya que durante meses se ha especulado mucho sobre diferentes teorías y filtraciones. A pesar de ello, vamos a intentar hablar del fenómeno más esperado del cine de Hollywood.
La película protagonizada por Tom Holland recrea un sueño hecho realidad para los fans, y alrededor de esto se ha sabido construir una muy buena película. Spider-Man: No Way Home es la aventura para alcanzar la madurez del superhéroe encarnado por este actor. Hasta ahora se ha marcado mucho por la adolescencia que no termina de definir quién era más allá de preocuparse siempre por hacer lo que creía justo y apropiado.
Dentro de la película es una alegría ver como, por fin, tanto Zendaya como Jacob Batalon, pueden lucirse como MJ y Ned, sobre todo ella, cuya química con Holland es inigualable. El film nos muestra un Peter que pocas veces hemos podido ver antes con sus amigos, ya que siempre han terminado muertos o pasándose al lado oscuro y, con su novia que aquí demuestra que no solamente es la chica a la que hay que salvar. El Peter Parker de Holland sabe jugar en equipo consiguiendo ser una auténtica locura. Uno de los puntos fuertes del actor es que sabe manejarse bien en un registro algo más dramático e invita a ser optimistas con lo que puede ser este personaje en un futuro.
Si hablamos de los villanos podrían haber brillado más ya que no hay suficiente espacio para ellos. Tanto el Doctor Octopus (Alfred Molina) como el Duende Verde (Willem Dafoe) son los que tienen más presencia aunque me falta más protagonismo de los otros villanos que tanto nos han hecho sufrir en otros films. Eso sí, lo que proponen con esta película al reunirlos a todos funciona y me parece que hacen un trabajo excelente con cada uno de ellos.
Si hablamos de la progresión narrativa que tiene Spider-Man tenemos podemos decir que depende exclusivamente de los actos que realizan y, por supuesto, de las consecuencias de los mismos.
El director Jon Watts realiza una estupenda puesta en escena con un un toque de espectáculo más solvente que, al igual que el argumento hace que sus personajes crezcan al ritmo de la película. Con respecto a sus anteriores películas logra superarse, pero es cierto que podría exprimir mucho más este universo.
Pasemos a los planos técnicos, la película está bien construida, con planos asombrosos y efectos muy interesantes como los travellings compensados o los falsos “sonorricam” que se producen en ciertos momentos. A esto tenemos que añadirle la banda sonora a cargo de Michael Giaccino que es una de las mejores que se han visto en Marvel desde hace mucho tiempo. Te va transportando por las emociones sin que te des cuenta.
Casi dos horas y media de esta nueva película del universo de Marvel suponen sin duda un espectáculo digno de ver y admirar. Han sabido jugar con lo que sabemos y lo que no para llevarnos por una montaña rusa, a la par que Holland se convierte en ese Peter Parker de los cómics. Por cierto, no te olvides de quedarte hasta el final para esas dos escenas postcréditos de algo que nos sorprenderá.