“El Hueco”, una historia que va más allá de un estrecho cubículo
¿Cuándo te hablan de oscuridad, silencio y de cuatro paredes? No puedes imaginarte otra cosa que no sea un hueco. En efecto, Nueve Norte Teatro nos lleva durante este mes de noviembre a atraparnos en un pequeño y estrecho agujero de la mano de Raquel Pardos, Raquel Salamanca y de su director Guillermo Amaya.
El Hueco es una propuesta interesante que invita a la reflexión y te hace sumergirte en ese espacio reducido e insonoro a través de la historia de dos mujeres, Gema y Asun. Ellas no son capaces de saber lo que ocurre fuera, aunque una está segura de escuchar lo del exterior. Escapan de algo, no sabemos de qué están huyendo, no sabemos qué ha pasado ni qué les ha hecho meterse en esas cuatro paredes. ¿Podrán salir?
La propuesta plantea una doble frontalidad con una gran riqueza simbólica y construye un entramado de emociones e ideas que nos lleva como espectadores a cuestionarnos el mundo en el que vivimos.
Hablamos de la puesta en escena con dos actrices maravillosas como son Raquel Pardos y Raquel Salamanca. Ellas son las encargadas de provocarnos esa claustrofobia e intriga con esa habilidad para sostener esta historia a dos voces y con un espacio muy reducido para moverse. Si tenemos que hablar de estas mujeres diremos que una es elegante, algo paranoica y, al parecer bastante claustrofóbica. Por el contrario, la otra es algo más casual, más calmada, con menos claustrofobia y, sin duda, el motor que mueve la historia. Ellas son una confrontación entre dos formas de ver y entender el mundo. Son un diálogo muy diferente, pero a la vez iguales en donde no dejan de coincidir.
Conforme va pasando la obra podemos apreciar un cambio de registro: desde la tensión, al miedo pasando por la risa.
Encima del escenario podemos ver como la historia versa sobre un cubo con un techo escalonado y un interruptor con el cual se permite jugar para iluminar el espacio. Las dos artistas tienen que hacer frente a moverse entre las paredes, se chocan entre ellas, se golpean contra el techo y logran adquirir posturas para acomodarse que para muchos serían inalcanzables en ese habitáculo.
Esta obra nos muestra algo tan interesante como es el encontrarnos a nosotros mismos a través de estas dos personas cuya ubicación e identidad sirven para construir una situación universal. Invitamos a todos a que vayáis a verla no solo por el gran trabajo que se aprecia dentro y fuera de escena también, por esa reflexión a la que conduce esta puesta en escena arriesgada e innovadora.